OPINION: Las culturas multilingües y la intolerancia. Escribe: Armando Zarazu

OPINION

Existen países en los cuales se habla más de un idioma. En el mundo de habla hispana existen varios casos. En España, por ejemplo, se habla el español o castellano pero en muchas regiones del país ibérico se hablan otras lenguas: el catalán en Cataluña, el vasco en el País Vasco, el gallego en Galicia. Ahora bien, si miramos más allá del Río Grande, veremos que en México se hablan lenguas indígenas paralelamente que el español, como el Nahualt, lo mismo sucede en Guatemala, Nicaragua y algunos otros pueblos centroamericanos. En Sudamérica, el idioma que nos impusieron los colonizadores españoles convive con el quechua en el Perú y Ecuador, el aimara en Bolivia y el guaraní en Paraguay.
Aquí mismo en los Estados Unidos, muchas personas son bilingües, es decir hablan el español y el inglés; esto no es un caso nuevo, ha venido sucediendo en este país desde sus inicios como nación, esto por ser un país de inmigrantes. Lo que sí es cierto también, que el idioma que hablan los recién llegados, el español en este caso, irá desapareciendo a la tercera generación. Esta experiencia la han vivido las diferentes olas de inmigrantes que llegaron antes que los llamados hispanos.
Utilizar el español, una lengua manejada por casi cincuenta millones de personas en este país, permite la aparición de medios escritos y hablados que tiene un público consumidor de periódicos, revistas, emisoras de radio y televisión. Los escritores y periodistas tienen la satisfacción de llegar a un público hambriento de lecturas en su idioma. Con la aparición del Internet ha habido una revolución en las comunicaciones, hace que mucha gente se mantenga informada de lo que sucede en sus respectivos países con mayor facilidad y de lo que sucede aquí también.
Un fenómeno curioso de este emergente multilingüismo es la mezcla de los dos idiomas, conocido como Spanglish y que ya ha generado estudios respectivos de lingüistas y académicos de la lengua. La persona multilingüe es bicultural, es decir goza y comparte de dos culturas diferentes. Quien no habla español no puede entender las costumbres y formas de vivir de quienes lo hablan y viceversa. De allí que es muy importante y necesario hacer que los hijos crezcan biculturales, hablando los dos idiomas, de lo contrario lo único que logrará es que ese niño o niña, se separe culturalmente de su familia. Al no compartir los mismos valores culturales, las costumbres de sus ancestros, lo estará separando de los suyos. No se debe cometer el error de muchos que, en aras de un falso sentido de adaptación cultural, no permiten que sus hijos aprendan el idioma de sus padres, lo malo es que tampoco ellos aprenden el nuevo idioma de sus vástagos. El problema vendrá luego, es algo que no se puede ver en semanas ni meses. Tardan años para darse cuenta del error y, lamentablemente cuando eso pasa, ya es demasiado tarde, habrán perdido culturalmente a sus hijos.
Ahora bien, indudablemente que pueden existir personas que discrepen con lo arriba mencionado, están en su derecho, pero hacer un circo de mal gusto y sobre todo soltar frases en contra de la migración hispana cada vez que abren la boca muestran la intolerancia, rayana en racismo sin paralelos. En los últimos tiempos, un pre candidato a la presidencia de los Estados Unidos se ha hecho conocido por sus furibundos y malsanos ataques a los miembros de la colectividad hispana de este país. Felizmente solamente es pre candidato, esperemos que los miembros de su partido no caigan en el racismo intolerable de este individuo y lo premien con la candidatura oficial, sería una receta exacta de cómo perder el voto hispano, que hace tiempo no les es favorable.
Le guste o no le guste a mucha gente, el porcentaje de votantes hispanos empieza a marcar la diferencia en las elecciones. Los ataques de este pintoresco personaje, por decir lo menos, en contra de la colectividad hispana se han hecho más latentes, al punto que, basado en el poder económico que tiene y carente de argumentos válidos para sustentar sus “ideas”, no dudó en hacer sacar con sus guardaespaldas, de una de sus “conferencias de prensa”, a uno de los periodistas más representativos de la prensa hispana, solo porque no le gustó la pregunta que le hizo.
Tampoco puede llamar la atención que quienes apoyan a este prepotente pre candidato, den muestras de una ignorancia supina, como las declaraciones de una ex candidata a vicepresidente, quien alguna vez dijo que tenía capacidad para dirigir la política exterior estadounidense porque las costas del estado del cual ella había sido gobernadora, “estaban frente a Rusia”. No, no es un chiste de mal gusto, de ninguna manera. Esta misma señora acaba de decir que todos los que llegan a este país deberían hablar “americano”. Se olvidó que el lenguaje que utilizaban Edgar Allan Poe, Ernest Hemingway, Mark Twain y tantos otros escritores es el inglés, el mismo que aprenden nuestros hijos en el colegio. Sabemos bien que para salir adelante y lograr conquistar el sueño americano es necesario saber el inglés, en nuestras casas podemos hablar lo que se nos antoje, es nuestro derecho y a nadie le importa. Nuestros hijos son bilingües y biculturales, una ventaja en el mundo moderno.
El mejor antídoto para este tipo de ataques injustificados contra una colectividad pujante y llena de energía que no tienen razón de ser es el voto, por eso, la mejor forma de castigar la prepotencia es golpear a donde más les duele, en las urnas electorales. Es necesario que todo miembro de la colectividad hispana que está en condiciones de votar lo haga, solo así impediremos que individuos soberbios y enceguecidos por el racismo y el dinero que poseen lleguen a ser tomados en serio.

 
Armando Zarazú
azarazu@aol.com
Identidad Latina

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Acerca del Autor
  • 75636

    Apoyo lo que dices en esencia, pero no estaría de más que leyeras algo de historia: el español no es un “idioma impuesto”, ya que en el Imperio español había multitud se lenguas oficiales y el español no estaba por encima de las lenguas indígenas. Su status oficial viene de la Independencia, en libertad y consenso propio de todos los países hispanoamericanos.