INMIGRACIÓN: El prejuicio de la Casa Blanca hacia los inmigrantes

Reza el refrán, “Del agua mansa líbreme Dios, que de la brava me libro yo”. Y es que a veces las personas que parecen no romper un plato pueden ser más peligrosas que un hablador. Pero en la Casa Blanca de Donald Trump hay de los dos tipos: está el bocón presidente con sus constantes mentiras y ofensas, y está su Jefe de Gabinete, John Kelly, quien manteniéndose en un segundo plano y lejos de los reflectores inflige tanto daño como su jefe.

Recientemente, al hablar con la prensa, Kelly trataba de explicar por qué la propuesta migratoria de la Casa Blanca ofrece una vía a la ciudadanía a 1.8 millones de Dreamers si hay 690 mil beneficiarios de DACA. La diferencia numérica se debe, dijo Kelly, a los que no solicitaron “por temor” o a que fueron “demasiado perezosos para levantar su trasero” y solicitar el beneficio.

Nada como minimizar a los Dreamers y su ética de trabajo, de estudio, de rascar y superar todo tipo de obstáculos para conseguir sus metas mientras ayudan a su familia. Nada como desechar algunas de las situaciones que han impedido que muchos solicitaran DACA, incluyendo el costo del programa, algo complicado para familias de escasos recursos. Nada como minimizar el temor de muchos indocumentados a ofrecer sus datos al gobierno.

¿Sorprendente la declaración del Jefe de Gabinete de Trump? En lo absoluto. Pero sí es una evidencia contundente del desdén de Kelly y de sus otros secuaces hacia los Dreamers porque además agregó que ofrecerles una vía a la ciudadanía “está más allá de lo que nadie hubiera imaginado, tanto en la derecha como en la izquierda (del espectro político).”

Salta a la vista que a Kelly y al racista asesor presidencial, Stephen Miller, les ha sabido a hiel la propuesta de ofrecer una vía a la ciudadanía a los Dreamers. Y es más que evidente, que tanto ellos como Trump han estado buscando la forma de sabotear su propia propuesta, condicionando esa vía a la ciudadanía a una larga lista de peticiones restriccionistas y simplemente racistas que buscan frenar la inmigración de personas de color. No sólo se trata del disfuncional e inútil muro fronterizo, sino de un cambio radical de la política migratoria que busca reducir la inmigración documentada y la reunificación familiar.

Trump, primero rechazó el plan bipartidista del Senado GrahamDurbin llevando al cierre del gobierno el mes pasado, a pesar de que incluía sus lineamientos; rechazó incluso la oferta del líder de la minoría demócrata del Senado, Chuck Shumer de incluir 25 mil millones de dólares para el muro. Ahora un nuevo plan bipartidista, McCain-Coons deja fuera el muro y Trump ya advirtió que sin muro no hay acuerdo sobre DACA y los Dreamers.

Las declaraciones de Kelly y de Trump se producen el mismo día en que el presidente convocó una mesa redonda en la Casa Blanca, para discutir el combate a la pandilla MS- 13 eliminando los resquicios legales que permiten su ingreso y dificultan su repatriación. Ahora el futuro de los Dreamers se discute en el marco del combate a las pandillas. El común denominador en toda esta historia es el prejuicio de esta Casa Blanca hacia los inmigrantes: son “criminales”, “perezosos” o “pandilleros.”

Lo más irónico es que el prejuicio provenga de un presidente investigado por potencial obstrucción de justicia en el “Rusiagate,” con vínculos con dudosas figuras rusas y que ha pasado una buena porción de su presidencia jugando golf y tuiteando. Ah, y alguien que, contrario a muchos inmigrantes, evadió el servicio militar citando dudosas razones médicas.

* Maribel Hastings es asesora ejecutiva de America’s Voice.
Maribel Hastings
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