LAN: Sor Juana Inés de la Cruz y los derechos de la mujer. Escribe: Bessy Reyna

En Marzo celebramos el Mes de la Mujer y pensé que la mejor manera de celebrarlo es recordando y honrando a esas mujeres que, aunque hayan vivido hace muchos siglos, nos han servido de inspiración, y cuyas vidas y obras son aun tan relevantes como cuando fueron escritas por primera vez.  En América Latina tenemos muchas mujeres que han sacrificado sus vidas por una causa política, entre ellas Manuela Saénz, quien luchó con Bolívar en Venezuela; las mujeres que lucharon en la revolución Mexicana, y las cientos de mujeres cuyas contribuciones aun hoy no se conocen. Para mí, entre esas muchas mujeres quienes siempre he admirado está Sor Juana Inés de la Cruz.

Afortunadamente, para aprender más sobre la vida de esta extraordinaria mujer tenemos sus libros que se encuentran en librerías y bibliotecas, y además cuando buscamos su nombre en Google, o en otro buscador. Ahora, gracias a Netflix, la compañía que decidió producir una serie de siete episodios con el título de “Juana Inés”, podemos tener esa información en el televisor (o computadora) en nuestras casas. Esta serie nos brinda una gran cantidad de información sobre su vida, su inteligencia y su inmenso deseo de aprendizaje. Antes de Netflix, la vida de Juana Inés fue llevada a la pantalla en Argentina, en el 1990, en la película, “Yo la peor de todas” (la cual puede verse en www.youtube.com/watch?v=PTI7H1ohD2M)  sobre su vida y obra.

Ambas obras cinematográficas nos muestran de cómo, desde muy niña ella luchó por lograr ser reconocida y respetada por su talento e inteligencia; una lucha en la que siempre encontró adversarios por su condición de mujer; sobre todo entre los miembros de la curia, obispos del territorio, y en particular de su confesor Núñez de Miranda, quien hasta consiguió que entrara en un convento donde no se le permitía ni leer ni escribir, solo rezar.

Siempre me he preguntado por qué sería que las religiosas del colegio católico donde yo estudié, tanto en primaria como secundaria, en Panamá, nos hacían leer a Garcilaso, Lope de Vega, Calderón de la Barca y otros dramaturgos y poetas importantes de la “Edad de Oro” de la literatura en Español, pero nunca nos hablaron de Sor Juana Inés de la Cruz.

La vida de esta gran escritora, compositora y científica se inicia en el pueblo de San Miguel de Nepantla, en lo que es hoy México, el 12 de Noviembre del 1651. Desde su nacimiento, su vida se vería limitada primeramente por el hecho de ser mujer, y también, por ser “hija ilegítima” de Pedro Manuel de Asbaje, quien era casado, y de su concubina Isabel Ramírez de Santillana, una criolla analfabeta. Su padre abandona a la familia cuando ella tenía 8 años. Es su abuelo materno, quien tenía una extensa biblioteca y con quien Juana Inés vive, quien le dará el cariño y le permitirá desarrollar su inteligencia y su educación; y es, gracias a él, que Juana Inés empieza a leer y escribir cuando apenas contaba con 3 años de edad, y ya con solo 8, escribe su primer poema. Al morir su abuelo, ella no logra tener alguien quien comprenda lo importante que es para ella el educarse. Es conocida la historia en la que en el 1657, cuando más o menos tenía solo 6 años, ella le pidió a su madre que la vistiera de “hombre” para poder ir a la Universidad. Estudiar en un centro académico es algo que le estaría prohibido durante toda su vida.

Hasta cierto punto puede decirse que Juana Inés es autodidacta, consigue libros con los que puede saciar su sed de conocimientos, los que le permiten además aprender a hablar Latín con gran rapidez. Su madre la envía a México a vivir con unos parientes y es allí donde continúa desarrollando su intelecto, sin tener maestros que la instruyan. Su habilidad literaria empieza a ser descubierta y es así como termina siendo dama de honor de la Virreyna Leonor y su esposo el Marqués de Mancera. Bajo su protección, Juana Inés logra continuar sus estudios, pero los celos que despiertan su precocidad e intelectualidad hacen que en el 1667, instigada por su confesor, ingresa al convento de las Carmelitas, en el cual solo dura cuatro meses, ya que su cuerpo no soportaba el rigor de esa orden y la falta de estímulo intelectual.

