OPINION: Francisco en América: El Papa moderno

Es bastante interesante, por decir lo menos, que en estos momentos en el cual la colectividad hispana está siendo golpeada sistemáticamente por algunos de los aspirantes a convertirse en inquilinos de la Casa Blanca, llegue a este país el líder espiritual de millones de católicos de todo el mundo y de una buena parte de la población de los Estados Unidos. Mientras un candidato sugiere que el idioma español no debe de ser utilizado en este país y critica fuertemente a otro que lo utiliza para dirigirse a sus posibles votantes, aparece el Papa Francisco, nacido en Argentina y cuyo primer lenguaje obviamente es el español y ¡Horror! realizará actos litúrgicos católicos en la lengua que no es del agrado de algunos.
La Iglesia Católica, pese a congregar millones de creyentes, se ha caracterizado por un tradicionalismo que ya no va de la mano con los tiempos en que vivimos; para hacer las cosas más difíciles, en los últimos años se ha visto envuelta en incontables casos de abuso sexual alrededor del mundo, que no solo han hecho que se alejen millones de fieles, sino que también han debilitado sus arcas, sobre todo en los Estados Unidos, donde ha tenido que pagar millones de dólares por concepto de reparaciones a las víctimas de la lujuria de sus representantes. Además, como si esto fuera poco, se ha visto envuelta en fuertes escándalos financieros en el Vaticano, debilitando de esa forma su influencia frente a los ojos de la comunidad mundial.
A principios del año 2013, los países católicos y no católicos, vieron con sorpresa no disimulada como, un obispo proveniente del sur del hemisferio, de América del Sur para ser más exactos, era elegido para sentarse en el sillón de San Pedro. En efecto, el Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Jorge Mario Bergoglio se convertía en cabeza de la Iglesia Católica.
Muy pronto, comenzó a notarse cambios en la forma de conducir su iglesia, su personalidad y estilo de ver las cosas lo acercaban más a las grandes mayorías de sus seguidores, haciendo que muchos vieran con esperanza que fuera capaz de realizar los cambios que necesitaba su iglesia para recuperar creyentes que se estaban alejando. El mismo hecho de reafirmar sus simpatías personales, como un fanático más del club de fútbol San Lorenzo de Almagro, lo ha ido acercando cada vez más al mundo real, al de la gente ordinaria que lucha por sobrevivir todos los días, porque lo comienzan a ver y sentir como alguien cercano, igual a ellos, no alejado y distante como anteriores jerarcas de la Iglesia Católica.
Cuba, país latinoamericano que desde hace casi sesenta años lleva sobre sus hombros el brutal embargo económico impuesto por los Estados Unidos, un embargo denunciado por casi todos los países del mundo, ha encontrado en el Papa Francisco a la figura, con la capacidad y respeto necesarios, capaz de ser pieza clave y fundamental para la reiniciación de relaciones diplomáticas con su acérrimo enemigo de más de medio siglo. Indudablemente que su estatus de ser el primer Papa Latinoamericano le dan una posición difícil de igualar, si a ello se le agregan sus cualidades personales y espirituales, encontramos al líder espiritual que los fieles de su iglesia buscaban desde hace mucho tiempo. Es indudable entonces que el Papa Francisco ha logrado lo que hasta hace poco parecía impensable, que Cuba y Estados Unidos actúen como países que pertenecen al continente americano y no como enemigos.­
El reciente viaje del Sumo Pontífice a Cuba es una señal del acercamiento, no solo de la Iglesia Católica a la isla, sino también, como él mismo lo ha señalado en la Habana “un ejemplo de reconciliación para el mundo entero, que nos llena de esperanza”.
Luego de su visita a Cuba, el Papa Francisco visitará los Estados Unidos, en donde, como señalamos casi al comienzo de este artículo, el credo católico ha ido perdiendo seguidores a una velocidad que supera a las de cualquier otra iglesia, además y como se dice, tras cuernos palos, los daños económicos causados son devastadores, sin dejar de lado el desprestigio y daño moral irreparable causado. Por lo tanto, la iglesia católica estadounidense necesita urgentemente aprovechar la popularidad e influencia que en este momento goza el Papa Francisco para poder mejorar su imagen.
Por otro lado, es necesario añadir que más de un tercio de los miembros de la Iglesia Católica estadounidense son hispanos, lo cual ha llevado a que cinco de las ocho misas que celebrará el Papa, tendrán “su poquito de español”. Además, y como para mostrar la importancia de la contribución hispana a los Estados Unidos, el Papa Francisco aprovechará esta visita para canonizar al primer santo hispano de los Estados Unidos, el misionero franciscano fray Junípero Serra, quien estableció las primeras misiones católicas en lo que ahora es el Estado de California. Al morir fray Junípero Serra había convertido a más de cinco mil nativos a la fe católica.
La influencia que el actual jefe de la Iglesia Católica viene ejerciendo para cambiar viejas regulaciones que, en la actualidad le causan más daño que beneficio, se puede notar muy claramente en algunas disposiciones recientes que antes parecían impensables. La anulación del matrimonio católico, que tomaba años, ahora será un trámite rápido que incluso será gratuito para aquellos que no puedan costearlo. Ha dado una encíclica relativa al cambio climático y se ha convertido en el primer Papa en utilizar los medios sociales que ofrece el Internet, ha puesto mensajes de vídeo en la web y posee una cuenta de Twitter para hacer llegar su mensaje pastoral.
Los seguidores de la Iglesia Católica son millones y millones de seres humanos que hace tiempo esperaban un líder de sus características. Esperemos que el Papa Francisco lo sea, por lo pronto ya se ven algunos de los frutos de su trabajo espiritual.
Armando Zarazú
azarazu@aol.com
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