Ojalá fuera ficción

Caminaron las últimas cuadras de la Avenida Brasil que terminan en el acantilado de la Costa Verde de Lima. Doscientos metros abajo se escuchaba la resaca del Océano Pacífico. La neblina invernal limeña se desplazaba al ras del piso y apenas se distinguían las casas al otro lado de la calle.

-Te lo dije, si tú me negabas la receta el loco Fito me la iba a dar. Ese si es amigo de verdad.
–Lo que vas a hacer es ilegal e inmoral, es un crimen, Fernando.
– ¿Según quién Miguel? Ni Julisa ni yo lo queremos.
-Siempre se encuentra la manera de mantener un hijo.
–Sí, lo sé, pero no lo planeamos, puedo mantenerlo, pero no lo queremos ahora, quizás en un futuro, cuando estemos mejor.
–Estamos hablando de un ser humano, no de una prenda que puedes devolverla. Si piensas así nunca va a existir un tiempo ideal para tener un hijo, siempre van a tener una prioridad que lo evite.
–¿Quién dice que ya se le puede llamar humano?
-Piensa con sentido común. Todos nosotros fuimos un día concebidos como seres humanos. Si no fuera así, si no hubiéramos sido un ser humano en el momento de la concepción, no lo seríamos ahora tampoco.
–Sin embargo el aborto es aceptado en los países más desarrollados.
– ¿Eso es lo que crees? Estados Unidos y Europa están temiendo un crecimiento poblacional que se acerca al cero, incluso en España hay ciudades que están desapareciendo, pues ya no hay niños que nazcan. Si no fuera por la inmigración Latinoamericana en Estados Unidos y la Africana y de Medio Oriente en Europa sus economías colapsarían en unas décadas, al no haber ciudadanos jóvenes que trabajen y puedan cubrir los gastos de pensión y médicos de sus ciudadanos ancianos.
–¿Estás seguro?
–Averígualo si no me crees, incluso China que posee la cuarta parte de la población mundial y que solo permitía el nacimiento de un niño por matrimonio, ahora acepta dos niños por pareja al darse cuenta de la catástrofe social que tendría su país sino nacieran más niños.
–Si es así ¿por qué el aborto es auspiciado con tanto ahínco por gobiernos como Estados Unidos?
–No se quieren oponer a los grupos que lo apoyan por temor a perder las elecciones. Ese gobierno que deja caer todo el peso de la ley contra el que hiere o mata a un niño, hipócritamente financian el crimen de millones de niños que están por nacer. Es mas, el aborto es usado con esmero para reducir poblaciones específicas, amparándose en el mito de la superpoblación y la pobreza. Educar a la población que es la solución, supondría reconocer que lo que tanto se proclama como un derecho es en realidad un crimen abominable. Es por eso que la casi totalidad de la prensa está controlada de una manera tan sofisticada, que la población no tiene acceso a saber lo que es realmente el aborto.
–Yo creo que la decisión de las mujeres debe primar, además el aborto legal es seguro para ellas.
–Es un mito Fernando, apoyado por ellos mismos, el aborto seguro no existe. El aborto sea clandestino o legal definitivamente crea muchas y severas lesiones físicas y sicológicas de por vida en las mujeres que lo practican.
–Pero si lo hacen médicos.
–El aborto va contra un proceso fisiológico natural. ¿Crees que es como despegar un pedazo de cinta adhesiva de la pared? El embrión humano, así está nominado en todos los libros de embriología de todas las universidades del mundo, se arraiga al útero materno por sendos vasos sanguíneos. Y a los diez días de la concepción ya se nota el principio de la formación del cerebro y la médula espinal. Entre la cuarta y la quinta semana ya están diferenciados el cerebro, la médula espinal el corazón, el hígado, los ojos, las fosas auditivas y nasales además de los esbozos de las piernas y brazos.
–Pero todavía no siente y no puede vivir por si solo.
–Fernando, el cerebro y la médula espinal son tejidos nerviosos, ¡el embrión siente! y claro necesita de la madre, pero ya es un ser humano con un código genético único, como algún día lo fuimos todos cuando teníamos un mes de gestación en el vientre de nuestras madres.
–Yo creo que solo a los siete meses, cuando ya puede vivir por si solo y nace, es cuando se lo debe considerar humano.
–Lo es durante toda la gestación y sino busca en el Internet para que veas como el niño en formación y más el de seis meses o el que está por nacer se quiere alejar de los “médicos” que lo cortan en pedazos, sacándole primero una pierna, luego un brazo, estando aún vivo y luego el resto del cuerpo para terminar aplastando la cabeza con una tenaza y extraerla. Al final ponen los restos en cilindros como si fueran basura. Y son muchos, por ejemplo en los Estados Unidos se practican un millón y medio de abortos al año, es un crimen atroz y es legal allí.
–Lo que me cuentas parece ficción.
–Ojala fuera ficción. Yo me siento orgulloso de que en mi país no se cometa este crimen, ojalá y no prospere nunca la legalización del aborto aquí. La función primaria de un médico es la de aliviar el sufrimiento físico y emocional de sus pacientes, no el de causarlo, y mucho menos el de suprimir la vida.

