Impacto Mundial: 2 pacientes curados de VIH

Impacto Mundial: Dos pacientes se curan de VIH/Sida

La enfermedad irrumpió en los 80 y fue sinónimo de estigma social. Hoy, los tratamientos permitieron darle a los infectados la misma esperanza de vida que los seropositivos.

Era “la peste rosa.”

La que afectaba “a los amorales.”

La que generaba pavor.

La enfermedad de la discriminación.

Pero los avances científicos consiguieron transformar, en menos de 40 años, el significado de la palabra Sida.

Y ahora la ciencia consiguió un nuevo hito: por segunda vez en la historia, los médicos lograron la remisión total en un paciente.

El “paciente de Londres” se suma al “paciente de Berlín,” las únicas dos personas en el mundo que se consideran curadas de la enfermedad. Los especialistas prefieren ser cautos y hablar de “remisión a largo plazo.”

Pero técnicamente, ambos están curados, libres del virus de inmunodeficiencia humana.

El comienzo de la epidemia

Si nos metiéramos en una cápsula del tiempo y viajáramos tres décadas atrás, hablar de una persona con sida curada sonaría a utopía. Los 80 estuvieron marcados a fuego por la epidemia del sida.

Fue el 5 de junio de 1981 cuando los Centros para el Control de las Enfermedades (CDC), el organismo oficial que se ocupa de la vigilancia y prevención de enfermedades en Estados Unidos, informó sobre una forma rara de neumonía entre jóvenes homosexuales de California.

Era la primera alarma sobre una enfermedad que ni siquiera tenía nombre.

En los meses siguientes, el CDC siguió reportando esas mismas “infecciones oportunistas” entre consumidores de drogas inyectables, hemofílicos que recibían transfusiones de sangre y haitianos residentes en Estados Unidos.

Ya era mediados de 1982 y ahí apareció por primera vez la expresión Acquired Immune Deficiency Syndrome (AIDS), Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

También se determina cómo se puede transmitir la enfermedad: por la sangre, por las relaciones sexuales y de madre a hijo.

En enero de 1983, en el Instituto Pasteur en París, los investigadores Françoise Barré-Sinoussi y JeanClaude Chermann, dirigidos por Luc Montagnier, logran aislar un nuevo virus, al que bautizaron LAV y que, creían, “podría estar implicado” en el sida (el nombre de Virus de Inmunodeficiencia Humana, VIH, lo recibió en 1986).

Sus hipótesis eran correctas: en 2008, Barré-Sinoussi y Montagnier recibirían el premio Nobel de Medicina.

Los desafíos Los avances científicos, sumados a las inversiones estatales e internacionales y los compromisos con la industria farmacéutica para garantizar el acceso, lograron bajar significativamente las muertes por el sida, y la ONU plantea terminar con la epidemia para 2030.

Lograr llegar con el diagnóstico y el tratamiento a todos es el principal desafío de la lucha contra el sida hoy.

El otro, todavía en las puertas del 2020, es erradicar la discriminación.

Casos exitosos como los de los pacientes de Berlín y Londres son, insisten los científicos, aislados porque estos trasplantes “son procedimientos altamente complejos, intensivos y costosos, con sustanciales efectos secundarios, y no son una manera viable de tratar un gran número de personas que viven con el virus VIH,” dijo este martes ONUSIDA en un comunicado.

Recordemos que el único método de prevención es el uso de preservativo, una práctica que incluso hoy no está todo lo extendida que debería: según una encuesta que difundió el mes pasado AIDS Healthcare Foundation Argentina, el 96% de los nuevos casos de VIH en el país se debe a relaciones sexuales sin protección.
Extracto del artículo de Adriana Santagati (Clarin de Bs. As.)
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