“La Controversia Perú – Chile”

DALTO COMENTA

Acabando el año nuestra Sudamérica termina algo movida a causa de la controversia entre Perú y Chile, quienes disputan en la Corte Internacional de Justicia de La Haya la delimitación del mar que baña sus costas; como nunca antes el mundo entero, pero principalmente los latinoamericanos, vimos por televisión paso por paso como los diplomáticos, los abogados, agentes y demás juristas, abogaron por sus causas y defendieron apasionadamente tanto a demandantes como a demandados, en un juicio sin precedentes si nos remitimos a las guerras frías y conflagraciones ocurridas entre estos dos países, precisamente desde aquel fatídico 1879 en que la guerra desangró el sur de América y mantuvo siempre en tensión las fronteras de peruanos y chilenos; desde esa fecha nunca se pudo fijar mediante un tratado las fronteras marítimas, aunque se diga que en 1952 se suscribió el acuerdo de Santiago, que incluye a Ecuador, en el que se concluía un acuerdo relativo a la delimitación de asuntos balleneros y protección de sus recursos pesqueros, y que de conformidad con el derecho internacional no se hubiese podido delimitar una zona marítima de soberanía y jurisdicción exclusiva del mar con una distancia de 200 millas marinas, y que los usos y las costumbres darían el derecho a Chile esas demarcaciones, que aluden al paralelo como límite marítimo y que estrangula el mar peruano en casi 66 mil kilómetros cuadrados.
Los alegatos, réplicas y dúplicas fueron como clases didácticas en las que los más profanos nos enteramos de los métodos y procedimientos de esa Corte internacional, vimos la efervescencia de las defensas, y como en un momento dado la objetividad se hace picadillo cuando de soberanías se trata; Perú fue el demandante, por que solicita, en buen romance, que le devuelvan su porción de mar hoy está en manos chilenas; Chile por su parte manifiesta que, a pesar que las líneas y paralelos le dan mayor margen de océano, Perú, dicen, firmó y aceptó tal estado de cosas y no tiene derecho a reclamo; Perú pide equidad e igual superficie de mar en esa división, Chile dice que todo está resuelto así sea desproporcionado o inequitativo (¡); parecería que la razón asiste a peruanos y el status quo a chilenos, por que si bien es cierto que en un punto de la costa peruana las doscientas millas se reducen a cero, los vecinos levantan los hombros en señal de indiferencia y soberbia; se pierde siempre objetividad cuando la nacionalidad y el patriotismo nos envuelve, pero algunos puntos son indiscutibles, como la bisectriz matemática como medio de justicia, la historia reciente de despojos y afanes expansionismos, la falta de un tratado, los consensos regionales y el sentido común.
Han terminado por el momento las sesiones e intervenciones orales, en donde a pesar de los buenos modales y los discursos conciliadores, no se pudo evitar algunas tensiones y sobresaltos; corresponderá ahora a la Corte establecer los límites marítimos de acuerdo con el derecho internacional, pese a que en el último alegato los chilenos exhortaron a los jueces que se inhiban de resolver la controversia, pues no les corresponde hacerlo (¡), si es que para el caso se toca algún punto terrestre como referencia; es probable que en junio de 2013 se de el veredicto, mientras tanto ambos países se esforzaran por mantener la cordura, sus relaciones bilaterales y las millonarias inversiones en cada caso, pero es innegable que la espera será tensa, seguro que habrá movilizaciones y todo tipo de especulaciones y guerras frías.
A pesar que el lema de algunos es “por la razón o la fuerza”, casi siempre gana el que tiene la razón, el que se esfuerza por demostrar la verdad, y aunque se pierda o crea que pierde, nuevos horizontes se vislumbran allá en los tiempos venideros, unas tierras de verdad maravillosas, unos límites trazados por manos callosas y mares de colores sin celdas, furias ni aspavientos.
Daniel Torreblanca
dalto1961@yahoo.es

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