Regresa a la corte brevemente y luego ingresa en el convento de San Jerónimo donde pasará el resto de sus días. Los nuevos Virreyes, el conde de Paredes y su esposa le brindan su protección. Es gracias a esa protección, que ella podrá sobrellevar las trampas intelectuales que siempre ponían en su camino los sacerdotes para poder clasificarla de hereje. Es durante la estadía de los Virreyes de Paredes cuando se forma una  relación muy íntima (lo mas probablemente platónica) ente Juana Inés y la condesa María Luisa. En poemas escritos durante esa relación, Maria Luisa aparece bajo el nombre de “La Divina Lissy”.  Esos poemas de amor, que al ser descubiertos años después, estarán a punto de destruir a Juana Inés.

Mientras vivía en el convento de San Jerónimo, Juana Inés logró mantener un círculo de amistades que la visitaban frecuentemente, entre ellos estaba Carlos de Sigüenza y Góngora, quien fue un gran admirador de su obra. Poco sabríamos de la calidad y cantidad de las obras de Sor Juana Inés de la Cruz, de no ser porque los condes de Paredes, lograron publicar sus poemas una vez que regresaron a España. Estos poemas, al no ser prohibidos por la Inquisición, permitieron que también se distribuyeran en México y lograron que la fama de Sor Juana se difundiera a nivel universal.

Entre sus escritos más importantes se encuentra la “Respuesta a Sor Filotea”, donde ella se defiende al ser acusada por el Obispo de Puebla, quien escribió atacándola bajo el seudónimo de “Sor Filotea”. Es en ese ensayo donde ella escribe sobre el derecho de las mujeres a ser educadas académicamente. Esta ‘carta’ nuevamente le causa grandes problemas porque la curia encargada de salvaguardar la moral, consideraba que las “mujeres” no podían interpretar la teología, algo que ella había hecho en respuesta a un sermón de un obispo que visitaba la ciudad.

A través del tiempo, la obra literaria de Sor Juana ha sido reconocida como una de las más importantes de la época del Barroco, a ella se le ha llamado el Fénix de México y la Décima Musa. Su popular poema “Hombres necios que acusáis” es uno de los primeros con tendencia feminista que fueran publicado, por esto ha sido incluido en numerosas antologías, como “Poesía Feminista del Mundo Hispánico: Desde la Edad Media hasta la Actualidad”, editada por Angel y Kate Flores por Siglo XXI, en el 1984 en México. Una versión bilingüe de esta antología fue publicada por Feminist Press en Nueva York.

Hombres necios que acusáis
(Fragmento del Poema)

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Sor Juana Inés de la Cruz muere en el 1695, durante una epidemia de cólera que causó grandes estragos en la ciudad, mientras se dedicaba a cuidar a las monjas del convento de San Jerónimo, sabiendo que podía contagiarse.

Se han escrito muchos libros y ensayos sobre Juana Inés de la Cruz, hasta ahora el mas erudito es el escrito por Octavio Paz, ganador del Premio Nobel, y que titulara “Sor Juana Inés de la Cruz: o Las trampas de la fe”.  Este volumen de 673 páginas fue publicado por el Fondo de Cultura Económica en 1982, y para el 2010 ya había sido re-impreso en 18 ediciones. Siempre tengo la esperanza de que algún día alguien logre traducir sus poemas al inglés, con la belleza del lenguaje y el erotismo con que ella los escribió. Hasta ahora no he logrado conseguir ninguna traducción que le haga justicia, ni siquiera la recientemente publicada por la traductora Edith Grossman se acerca a la sensualidad de sus palabras.

Cuando en el 2010 viajé a la ciudad de México, al preguntarme mis amigos a dónde quería ir, enseguida les dije que al “Convento de Sor Juana”. Para mi estar en ese lugar y pensar que en algún tiempo ella vivió allí, fue muy estimulante, y al mismo tiempo, un recordatorio de todo lo que han sufrido las mujeres, quienes como ella, han luchado contra la injusticia de género, contra la negación de su humanidad y el lograr superarse simplemente porque son mujeres. Si hay algo que Juana Inés nos ha enseñado es que no podemos darnos por vencidas ante la opresión.

En esta época, en el que una vez más se renuevan los ataques de este gobierno contra las mujeres y que los crímenes y ataques a mujeres se han convertido en algo cotidiano, es imprescindible y necesario que sigamos el ejemplo dejado hace cuatro siglos por Sor Juana Inés de la Cruz.
Bessy Reyna
bessy_reyna@hotmail.com
www.bessyreyna.com

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