La Habana, donde el pasado es el presente

(Junio 21 - Julio 11, 2012)

Cuando le comento a algunas personas que pasé varios días en La Habana, Cuba, la respuesta de la mayoría de ellos es siempre la misma, “¿Los Americanos pueden ir a Cuba? y continúan con, “Yo pensé que teníamos que viajar por Canadá o algún otro país”.
La realidad es distinta. Gracias a algunos cambios efectuados por el Departamento de Estado de los EEUU bajo el Presidente Obama, ahora hay varias agencias autorizadas y especializadas en llevar grupos a Cuba. Las personas interesadas pueden visitar la página web de ese organismo: www.state.gov/r/pa/ei/bgn/2886.htm. Los viajes desde USA deben tener un objetivo educativo o religioso y ser organizados por grupos reconocidos por las agencias de viaje. Agencias como www.Insightcuba.com se encargan de conseguir visa y hacer todos los trámites. Este fue el sistema que yo utilicé para regresar al país que dejé atrás siendo niña.
Al llegar al aeropuerto José Martí, el cual es usado solamente para vuelos de EEUU a Cuba, no sabía qué esperar, o que imágenes iba a encontrar. Lo primero que vi fueron a docenas de personas amontonadas, esperando por familiares que venían a visitarlos. Esas emotivas reuniones, fueron disolviéndose mientras el grupo, formado por una profesora y estudiantes de Eastern Connecticut State University, con el que yo viajé, éramos llevados hacia el autobús que nos conduciría al hotel.
Nuestro viaje había comenzado en Boston a la 4:00am. para tomar el vuelo de las 6:00am. a Miami, obligados a pasar horas en ese caótico lugar para tomar un vuelo que nos dejaría en Cuba a las 2:00pm. De mas está decir lo cansados y sedientos que estábamos. Ni agua pudieron darnos en el avión debido a la horrible turbulencia que encontramos. De las restricciones de viajes y requerimientos de seguridad, confieso que no me importa quitarme los zapatos, ni poner mis pertenencias en Rayos X, pero si me molesta el no poder tener una botella de agua conmigo en el avión. Rafael, el guía del grupo asignado por Habanatour nos llevó enseguida a cambiar el dinero que llevábamos para que pudiéramos comprar agua.
En Cuba, el dinero usado por los turistas es el “CUC” o pesos Cubanos emitidos especialmente para extranjeros. Los cubanos usan la moneda local. Este sistema fue creado por el gobierno para evitar que el “US Dollar” circulara y también como una respuesta al embargo que USA ha tenido contra Cuba desde casi el principio del triunfo de la revolución. Las restricciones del embargo fue exacerbadas en 1995 con la Ley titulada “Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act” conocida popularmente como Helms-Burton Act.
Es inaudito que a estas alturas continuemos justificando el embargo contra Cuba. Una decisión política, que solo ha servido para dividir nuestros pueblos y llevar un sufrimiento innecesario para el pueblo cubano. La hipocresía del embargo contra Cuba, se pone de manifiesto cada vez que la China, un país que es señalado como “socio preferido de intercambio de comercio”, continúa arrestando a los que están en contra de su política, como lo hicieron con el artista Wei-Wei, y mas recientemente con el joven abogado ciego Chen Guangcheng, cuya escapatoria fue noticia de primera plana a nivel mundial. A pesar de los problemas para conseguir medicinas y las muchas limitaciones que el embargo ha creado, todas las personas que conocí (estando sola o con el grupo de estudiantes) fueron sumamente amables y nos dieron una calurosa bienvenida.
Una vez que llegué al hotel Park View en la Habana Vieja, me esperaba una gran sorpresa: la poeta Esther Trujillo, quien me había invitado al Festival de Poesía estaba en el lobby con su hija Julia. Ellas querían asegurarse que habíamos llegado bien y hacernos saber que estaban a nuestra disposición para lo que necesitáramos. Pero en realidad, Esther me confesó que ella deseaba que el primer abrazo cubano que yo recibiera fuera el de ella. Una hermosa bienvenida que tuvo un gran significado para mi.

La Habana vieja es como una dama elegante y presumida
Caminar por cualquier calle en La Habana Vieja es como ir pasando de un siglo a otro al doblar una esquina. Por un lado se encuentran ruinas de lo que fue un edificio colonial, mientras que por otro están las hermosas fachadas de edificios que nos deslumbran por su belleza. Muchos de estos, están siendo reconstruidos gracias a que la UNESCO seleccionara esta sección como “Patrimonio de la Humanidad”.
Entrar a alguno de estos edificios, como por ejemplo al elegante Hotel Florida, con tonos de Art Deco, o al Hotel Sevilla, inaugurado en el 908, donde una serie de fotos en la planta baja nos obliga a recordar el control que la mafia tenía en ese lugar, ya que mobsters famosos como Santo Traficante, y muchos otros se hospedaban allí. Pero también guarda las firmas de artistas como Enrico Caruso y Josephine Baker. quienes lo seleccionaron durante su estadía cuando hacían presentaciones en La Habana.
La Habana de ahora, tiene hermosos museos como el de Bellas Artes, donde parte de las exposiciones de la Bienal de Arte estaban siendo exhibidas, entre ellas estaba la artista cubana Sandra Ramos cuyo trabajo creaba un puente imaginario uniendo a Miami y La Habana. Confieso que de todas las obras que vi durante mi visita, fue la de Ramos la que mas me impresionó, por lo emotivo y directo de su temática, la cual es como una súplica por la unificación de las dos partes de este pueblo.

Cuba y sus contradicciones en sus imágenes
La Cuba que encontré fue un país lleno de contradicciones. Por ejemplo, quién iba a pensar que los cigarrillos hechos en Cuba se iban a llamar “Hollywood”. Ver la televisión también me causó sorpresa. De los canales en el hotel, cuatro eran Chinos (lo que deja en claro la influencia de ese país en América Latina). Un día vi el especial de HBO de Lady Gaga en uno de los canales Cubanos y también pude ver BBC, CNN y Disney.
La celebración de la Bienal de Arte, significó el poder disfrutar, no solo de exposiciones de artes visuales sino también de mesas redondas ubicadas en el Paseo del Prado, con el objeto de que los artistas se conocieran y pudieran discutir la importancia del arte en sus vidas. Uno de los edificios cerca del hotel Park View tenía toda las paredes cubiertas con “hormigas”, la cual podía interpretarse como una unión (o un conflicto) entre la naturaleza y la urbanización.

Los carros antiguos que se usan como Taxis (y que por cierto, están muy bien cuidados) son los que mas se observan, pero también hay docenas de moto y bici-taxis, algunos de ellos conducidos por personas con títulos universitarios, quienes logran un mejor ingreso de esta forma que ejerciendo la carrera para la que estudiaron. Las “guaguas” o autobuses siempre estaban llenas.



Cuando necesité transporte para ir al muelle donde sale el barco para la isla de Regla conocí a Yascer, un joven que tiene su bici-taxi y un gran sentido del humor. El nos fue hablando de la historia de diferentes edificios mientras nos transportaba al muelle.
Este mural es una pared representativa del arte popular que se observa en diferentes lugares. La imagen del Ché Guevara está en camisetas, sombreros, tarjetas postales. Es casi como si el Ché hubiera hecho la revolución él solo.

* En la próxima edición espero continuar describiendo mi recorrido y mi participación en el Festival Internacional de Poesía.

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