La voz de los que no tienen voz

En las dos últimas semanas leí dos artículos en dos periódicos -en inglés y en español- que me llamaron mucho la atención y me recordaron un artículo que tenía pendiente desde hace tiempo. El escrito en inglés trataba de cómo activistas protestaban indignados porque los médicos del Hartford Hospital practicaban en cerdos anestesiados, las operaciones que luego realizarían en seres humanos, considerándola una práctica cruel. El mismo periódico publicaba al día siguiente una réplica de personas que defendían esta práctica aludiendo que el fin justifica los medios, todo esto con un gran despliegue de espacio y fotos.

El otro artículo, en español, trataba de cómo el gobierno federal arremetía con desproporcionada fuerza contra el tránsito de gallos de pelea en los Estados Unidos, con multas de miles de dólares y muchos años de prisión los infractores, por considerar esta tradición de los pueblos cruel e inhumana también.

En el primer caso, civiles y en el segundo, el gobierno reaccionaban indignados contra lo que consideraban una práctica horrenda y así como estos dos casos encuentro numerosos artículos frecuentemente. Pero muy pocas notas (salvo en publicaciones religiosas) donde alguien defienda con ese mismo énfasis la vida de millones de seres humanos en peligro; y no estoy hablando de un país lejano, donde se estuviera realizando una guerra encarnizada, sino del propio país en que vivimos; donde, desde 1973 hasta la fecha, 50 millones de seres humanos han sido prohibidos de vivir por los que más deberían haberlos cuidado, sus propios padres y su propio gobierno.

Al legalizar el aborto, en la casi totalidad de los casos porque la ley y los que la practican asumen que los padres tienen el derecho a escoger (choice,en inglés), así como suena crudamente, a escoger, si el niño que ya se está gestando en el vientre de la madre debe vivir o morir.

Los medios de comunicación deberían estar llenos de artículos de indignación ante tan exhorbitante número, pero eso no ocurre. Buscaba publicar la presente hace tiempo, deseaba encontrar las palabras adecuadas que motivaran a la gente a rechazar esta bárbara práctica, pero creo que sólo existe una frase que la define como es: !Paren este crimen de lesa humanidad!

El ser humano, lo es desde su misma concepción y no es un grupo de células, un tejido o una tumoración, definiciones usadas para acallar las conciencias de que lo que se eliminó no era un ser humano en gestación. Me pongo a pensar y llego a la definitiva conclusión de que hasta el más acérrimo defensor de esta verdadera cruel e inhumana práctica, fue una vez en su vida también un grupo de células, que logró vivir por que sus padres prefirieron verlo nacer y crecer antes que cualquier otra choice.

Muchos dirán, no vas a lograr nada, gente con mas fuerza política y recursos lo han intentado pero sólo han logrado estabilizar el número o reducir en unas decenas de miles los crímenes; y les respondo, con que diez parejas reflexionen debido a este artículo y decidan tener un hijo que pensaban abortar, habré salvado a diez seres humanos ¿No se sentiría usted privilegiado por esto? Yo sí, mas aún, si entre esos diez estuviera la persona que cimentara la paz mundial o el médico que consiguiera curar el cáncer y el sida, o quizás el físico que inventara una forma de energía nueva y limpia que nos independizara del petróleo, o un político que gobernara con la verdad o tal vez un gran músico que tocara la mejor melodía jamás interpretada.

Me siento honrado de poder ser parte de los que representan la voz de los que no pueden hablar para defenderse por si mismos.


N. de R.- El pasado 16 de Mayo el Senado de la Cámara de Representantes y la Gobernadora de Connecticut Jodi Rell aprobaron una Ley que impone a todos los Hospitales del Estado (incluso los cuatro católicos) a brindar anticoncepción de emergencia, a todas las mujeres víctimas de asalto sexual. La Iglesia Católica, por medio del Arzobispo Henry J. Mansell dijo al respecto: “La teología moral católica tradicional permite anticonceptivos de emergencia para una mujer que es víctima de violación. Lo que no podemos permitir es el aborto. El proyecto como está propuesto exigiría que los cuatro hospitales católicos de Connecticut provean abortos.../ …La ley comenzaría a regir el 1º de Octubre del 2007. Las conversaciones con líderes legislativos y otros oficiales públicos indican que la materia no está resuelta del todo. Ustedes pueden estar seguros de que nosotros continuaremos trabajando al respecto. El gobierno no puede pisotear la libertad de práctica religiosa”.

Pablo Perleche
pablodperleche@aol.com

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