La Tecnocumbia y su contexto social

A propósito de la trágica desaparición del grupo peruano “Néctar”

La cumbia, contagioso ritmo colombiano de raíces africanas, llega al Perú, así como a otros países latinoamericanos a principios de la década de los años sesenta, lugares en donde se popularizó y se convirtió en la música de moda de ese entonces. Sin embargo, especialmente en el Perú, comenzó a suceder un fenómeno curioso al empezar a mezclarse la cumbia colombiana con el huayno peruano, apareciendo un híbrido musical conocido como chicha. Este nuevo ritmo encuentra su público en las clases sociales de los barrios marginales de la capital peruana y en distintos lugares del interior del país. Demás está decir que, al igual de lo que sucede con la música tradicional andina, el nuevo género musical encontró fuerte resistencia entre los grupos sociales altos y los llamados criollos, los cuales todavía presentan a la llamada “música criolla” como representativa de la música peruana, olvidando, de esa forma la enorme diversidad musical existente en la tierra de lo incas, en donde la expresión andina es mayoritaria. En estos primeros años “Los Destellos” es el grupo más popular y de mayor aceptación dentro de los primeros exponentes del nuevo ritmo.


Se populariza la Chicha en Lima y Provincias

Los años setenta encuentran a la capital peruana soportando un fuerte fenómeno de migración proveniente del interior, año tras das año oleadas interminables de gente humilde se va asentando en los alrededores de la otrora orgullosa Ciudad de los Reyes, formando asentamientos humanos que pronto se van ha convertir en excelente caldo de cultivo para que la chicha se popularice, pese al desprecio olímpico de las empresas de radiodifusión y grabación de ese entonces, ciegas como siempre frente al arte popular. La respuesta de la chicha fue contundente y veloz. Con la ayuda interesada de algunos promotores que vieron en la chicha un nuevo filón para explotar, aparecieron locales, generalmente campos deportivos situados en la periferia de la ciudad, en donde se desarrollaban conciertos de música chicha. Comenzaron a aparecer estrellas, individuales y grupales dentro del género, lo cual le dio mayor impulso musicalmente. Aparecen “Chacalón y la Nueva Crema” además de “Los Shapish”, quienes serán los máximos exponentes de la chicha en Lima y provincias respectivamente. Sin embargo su origen humilde y asociación con sectores marginados de la sociedad peruana, le impedían a la chicha salir del encasillamiento social en el cual se encontraba. Es, a partir de los años noventa, cuando este ritmo da el salto definitivo. Aparecen grupos que, incorporando conceptos musicales de la cumbia ecuatoriana, mexicana y argentina, crean lo que en definitiva vienen a ser la tecnocumbia tal como se la conoce ahora.


Rossy War y su

Banda Kaliente

Para lograr la popularidad anhelada y luego su internalización los grupos de tecnocumbia hacen innovaciones que, definitivamente, logran su objetivo. Introducen instrumentos electrónicos, uniformes coloridos y hacen su aparición las primeras artistas femeninas del género, al principio como parte de la coreografía, es decir bailarinas y luego, como estrellas individuales por propio mérito. “Rossy War y su Banda Kaliente”, es quien sabe la artista de tecnocumbia que más éxitos ha alcanzado. Es el momento en que empieza la internacionalización de la tecnocumbia.

Es necesario hacer antes un paréntesis y enfatizar que, la crisis económica y social que sufre la sociedad peruana en los años ochenta, obliga a muchos a buscar nuevos horizontes en países cercanos. Bolivia, Chile y Argentina, son las metas más accesibles, es precisamente a esos países en donde llega la tecnocumbia, como parte del legajo cultural que lleva el inmigrante peruano. El último de los países nombrados acoge a un significativo número de éstos y allí la tecnocumbia alcanza popularidad en las llamadas bailantas, salones de baile en donde su ritmo contagiante se mezcla con la llamada cumbia en una franca competencia. El migrante peruano y de países aledaños se afinca, en su gran mayoría en las llamadas “villas miseria”, lugares en donde, al igual que décadas atrás en los pueblos jóvenes limeños, el nuevo ritmo tiene aceptación popular. Los artistas de la tecnocumbia viajan para alegrar con su música a sus connacionales y a los de otros países, incluidos los argentinos.


El Grupo Néctar, sus triunfos y su trágica desaparición

Dentro de ese ir y venir artístico los integrantes del Grupo Néctar fueron a presentarse a la Argentina. Paradójicamente el grupo fue formado en Argentina por músicos peruanos que habían ido siguiendo la vida del inmigrante, es decir buscando mejores fuentes de vida. Una vez alcanzado el triunfo, regresaron a su país para establecer su base de operaciones en su tierra. Lamentablemente al amanecer del Día de la Madre de este año, en la tierra donde habían comenzado a conocer sus primeros éxitos, todos sus integrantes encontraron la muerte en un terrible accidente de tránsito. Habían ido a cumplir contratos en las conocidísimas bailantas argentinas en donde eran muy bien cotizados.

La historia de la chicha y luego de la tecnocumbia, es la continuidad de la historia social peruana. La primera, representa la transformación socio cultural de la gran capital peruana, fenómenos casi similares, salvando sus propias características, suceden en la mayoría de las grandes ciudades latinoamericanas. La segunda es más ambiciosa, sobrepasa las fronteras, utiliza con más eficiencia la moderna tecnología y continúa llevando su mensaje de alegría y esperanza a sus seguidores, donde quiera que éstos estén, recogiendo aplausos y, algunas veces, la muerte, como el Grupo Néctar.

Armando Zarazu
azarazu@aol.com

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