¡No a la guerra con Irán!

Por Alonso Velásquez

¿Cuántas veces tienes que cometer el mismo error para no repetirlo?

 

En los últimos meses, la tensión entre EEUU e Irán ha crecido a un nivel de alerta preocupante. La gran causa de esta situación es la sanción impuesta por la administración Trump en contra de Irán, después de romper el acuerdo nuclear firmado en la época de Obama.

La oficina de Donald Trump está rodeada de muchos de los mismos neoconservadores, que alentaban la guerra contra Iraq en 2003. John Bolton, el Consejero de Seguridad Nacional de EEUU, hasta hoy día repite que esa guerra era necesaria. Recientemente, EEUU ha llevado un barco de guerra al Golfo Pérsico, amenazando a Irán si ataca a sus aliados en la región. Esto a pesar de que muchos países, incluyendo el Reino Unido, dicen no ver ninguna amenaza nueva. Esto ha alertado a otros que manifiestan que EEUU está provocando a Irán a propósito, para que ataque y como consecuencia, tendría razón para una invasión.

Considerando que Trump ha reducido el número de soldados en Iraq y Siria, parecería extraño que quisiera entrar en otra guerra. Durante su campaña y presidencia ha criticado a varios países, pero parece tener una ira distinta contra Irán. Salió del acuerdo nuclear con Irán, firmado por la administración de Obama en 2015, donde EEUU y otros países levantaron sanciones económicas para que en Irán pare su programa nuclear. Según Trump, fue “el peor acuerdo de la historia”, pero nunca ha hablado que lo remplazaría.                Durante la Cumbre G20 de 2017, Trump en privado, dijo a otros líderes mundiales que no hagan comercio con Irán. Y cuando EEUU tenía la presidencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en 2018, Trump decidió poner como principal el tema de Irán. La principal razón porque despidió a Rex Tillerson, su primer Secretario de Estado, fue por diferencias por el acuerdo nuclear con Irán. Poco después que Mike Pompeo, ex jefe del CIA, fue confirmado como nuevo Secretario de Estado, Trump salió del acuerdo con Irán.

La influencia de otros países del Medio Este también es gran factor. Es bueno recordar que Trump, a poco de ser proclamado presidente, dijo que sería “el mejor presidente en la historia de Israel”, sacando a su más grande rival, Irán; esto encantaría a Benjamín Nethanyahu, el presidente israelí, quien quizá es, el líder mundial más de acuerdo con las políticas de Trump (incluyendo el muro).

En su discurso en Naciones Unidas, Trump llegó a decir, “No me importa lo que el mundo piensa sobre Irán”, aduciendo que continuaría sus políticas a pesar de la oposición, particularmente de Europea. Irán ha sido el mayor problema en la relación entre EEUU y Europa. EEUU dijo que sancionaría cualquier compañía que viole las sanciones estadounidenses y estarían prohibido del mercado estadounidense, el más grande del mundo.

En una visión ideal para Trump, sería sacar al actual gobierno de Irán, el último país que amenaza la existencia de Israel, y terminar con los fundos a grupos militantes como Hezbollah y los Houthis. Pero no es tan simple. Irán es un país de más de 80 millones de personas (doble de Iraq) y más de tres veces el tamaño de Iraq. A pesar de estar en recesión por las sanciones estadounidenses, este país está lejos de ser el desastre económico de la Venezuela actual. Una intervención militar podría cambiar eso. Una invasión estadounidense también mandaría el muy desafortunado mensaje de que un país tiene que tener armas nucleares para no sufrir una invasión. Una gran razón por la que Irán sigue sus planes sobre armas nucleares es porque su archirival, Israel, las tiene.

 

Por siglos, EEUU ha criticado a otros países por “interferir en los asuntos internos de su país”, más recientemente acusando Rusia por la injerencia en las elecciones de EEUU de 2016, mientras practica las mismas tácticas de imperio que condena. Los países Latinoamericanos han sido los más victimizados, como la ocupación estadounidense en Nicaragua de 1912-1933 y la ayuda encubierta al ejército chileno para sacar al democráticamente elegido, Salvador Allende del poder, en 1973. Irán también comparte de esta historia cuando EEUU ayudó al monarca de Irán, el Shah, a derrocar al popular Primer Ministro Iraní, Mohammed Mosaddegh en 1953, quien había nacionalizado la industria de aceite de Irán. Esto se quedó en la memoria de los iranís, quienes en 1979, viendo al Shah como un dictador y títere de EEUU, fue derrocado y se estableció el anti-EEUU gobierno de la actual República Islámica. A la historia nunca se la debe olvidar, EEUU es el país de las oportunidades y el más poderoso del mundo, pero también tiene una gran responsabilidad. Rompiendo el acuerdo nuclear, Trump ha lastimado la confiabilidad de EEUU, para mostrarse como un país que no cumple su palabra. Regresar al acuerdo, sería una señal de que EEUU respeta el multilateralismo y quiere la paz.

Identidad Latina
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