La inversión China en Latinoamérica

DALTO COMENTA

Para nadie es un secreto que China viene “conquistando” cada vez más Latinoamérica, y si de cifras se trata, diremos que el año pasado la banca estatal china otorgó US$ 29,000 millones a nuestras regiones, superando a los préstamos del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID); en 2015, la región recibió la mayor cantidad de financiamiento de bancos estatales de los últimos cinco años y la segunda más grande desde que se materializó a principios de siglo el interés chino en Latinoamérica.
Y entre los países más beneficiados tenemos a Brasil en primer lugar, con US$ 10,600 millones; seguido de Venezuela con US$ 10,000 millones y Ecuador con US$ 7,000 millones, o sea que entre los 3 reciben el 97% del total; y ya yendo al análisis y que llama mucho la atención, se tiene que Venezuela, que ahora vive una crisis económica y política, tiene sin embargo la confianza del gigante asiático, lo cual ha llevado a especular sobre los verdaderos motivos que lo llevan a este importante aporte de dinero fresco para la Venezuela de Maduro.
Se dice que la empatía ideológica y política favorece a la nación sudamericana, a pesar que los chinos, según trasciende, el interés es más pragmático y económico y los préstamos no son tanto una muestra de confianza como una apuesta estratégica y un intento de proteger sus activos en un momento complicado; y que el vínculo bilateral se encuentra en un año clave.
Con el precio que tuvo a principios de Febrero de $US24 el barril, Venezuela necesita producir 800,000 barriles para el servicio de su deuda, cuando el precio estaba a US$100, requería menos de la tercera parte, unos 228.000 barriles, la realidad es que hoy la producción petrolera venezolana no puede crecer al ritmo necesario para compensar esta caída de los precios, de ahí que unos US$5,000 millones del préstamo del Banco de Desarrollo de China, el año pasado se destinaran a estimular la producción y a fortalecer la capacidad de pago; haciendo historia, la relación marchaba sobre rieles mientras Venezuela crecía económicamente (más del 5% promedio entre 2005 y 2012) y el precio del petróleo flotaba por las nubes.
A partir de 2013, con la caída de los precios la economía entró en un proceso de fuerte desaceleración que desembocó en los dos últimos años en una recesión con altos niveles inflacionarios.
El cambio no pasó inadvertido en China, en Diciembre del año pasado, la influyente Academia de Ciencias Sociales de China calificó a Venezuela como el segundo país más riesgoso de una lista de 36 naciones en desarrollo; es claro que China enfrenta un dilema, por un lado, quiere recobrar sus préstamos y por otro, es consciente de la debilidad actual de Venezuela, no hay que olvidar, sin embargo, que Venezuela es para China una alianza estratégica por sus reservas de petróleo, de lo cual se infiere que los intereses y estrategias económicas y políticas van siempre de la mano.
China ve sin duda a América Latina como la reserva del futuro, la despensa de los próximos decenios y es hoy por hoy su engreída; en los últimos lustros se ha acentuado esta tendencia y muchas economías de Sudamérica, como del mundo, han marchado al compás del crecimiento asiático. El mundo se ha achicado y si antes los chinos eran poco menos que desconocidos y muy “lejanos”, hoy están a la vuelta de la esquina. China se va comiendo al mundo, con una política capitalista, sin dejar la esencia de su cultura y su comunismo encubierto, es pragmático, es inmenso, casi inconmensurable, tiene una población infinita, un territorio vastísimo y ya es protagonista de nuestros destinos en esta segunda década del siglo XXI.
Daniel Torreblanca
dalto1961@yahoo.es
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