Hartford: El Estadio de Béisbol y la falsedad de los Demócratas

El Concejo Municipal de Hartford tiene una mayoría Demócrata, 6 Concejales exactamente, de 9 espacios disponibles. Por Ley, cualquier partido político no puede tener más de dos terceras partes del Concejo, o Junta Directiva en la Ciudad, supuestamente para mantener un balance en el poder político; los otros tres espacios son ocupados por Concejales del Partido de las Familias Trabajadoras (WFP en inglés, por Working Families Party). En una ciudad -en teoría- sin oposición republicana, las propuestas sociales en pro del bienestar de los habitantes deberían ser el centro de las políticas de desarrollo local por encima de las propuestas económicas en pro de aumentar las ganancias de las corporaciones y negocios. En teoría, deberíamos ser una de las ciudades más progresistas de la nación, ya que no existe oposición ideológica debido a que el Partido de las Familias Trabajadoras se establece a la izquierda del espectro político-ideológico, aún más que el Demócrata.
Sin embargo la teoría es solo eso, teoría. Letras en artículos, ensayos y libros de texto que dibujan parámetros en el aire y que cada quien ajusta a su conveniencia. El proyecto del Estadio de Baseball que Pedro Segarra promovió el último año de su periodo como Alcalde, ha demostrado ser un mal negocio para la Ciudad porque Hartford ha salido perdiendo en más de una forma. Se ofreció que promovería un desarrollo económico para la Ciudad (lo cual está aún por verse porque la obra no se ha terminado), se ofreció que como parte de los beneficios del proyecto, los trabajadores del estadio serian residentes de Hartford la mayoría, se ofreció que no se gastarían más recursos de la Ciudad para dicha obra y que el estadio seria la chispa que generaría la energía necesaria para revitalizar el área Norte de Hartford.
Los ofrecimientos no fueron reales y la nueva administración del Alcalde Bronin se vio en un predicamento en su primer mes de trabajo, cuando les notificaron que los costos del estadio aumentarían en por lo menos 10 millones de dólares, por lo que tuvieron que sentarse a negociar para encontrarle una solución al problema. La administración de Segarra fue duramente criticada por la falta de transparencia con relación al proyecto y los contratos firmados por la Ciudad fueron conocidos públicamente, la mayoría, hasta después que habían sido firmados y autorizados. En la premura de aprobar un proyecto que generó amigos y enemigos en la Ciudad, se dejaron cosas sobre la mesa que pudieron haber mejorado las condiciones de los trabajadores del proyecto, tanto del estadio como las siguientes fases.
Sin embargo, la necesidad de ese gasto extra abrió la puerta a que la ciudad pudiese mejorar las condiciones del contrato en pro de los trabajadores, tanto de la construcción como del equipo de béisbol y de las otras empresas que en un futuro, esperemos, se establezcan en la fase II y III; Se debía de autorizar por parte del Concejo Municipal una ordenanza nueva que dejara más dinero en beneficio del estadio. Cuando se empezaron a hablar de los probables cambios o adiciones en la mesa de negociación, aparentemente los empresarios acaudalados –que en su mayoría tienden a ser republicanos- expresaron su desacuerdo en incluir cláusulas que le permitieran a TODOS los trabajadores del proyecto, actuales y futuros, el tener por lo menos un salario digno que estaría alrededor de $15 la hora.
La opción de hacer dichos cambios e incluirlos en la ordenanza que autorizaba más dinero para el proyecto fue propuesta por los concejales del Partido de las Familias Trabajadoras el pasado Lunes 22 de Febrero, pero los Concejales Demócratas decidieron no apoyarla. El voto final fue de 6 en contra (los seis Demócratas) contra 2 a favor y 1 ausencia (los tres de WFP). Los argumentos para votar en contra del salario digno de todos los trabajadores del proyecto, van desde el temor a una demanda por incumplimiento de contrato hasta el temor a que, el equipo de baseball retirara de la mesa dos millones de dólares que ofreció como colaboración para cubrir el déficit de 10 millones y probablemente la ciudad hubiera tenido que agregarlos.
Conclusión, el beneficio no fue para los trabajadores, el beneficio fue para los empresarios. La opción de que los trabajadores pudieran ganar por lo menos $12 a $15 la hora fue bloqueada por los Concejales Demócratas que prefirieron evitar problemas. Decisiones en pro de las empresas y en contra de beneficios sociales usualmente vienen desde el partido Republicano, pero este no fue el caso de Hartford en este voto en particular.
En lugar de agregar la enmienda en la Ordenanza –que es una Ley Municipal-, una Resolución –que es una expresión formal de la opinión de una Asamblea- intenta hacer que los empresarios tengan las más buenas intenciones para aumentar los salarios, fue agregada en la agenda. Como dice el dicho: “El camino al infierno está empedrado con buenas intenciones”. Esperemos que esta no sea la realidad de nuestra ciudad. ¡Hasta la próxima!
Fernando Marroquín
fernando@identidadlatina.com
Identidad Latina

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