Fernando se quedó pensativo, acaban de llegar a una plazoleta desierta al término de la avenida Brasil. El olor marino dejaba adivinar el inmenso océano tras la neblina.
–Fernando, toma esta receta.
–Ya tengo la de Fito, ¡y la voy a usar!, de todas maneras gracias por tus consejos.
–Pienso que la jornada de tu hijo aún no ha acabado, son vitaminas para tu esposa, para que el niño nazca saludable.
Fernando iba a responder cuando Miguel levantó la mano como callándolo y añadió: “Piénsalo”, y de inmediato dio media vuelta y se alejó perdiéndose en la niebla del malecón.
Fernando, guardó la receta en el bolsillo de su casaca, y se dirigió a una farmacia que acababa de pasar cuando conversaba con Miguel.
Entregó la receta de Fito a una dependiente, “estará en media hora ¿va esperar o regresa?”.
–Regreso–.

Caminó hasta el malecón y desde lo alto del acantilado, trato de distraerse intentando penetrar con la mirada el manto de nubes, al mismo tiempo una súbita ansiedad se instalaba en él. Se sentó en una banca del parque y al poco rato, saliendo de la neblina, llegó un grupo de niños que tras improvisar con piedras dos arcos se pusieron a jugar fulbito.
Fernando los miró distraído, hasta que la pelota rodó a sus pies, la recogió y se la entregó al niño que venía sudoroso por ella. Al instante de verle la cara palideció y se quedó paralizado, había reconocido en la cara del menor, su cara, cuando él fue niño. Al recobrar sus facultades se incorporó presuroso y se acercó al grupo. Por más que buscó en uno y en otro no pudo encontrar en ellos los rasgos del niño que había visto.
Perplejo se dirigió a la farmacia. En ese momento comenzó a garuar, era una garúa extraña pues las pequeñísimas gotas parecían brillar como si fueran de luz y no líquidas. Fernando se detuvo asombrado pues no había ni sol, ni alumbrado que reflejaran esa luminosidad. Se dejó empapar de la brillante llovizna y luego ingresó a la farmacia.
–Ya está su pedido señor.
– Cancélelo por favor, mas bien súrtame esta otra receta.
La dependienta dijo que no podía cambiarlo y ante la insistencia de Fernando llamó al dueño. Este examinó el fármaco y la nueva receta, luego miró fijamente a los ojos de Fernando por unos segundos, para añadir sonriente: “Haga el cambio señorita y recuerde que el cliente siempre puede reconsiderar los hechos”.
Pablo D. Perleche
pablodperleche@aol.com
Identidad Latina

Identidad Latina
Acerca del Autor