La innegable existencia de la Navidad

Se acerca la Navidad, la fiesta más importante para los cristianos y en especial para los católicos, ya que está representada por la Santa Familia en donde el sí de la Virgen María a Dios cambió la historia de la humanidad.

El nacimiento de Jesús en Belén y su vida en Israel están probados científica e históricamente y es un hecho reconocido, tanto por los cristianos como por los que no lo son. Estos últimos podrán negar la resurrección y el rol divino de Jesús, pero no su existencia, el hecho de que nació, creció, vivió, predicó y murió en Israel; el hacerlo sería una ignorante arrogancia.

La fecha exacta de la Navidad quizás varíe algo debido a los cambios para medir el tiempo a través de más de 2000 años. Pero el suceso de la Navidad está debidamente acreditado por pruebas históricas y científicas realizadas por eximias universidades de Europa y Asia, entre las cuales están la Universidad de Oxford y la Universidad Hebrea.

Las evidencias científicas, históricas, arqueológicas, artísticas y astronómicas son irrefutables y han sido recolectadas y estudiadas en su mayoría por profesionales no católicos. Estos profesionales, no solo llegan a demostrar lugares en los que vivió Jesús, sino incluso la procedencia, religión, cultura y destino final (Catedral de Colonia en Alemania) de los restos de los sabios persas (Los Reyes Magos) que llegaron de Persia a adorar al niño Jesús. Estos sabios, sacerdotes, científicos y también los astrónomos más predominantes en ese tiempo, llegaron a precisar el lugar y la fecha del nacimiento del niño, el que ellos concluyeron por sus estudios, era el Rey de reyes.

La Navidad celebra la fecha del Nacimiento del Niño que llegaría a ser el hombre más grande en la historia de la humanidad. Más grande que cualquier rey o gobernador de cualquier nación. Fue el único hombre capaz de dividir a la historia de la humanidad en un antes y un después a él. Queriéndolo o no el mundo entero se rige en base al aniversario de su nacimiento, incluso para los países o personas totalmente anticristianas, las transacciones económicas e históricas de mañana se realizarán con la fecha del 7 de diciembre del 2018. Dos mil dieciocho años del nacimiento de Jesús.

A través de los siglos la Navidad y el catolicismo se han ido inculturizando en el mundo, no por los países que lo introdujeron, sino por el mensaje de esperanza que llevan, en especial a los más pobres y desamparados. Podemos citar dos ejemplos, la Virgen de Guadalupe en México, que se manifiesta a los indígenas con fisonomía y vestimenta autóctona. Otro el Cristo moreno, Señor de los Milagros, que se manifiesta primero a los esclavos africanos en Perú.

O en los países nórdicos de Europa que toman la tradición de San Nicolás, Obispo católico de Bari, Turquía en el año 300 DC. Nicolás siendo rico deja todo a los pobres y se dedica a la defensa de su fe, siendo perseguido, azotado y encarcelado hasta anciano y que al salir libre sus antiguos enemigos ponen a su disposición riquezas que él se encarga en repartir totalmente a los más necesitados, especialmente en la Navidad. De allí el traje rojo de San Nicolás, y de la entrega de presentes sin hacer alarde de ello. San Nicolás también es histórico. Desde 1820 ha sido reemplazado paulatinamente en los Estados Unidos por Santa Claus en un intento secular de desvirtuar al santo obispo Nicolás y a la Navidad, y favorecer la publicidad comercial.

La tradición de hacer nacimientos o pesebres comenzó en el año 1,223 en Greccio, Italia con San Francisco de Asís que escenificó el primer nacimiento con personas. De allí la Navidad se ha inculturizado a través del mundo y en cada pesebre de cada país se le ponen detalles propios, como pesebres de países europeos, americanos, africanos o asiáticos y más aún en cada país con acentos de regiones, por ejemplo, en Perú los pesebres muestran al niño Jesús, María, José, los reyes magos y pastores con vestimenta y decoración de acuerdo con las tres zonas geográficas de ese país: costa, sierra y selva.

En momentos en que los valores de la Navidad y el catolicismo tratan de ser desvirtuados por individuos y organizaciones que ven afectados sus intereses, Jesús se mantiene firme en la Navidad, por su amor a la humanidad, por la fe de sus seguidores y actualmente más aun, gracias a las pruebas innegables de los lugares y fechas en que nació y vivió y que fueron aportados por la ciencia, las artes y la historia.
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