Hispanos o Latinos ¿Qué somos?

A propósito de la Celebración del Mes de la Herencia Hispana en los EE.UU.

En estos días, en que se celebra el Mes de la Herencia Hispana, es bueno tratar de analizar el tema de la utilización del los términos Hispano o Latino, con los que se identifica a los provenientes de Centro, Sudamérica y el Caribe. En primer lugar es necesario puntualizar que ambos términos no son sinónimos, es decir no tienen el mismo significado, pese a que, aparentemente, se refieran al mismo grupo humano.
El término latino deriva del latín, idioma hablado por los antiguos romanos, sociedad que en su época fue la más poderosa del mundo occidental, condición que la llevó a conquistar la mayor parte del mundo conocido entonces y, por consiguiente, a llevar su idioma a dichos lugares. De esta forma el latín fue introduciéndose y mezclándose con las lenguas aborígenes habladas en territorios en los que luego se formaron Francia, España, Portugal, Rumania y, por supuesto, Italia. Al producirse dicha mezcla, aparecen el francés, castellano o español, portugués, rumano e italiano; idiomas a los cuales se les conoce como Lenguas Romances o Latinas. Por lo tanto, los provenientes de esos países también están cubiertos por el inmenso paraguas cultural que significa la palabra LATINO. Una prueba de ello es que en las primeras décadas del siglo pasado, cuando el cine mudo hacía las delicias de los primeros fanáticos del séptimo arte, hizo su aparición un actor que rápidamente alcanzó la fama y trastornó a sus seguidoras estadounidenses, a las que sumió en la desesperación cuando murió a los treinta y un años de edad. Su nombre era Rodolfo Valentino, nacido en Italia, de madre italiana y padre francés, se le conocía como el “Latín lover”. Todo eso fue antes que el término se utilizara para identificar a los llegados del Sur.
Al conquistar los romanos la península ibérica encontraron una ciudad llamada Hispalis, la actual Sevilla, nombre que deriva del griego Hispalus, uno de los héroes de la mitología griega. Rápidamente el nombre se hizo extensivo a toda la península, la cual fue convertida en la provincia romana de Hispania, palabra con la empezó a llamarse todo lo relacionado con la cultura de lo que, con el transcurrir del tiempo se convirtió en España. Posteriormente, cuando los españoles conquistan y colonizan Latinoamérica, impusieron su cultura y, particularmente su idioma, aunque esto último no lo lograron a plenitud, como se analizará más adelante.
En los países hispano hablantes latinoamericanos, el término Hispano no tiene relevancia incluso en el nombre del idioma que hablan, el cual, como bien sabemos, se le conoce como Castellano. Para identificarse como grupo social se individualizan bajo el nombre de sus respectivas nacionalidades. Es así que se llaman argentinos, chilenos, peruanos, ecuatorianos, colombianos, dominicanos, mejicanos, etc. Solo cuando emigran a los Estados Unidos se dan con la sorpresa que son denominados hispanos. Aquí el término hispano fue escogido para nombrar a quienes provienen de los países hispanohablantes y sus descendientes. Inicialmente se hizo para identificarlos en los formularios del Censo que se realiza cada diez años, posteriormente el vocablo se ha popularizado en forma tal que hoy en día, se le utiliza para relacionar todo lo que concierne a la comunidad Latinoamericana. De todo esto se puede deducir que el término hispano no se racial sino étnico.
El crisol racial que proviene de los países hispanohablantes es amplio y variado. Después de la llegada de los conquistadores españoles, infinidad de olas migratorias, llegadas de los cuatro puntos cardinales de la tierra a través de siglos, han convertido a Latinoamérica en una región en la cual se puede encontrar negros, árabes, judíos, europeos no españoles, asiáticos, por mencionar a los más importantes ; los cuales, junto a la población nativa, forman parte de la vida diaria de sus países adoptivos, en donde algunos han alcanzado posiciones de prestigio en diferentes actividades. Sin embargo, cuando llegan a los Estados Unidos, pasan a formar parte de la comunidad hispana, algo que, valgan verdades lo aceptan orgullosamente. Sino baste preguntarle a Shakira, la gran artista colombiana de origen árabe.
Por otro lado, en regiones en donde la población aborigen, léase indígena, tienen fuerte representación poblacional, como en México, América Central y la parte andina de Sudamérica, la utilización de los términos hispano o latino es ambiguo, porque sencillamente, muchos de ellos se ha mantenido, en lo posible, incólumes a toda influencia cultural extraña a la suya, manteniendo sus ancestrales formas de vida, costumbres e idiomas. Estos grupos sociales, pese a los años transcurridos desde la llegada de los europeos, no han sufrido el proceso de mestizaje cultural hispano o portugués, como es el caso de la amazonía brasileña. En la América en donde antes florecieron las culturas Maya, Azteca, Chibcha e Inca, todavía se siguen hablando idiomas como Nahualt, Quiché, Miskito, Quechua, Aymara, Guaraní y algunos dialectos amazónicos. ¿Se puede considerar a estos grupos étnicos, que no tienen influencia cultural hispana o latina, como parte de la nueva terminología muy en boga en estos días? La respuesta es sumamente difícil y amerita un trabajo concienzudo de los sociólogos, etnólogos o de cualquiera que tenga genuino interés en buscar las raíces culturales de nuestro pueblos.
Armando Zarazu
azarazu@aol.com

Avatar
Acerca del Autor