La Magia de “Cien Años de Soledad” continúa

Los festejos de los cuarenta años de la publicación de Cien años de soledad del escritor colombiano Gabriel García Márquez, continúan como un reflejo de su valor literario dentro de las letras castellanas. La edición de un millón de copias del libro auspiciada por la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, fue una excelente forma de reconocer el genio literario de un hombre que ha sabido exponer al mundo las angustias, problemas y esperanzas de una Latinoamérica que va buscando su futuro con la misma tenacidad, rayana en la locura, que el fundador de la estirpe de los Buendía buscaba en la fabricación de la piedra filosofal.

Gabriel García Márquez tuvo una celebración doble, pocas semanas antes cumplió ochenta años de una vida, como el mismo lo dice, dedicada desde los diecisiete años “a llenar páginas en blanco o una pantalla vacía de la computadora, con la única misión de de escribir una historia aún no contada por nadie, que le haga más feliz la vida a un lector inexistente”. Muchos libros han salido de su pluma privilegiada y son millones los seres humanos que se han deleitado con sus historias y serán muchos más los que en el futuro continúen maravillándose con la fantasía literaria creada por este extraordinario escritor colombiano, nacido en el humilde pueblo de Aracataca.

Celebraciones como el cuarenta aniversario de la publicación de un libro de la calidad de Cien años de soledad no se presentan todos los días, de allí que muchísimas instituciones dedicadas a la divulgación de la cultura hispana en los Estados Unidos han aprovechado la ocasión para celebrar, de acuerdo a sus posibilidades, este magno evento cultural que enorgullece a las letras castellanas. Con ese motivo, el Centro de Estudios Caribeños y Latinoamericanos (CCLAS, por sus siglas en inglés), dirigido por el Dr. Antonio García-Lozada, de Central Connecticut State University, invitó especialmente al profesor Carlos-Enrique Ruiz, de la Universidad Nacional de Colombia, a dar una disertación sobre el tema. La conferencia se realizó el pasado 4 de abril y se tituló “Cien años de soledad en el espejismo de la nostalgia”. El profesor Carlos-Enrique Ruiz explicó que una obra literaria es considerada clásica cuando su apreciación y valoración se prolonga por generaciones, “en este sentido pudiera decirse que Cien años de soledad es una obra clásica, con palpitante presencia en las diversas culturas de oriente y occidente”, puntualizó el disertante. Explicó, con mayor detalle, que la universalidad del libro es un fenómeno llamativo, “porque el contenido se nutre de formas locales de una cultura en el continente, cuya versión tendrá dificultad enorme para llevar esas imágenes a otras idiosincrasias. He ahí el aparente misterio. La acogida por comprensibles en distintas culturas lo que indica es la existencia de valores que trascienden lo meramente local”. Luego de terminada la exposición, en la cual el conferencista demostró su amplio conocimiento y dominio del mundo literario de Gabriel García Márquez, los participantes le realizaron diversas preguntas relacionadas al tema, las cuales fueron absueltas con claridad y a entera satisfacción de los asistentes.


Abril: Mes Cervantino

Abril es el mes en el que se celebra la obra cervantina y con ella al idioma castellano o español, como se le llama por estas tierras. Hace dos años, al conmemorarse los cuatrocientos años de la publicación de El Quijote, La Academia de la Lengua Española lo celebró con una edición especial de dicho libro. Hoy lo hace con una obra escrita en Latinoamérica, por un latinoamericano. Reconociendo, de esa forma, el aporte

cultural hecho a la lengua castellana por escritores nacidos en estas tierras y que empezó

hace algunas centurias, cuando el Inca Garcilaso de la Vega, hijo de español y princesa inca, escribió sus “Comentarios Reales”, considerada como uno de los primeros libros escritos por un latinoamericano, que continuó con cronistas nativos como Guamán Poma y, a medida que han ido transcurriendo los años, por intelectuales provenientes de los diferentes países de habla hispana. El español es nuestra lengua, nos la impusieron, es cierto, pero hemos sabido adaptarla y usarla de acuerdo a nuestras necesidades, inyectándole nuestra cultura y nuestras vivencias, como nos lo acaba de demostrar el Nóbel de Literatura aracateño.

Armando Zarazú
azarazu@aol.com

Acerca del Autor