OPINION: Dictadores y dictaduras

Dalto Comenta

A propósito de Muamar Gadafi, el todavía presidente de Libia, se reaviva el tema de las dictaduras en el mundo contemporáneo, y si tomamos en cuenta que el dictador es quien concentra en sí todos los poderes y es el amo absoluto de un país, vemos que los casos se cuentan por decenas en las últimas décadas, especialmente del siglo pasado; y aunque la historia a tratado de sancionar y eliminar esos ejercicios sin control del poder, se siguen filtrando en algunos rincones del mundo, como prueba irreductible de lo complejo de las relaciones humanas, las ambiciones, los mesianismos, los intereses políticos, pero también en algunos casos producto de la defensa de la soberanía de una nación o del fortalecimiento y unidad de la misma, a costa de su libertad.
Se dice que la aviación Libia volvió a bombardear las zonas petroleras en manos rebeldes, pero que no logró amedrentarlos y que Estados Unidos examina toda la gama de opciones para responder a la “horrible violencia” ejercida por Gadafi contra su pueblo, el mismo Obama ha dicho que la violencia debe parar y que Muamar Gadafi ha perdido la legitimidad para liderar y debe irse; qué lejos están los días en que Gadafi gozaba de todo el espacio y campo para gobernar y encumbrarse como unos de los líderes del medio oriente o del norte de África, fotografiarse en los años setenta con sus pares y amigos y otros no tanto; es que los líderes a ultranza, los omnipotentes, los que lo pueden todo y no se van con medias tintas, siempre caen simpáticos al comienzo, incluidos sus dominios del balón, sus pintas de play boy, sus andanzas al margen de la política y todo el entorno que lo rodea entusiasma a su gente, aunque sabemos y la experiencia así lo dice, desde el imperio romano, pasando por el emperador Napoleón, hasta el dictador de dictadores Adolfo Hitler y aquí más cerca el patético Pinochet, sabemos pues, que siempre acaban como Mussolini, colgados y repudiados.
También hay los otros dictadores, los que so pretexto de la defensa de sus pueblos, y casi siempre es así, instauran un férreo gobierno autoritario y robusto, dicen para evitar el colapso del régimen y las agresiones de la oposición, sea esta interna o de afuera; y aunque en este punto podamos discutir, en algunos casos se justifican, pues la debilidad de sus democracias, la heterogeneidad de sus intereses e ideologías así lo exigen, la necesidad de poner orden en el país así lo reclama, el asunto es que el poder luego los embriaga y el tiempo de su estancia es lo que viene a ser lo discutible; citar a Fidel Castro es ineludible y a riesgo de ser poco objetivo, creo que el viejo líder cubano encaja perfectamente en lo dicho, 50 años en el poder, lustros de despotricar de los yanquis, la resistencia infinita de su soberanía y los interminables bloqueos americanos, el pretexto permanente de la libertad, el último socialismo del mundo, la dictadura del proletariado; en fin la historia lo juzgará, solo diríamos qué hubiese pasado en Cuba sin un “dictador” como Castro, quizá los pueblos y la gente esforzada hubiese sido arrasada, la historia romántica y el experimento por un mundo mejor, de seres iguales, sin libertad individual pero con algo de dignidad en sus espaldas habría colapsado, y los análisis y opiniones seguirán por los siglos de los siglos.
Mientras tanto la presión internacional sigue, la Corte Penal Internacional de La Haya decidió abrir una investigación contra Gadafi y su familia por crímenes contra la humanidad, de otro lado 400 marines llegaron a la base estadounidense de la isla de Creta, en el sur de Grecia…
Daniel Torreblanca
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