OPINIÓN: El crecimiento de las ciudades y su impacto

Estamos en tiempos de crisis y angustias porque la naturaleza se enfurece, los recursos comienzan a terminarse, la tala de árboles y la contaminación van avanzando y la explosión demográfica presiona fuertemente a un adecuado desarrollo urbano; por ello ya en 1987 se habló del Desarrollo Sostenible, o sea “la satisfacción de las necesidades de las generaciones presentes, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras a satisfacer sus propias necesidades”; y si nos remitimos estrictamente a la ciudad, a lo urbano, veremos la preocupación que existe por el desarrollo de las ciudades, su sostenibilidad y adicionalmente aquellas que poseen edificaciones o espacios considerados patrimonios culturales y/o históricos.

Revisando a los especialistas, leemos a Alejandro López Lama, especialista de la División de Desarrollo Urbano y Vivienda del Banco Interamericano de Desarrollo; quien dice que “en la mayoría de las urbes existen fuertes tensiones entre la preservación del legado patrimonial, en sus múltiples manifestaciones, y la presión por recuperar áreas centrales deterioradas en nombre del desarrollo económico, en particular del turismo; es frecuente que estas tensiones se manifiesten hoy como dicotomías donde el pasado se enfrenta al futuro o lo histórico con lo moderno; aquí es cuando el patrimonio cultural transita un camino paralelo al del desarrollo sostenible de la ciudad, tal como si fueran dos ilustres desconocidos.”

Dice además que “en retrospectiva, esta desvinculación no sorprende, el concepto de sostenibilidad data de los años setenta, cuando se advierte el potencial colapso de los sistemas ecológicos del planeta como resultado de un desarrollo enfocado en el crecimiento económico; en ese entonces, el espectro analítico se amplió, no sólo al considerar las interrelaciones e impactos existentes en tres dimensiones: económica, social y ambiental; sino también la vinculación de lo global con lo local, en concordancia con la famosa frase piensa globalmente, actúa localmente.”

En un informe de las Naciones Unidas (“Nuestro Futuro Común”), por primera vez se concibe a la sostenibilidad como un proceso de largo aliento que involucra a las tres dimensiones mencionadas, a fin de satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer a las futuras, luego se dieron avances importantes en el entendimiento de que el desarrollo sostenible no depende de las acciones de un solo país, sino del esfuerzo conjunto de múltiples actores en distintos contextos, especialmente de las ciudades.

Entendemos entonces que las ciudades requieren o van irremediablemente a un camino de sostenibilidad, conviviendo y complementándose con el turismo, la historia y el patrimonio cultural; los que vivimos en ciudades con legados culturales y monumentos históricos a cada paso lo entendemos mejor, porque a cada segundo choca el “progreso” con el cuidado y resguardo a nuestro patrimonio, y esto se ve dramáticamente cuando so pretexto de la modernidad y el desarrollo, se imponen los intereses económicos y presiones de toda índole, y se destruyen edificaciones, terrazas, techos y mil elementos que componen la ciudad heredada y edificada por nuestros ancestros.

Finalmente la sostenibilidad de las ciudades deben entenderse pensando que los edificios, al igual que las personas, tienen un impacto medioambiental durante todo su ciclo de vida; en términos específicos de energía, la construcción de una casa nueva, comparada con una casa antigua renovada, tomaría 50 años en equipararse, lo cual depende de cuan eficiente es el sistema de energía instalado en la nueva casa, una nueva construcción, que es en promedio 30 por ciento más eficiente energéticamente que una construcción antigua, tomaría de 10 a 80 años en compensar los impactos negativos al cambio climático relativos a su proceso constructivo; de ahí la importancia de considerar estos temas.
Daniel Torreblanca
Dalto1961@yahoo.es
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