MUJER SIN LIMITES: Infieles por naturaleza

Mujer sin Limites

¿A quien no le gusta estar enamorado? A todos nos agrada escuchar canciones que nos despierten los sentimientos. Nos deleita ver una película que muestre una escena de amor apasionado. Disfrutamos leer un libro que relate una historia de amor como la que quisiéramos vivir.

Lo cierto es que todo el mundo desea conocer a una persona especial y sumergirse en las aguas del amor; estar con alguien que puedas dormir acurrucadito, tomar café en las mañanas, irte de vacaciones, y por supuesto, tener un par de lindos hijos. Muchos son capaces de cruzar continentes, sacrificar carreras, perder valiosas posesiones y hasta cometer una locura, todo en nombre del amor. ¡Somos románticos por naturaleza! Sin embargo, si estar enamorados es lo que tanto deseamos, por qué cuando lo conseguimos, somos capaces de arriesgar todo por una aventura?

¿De dónde proviene el deseo que impulsa a una persona a ser infiel? Puedes echarle la culpa de una traición al aburrimiento, a las hormonas, a la falta de entendimiento de tu pareja, a la escasez de compromiso o las cosquillas que te provoca alguien extremadamente atractivo. Estas son algunas de las justificaciones que utilizan los infieles para explicar su comportamiento. Pero que tal si la infidelidad sucede porque es algo inevitable. En otras palabras, que tal si somos infieles por naturaleza.

Los antropólogos dicen que la infidelidad va intrínseca al ser humano, pues el 85% de las culturas, antes de la unión judeocristiana, eran polígamas. Por otro lado, Sigmund Freud, reconocido como el Padre del Psicoanálisis una vez dijo: “todos somos polígamos reprimidos”. Freud asegura que nuestra naturaleza no es ser monógamos sino desear varias relaciones simultáneamente. Tal vez los expertos tengan la razón, pues seamos sinceros, hasta la más enamorada de las mujeres ha fantaseado estar con William Levy, por ejemplo.
No obstante, aunque ser infiel fuera parte de nuestra naturaleza, eso no lo justifica. Los animales no pueden evitar lo que sus impulsos les dictan, pero los humanos sí podemos actuar de forma diferente a nuestras inclinaciones naturales. Y ese comportamiento permite que nuestra sociedad funcione.

Para mí, la monogamia es más bien una expresión de amor. Cuando amas a alguien lo demuestras por medio de tus acciones; lo escuchas, lo cuidas, lo ayudas, te sacrificas y por supuesto, también te alejas de las tentaciones. Esta manera comprometida de actuar se le llama amor y va mucho más allá del sexo. Claro, si vamos a hablar únicamente del deseo carnal, entonces que viva la poligamia y adelante con las orgías, pero si hablamos del verdadero amor, la monogamia es una de la características que lo define, no porque alguien te lo impone, sino porque deseas practicarla.

* Para más consejos visita: “El Empujoncito de María Marín” en Youtube.
Maria Marin
www.mariamarin.com

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