KATRINA y el presupuesto nacional para el 2006/2007

El senador de New Jersey, Frank Lautrenberg explícitamente y en forma inequívoca, afirmó categóricamente que Michael Brown , el jefe de FEMA (la agencia federal de control de emergencias), ha sido designado el chivo expiatorio por la Casa Blanca para que cargue con la culpa del gran fiasco, en el desastre de New Orleans. La insensibilidad y la arrogancia que caracterizan a la presente administración en Washington es motivo de preocupación nacional por los ciudadanos pensantes que no se dejan convencer por la demagogia que emana de la Casa Blanca y de la maquinaria política en el país. No se trata de un ataque político a la administración, se trate de un análisis de la realidad nacional.

El propósito de esta columna es compartir la información que hemos escuchado y visto en las audiencias que se llevan a cabo en el comité del senado de la seguridad de la patria (Homeland Security Commitee). Este comité tiene como función velar por la seguridad de todos los americanos y de analizar adecuadamente la acción oficial para resolver las crisis que ocurren en el país, ocasionadas por ataques terroristas o por desastres de la naturaleza, como son los huracanes, los tornados, las inundaciones, los accidentes, los incendios que consumen miles de acres de terreno en algunas partes del país y mucho más.

El terrorismo no es sólo el creado por AlQaida. El terror que se siente ante la imposibilidad de defenderse contra un huracán o una tormenta de polvo, de arena, de lluvias o de nieve o inundaciones es indescriptible. Normalmente el centro de meteorología nacional anuncia con tiempo la llegada de los huracanes para que la población pueda prepararse para reducir el daño potencial que tal fenómeno de la naturaleza deja en las áreas afectadas.

La llegada de Katrina se había anunciado durante toda la semana anterior al 29 de agosto cuando ésta tocó tierra. Es una vergüenza y un crimen haber permitido que más de mil trescientas personas murieran por causa de las inundaciones en la costa del Golfo de Máxico y que la ciudad entera de New Oreleans fuese destruida. La reconstrucción anda manga por hombro.

Pido a los lectores de esta columna que dejen su posición partidista en defensa de la presente administración y que analicen objetivamente la información que el comité del senado está tratando de elucidar para descubrir a los responsables del desastre del golfo.

Jashua Bolten, director del presupuesto nacional ha repetido lo que al administración dice, que el recorte de impuestos ha creado 4.3 millones de nuevos empleos. El dice que estos empleos son el resultado de la reducción de impuestos en varios trillones de dólares que favorecen al uno por ciento de la población. Cada uno de estos empleos cuesta 173,000 en fondos federales. Esa aritmética no resulta, pues los nuevos empleos sólo pagan alrededor de $20,000 al año. Una nube de mis-información tiene a los ciudadanos confundidos.

Para pagar la reconstrucción de New Orleans se han recortado 65 mil millones de dólares de los programas de préstamos a los estudiantes para asistir a la universidad, los recortes de 35 mil millones en medicare, en fondos a los programas que dan comida a los menos favorecidos de la fortuna, a los programas de asistencia familiar, a los necesitados y a muchos otros programas. En conclusión, la reconstrucción de las áreas devastadas del golfo de México se va a pagar con el sufrimiento de los más necesitados, mientras los ricos disfrutan de la abundancia que el partido de gobierno les asigna por haber contribuido a la financiación de la campaña que puso a George W. Bush en la Casa Blanca.

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Marco A. Arenas, Ph. D.
Marcos Arenas
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