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OPINION: La diabetes y los hispanos

En los últimos años la diabetes ha ido avanzando silenciosamente que, aparte de los afectados, muy pocos son los que tienen idea de qué clase de enfermedad es. La diabetes es una enfermedad crónica, es decir que dura toda la vida del que la tiene.

Básicamente consiste en que el cuerpo no puede controlar su uso del azúcar o glucosa. Como resultado de ello el nivel de azúcar en la sangre se eleva, algo que a la larga va a traer serios problemas de salud, lo cual incluye presión alta y colesterol. La diabetes es una enfermedad que puede afectar a cualquiera, incluso a los niños.

Las personas con esta enfermedad son más propensos a desarrollar enfermedades cardiacas coronarias, ceguera, enfermedades renales, enfermedades vasculares e incluso amputaciones.

Existen dos tipos de diabetes, la número 1 y la número 2. En la primera, el páncreas no produce insulina y por lo tanto el que la padece tiene que inyectarse la insulina cada vez que su cuerpo lo necesite.

La diabetes 2 es cuando el páncreas no produce la cantidad suficiente de insulina, este tipo de diabetes puede ser tratada con dieta especial, ejercicios físicos y los medicamentos que el doctor recete.

Indudablemente que en los dos casos el cambio de las costumbres personales, léase alimentación, actividad física y seguir al pie de la letra las indicaciones médicas son fundamentales.

Un caso que debe servir de ejemplo a las personas que lo padecen es el de Sonia Sotomayor, la abogada de origen puertorriqueño que tiene la diabetes 1 desde que era una niña, lo cual no ha sido impedimento para que desarrolle una brillante carrera judicial que la ha llevado a ser parte de la Corte Suprema de los Estados Unidos.

Ahora bien, existen algunos factores de riesgo que es necesario tomar en cuenta y que hacen que algunas personas estén en mayor peligro de contraer diabetes que otras.

Se han identificado claramente las siguientes: Historia familiar de diabetes, falta de actividad física, sobrepeso, ser mayor de cuarenta años y, ser Hispano, Afroamericano, Nativo Americano y algunos otros grupos étnicos.

En lo referente a los hispanos la situación es bastante seria, al punto que la diabetes se ha convertido en la sexta causa de muerte entre los miembros de la comunidad hispana de los Estados Unidos y, la cuarta causante de la muerte entre las mujeres y ancianos del mismo grupo.

En Connecticut, alrededor del 8% de la población ha sido diagnosticada con la diabetes 2 y muchos de ellos no saben que la tienen. De acuerdo al Centro de Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, de los poco más de 29 millones que la padecen, 8 millones ignoran que la padecen. En cuanto a los hispanos del Estado, el porcentaje que lo sufre es alto, 14.6%, mucho más alto que cualquier otro grupo étnico.

Entre alguno de los factores para que esto suceda, se puede contar la falta de especialistas médicos y trabajadores de la salud que sean proficientes en el idioma español; el alto costo de las medicinas y de los utensilios que se utilizan para medir la glucosa. De más está decir que los hábitos alimenticios de la comunidad hispana no ayudan, recordemos que el arroz, las papas, por mencionar solo algunos, son ingredientes infaltables en la dieta, sabrosa por cierto, de las mesas hispanas en general.

En la actualidad, una de las metas de las dependencias de salud del Estado es tratar de identificar con anticipación a las personas que presenten síntomas de prediabetes, es decir aquellos con altos índices de azúcar en la sangre.

Sin embargo, y esta es una situación bastante crítica dentro de la comunidad hispana, muchos de los pacientes de diabetes no pueden asumir los altos costos de las medicinas y de la forma de medir la glucosa de la sangre.

La Asociación de Diabetes de Estados Unidos, ADA por sus siglas en inglés, calcula que el costo anual del tratamiento de esta enfermedad está por alrededor de los ocho mil dólares, cantidad muy por encima de las posibilidades de muchos pacientes, quienes se ven frente a la encrucijada de tener que decidir, si pagar la renta o por lo que necesitan para el tratamiento de su diabetes. Muchos de ellos tienen seguro que cubre la visita médica pero que no cubre el pago del tratamiento.

Indudablemente que vivir con diabetes no es nada fácil, especialmente si es una enfermedad que, guste o no, acompañará al paciente durante el resto de sus días. De allí que es necesario tomarla con calma, seguir las indicaciones de los encargados de su tratamiento, médicos, dietistas y trabajadores de la salud. Cambiar los hábitos alimenticios y dejar de lado las comidas que sabemos hacen daños, y no comerlas “porque son ricas o me gustan”, es el peor error que se puede cometer.

En definitiva, poner todo de su parte para superar con éxito los inconvenientes que ella traiga. Sobrellevar la diabetes depende en gran parte del paciente. Se los dice la voz de la experiencia, el que esto escribe la padece.

Armando Zarazú