Fín de Año en América: Entre problemas y esperanzas

El 2016 está, como bien se dice, a la vuelta de la esquina, y en todo el continente americano la gente se prepara a despedir el año viejo y celebrar la llegada del año que entra. Sería bueno empezar esta nota parafraseando a Jorge Manrique, quien escribió que “todo tiempo pasado fue mejor”. Lamentablemente no se puede decir lo mismo de algunos de nuestros países, sobre todo de los gobiernos que les ha tocado soportar y que, muy lamentablemente por cierto en algunos casos, tienen todavía unos años más por delante.
La tierra del país de los gauchos –Argentina- empieza el año con un novísimo gobierno, que acaba de inaugurarse solo hace algunos días y que sucede a casi doce años de gobierno Kitchnerista. Algunos contentos, otros no, pero esperemos que este nuevo gobierno, presidido por Mauricio Macri cumpla con sus promesas electorales y logre que Argentina vuelva al sitial que supo ocupar antiguamente.
En Chile, Michelle Bachelet, en su segundo mandato, no es tan feliz como en el primero; escándalos de corrupción, incluso de algunos de sus familiares muy cercanos, han empañado su gobierno, lo cual indudablemente entorpece su labor presidencial. Para empeorar las cosas, problemas con países vecinos no hacen fácil su gobierno. Tiene techo para algunos años más, por lo cual todavía tiene tiempo de mejorar la imagen de este su segundo gobierno.
En el Perú el gobierno de Ollanta Humala ya entra a sus últimos meses. Nacido en medio de grandes expectativas, se fue desinflando de a pocos, primero por el cambio político de 180 grados que dio a su gobierno y a promesas electorales y luego, por la injerencia en el manejo del gobierno de su esposa, quien, olvidándose que ella no fue elegida sino su esposo, dirigió en la práctica, el timón del gobierno peruano, dando la impresión que su marido, el Sr. Presidente, estaba pintado en la pared. En los últimos meses se ha visto envuelta en graves escándalos que, muy lamentablemente por cierto, apuntan a corrupción, al punto que está siendo investigada oficialmente por la justicia peruana. Por otro lado, en ese mismo país, en cuatro meses se realizarán elecciones presidenciales y, como es usual en estos casos, hay candidatos para todos los gustos, algunos de ellos con un pasado bastante negativo y vergonzoso para un aspirante a la primera magistratura peruana. Sin embargo, bien sabemos que en política todo puede suceder.
Brasil, el único país latinoamericano que se codea con las grandes potencias mundiales, está viviendo en los últimos años escándalo tras escándalo de corrupción, en el cual están envueltos desde altos funcionarios del gobierno brasileño, al igual que los ejecutivos de las más grandes empresas brasileñas. En la actualidad Brasil se puede dar el lujo de presumir que en sus cárceles se encuentran los más más, tanto de la política como del mundo económico brasileño. La situación es tan grave que hay pedidos bastante serios por cierto, apoyados por marchas multitudinarias en la calles de las grandes ciudades brasileñas, para que la presidenta Dilma Rousseff sea revocada.
Otro país del cono sur que se encuentra atravesando momentos decisivos en su historia política es Venezuela. El país llanero, que posee una de las reservas petroleras más importantes del mundo, acaba de dar amplia mayoría legislativa a la oposición venezolana, la cual, con toda seguridad dará un cambio diametral al manejo actual de Venezuela. El actual presidente, Nicolás Maduro, no tiene el carisma ni menos las habilidades políticas de Hugo Chávez para conducir a su país. Lejos de tratar de llegar a un acuerdo con la nueva mayoría del Congreso, en el cual, dicho sea de paso, su representación ha sido reducida a poco menos que la tercera parte, se niega tercamente a extender la mano y muy por el contrario, amenaza con continuar su intransigente despotismo. Hagamos votos para que la sangre no llegue al río en el hermano país venezolano.
Cuba, la bella Cuba, ha llegado virtualmente a un acuerdo de paz y convivencia con su enemigo de poco más de cincuenta años, Estados Unidos. Ambos países han dejado de lado sus diferencias ideológicas, las cuales, pese a la cercanía geográfica los mantenía en lugares diametralmente opuestos. Esperemos que el ganador principal de este novísimo gesto de paz sea el pueblo cubano.
Mientras tanto, en los Estados Unidos, el ambiente político se va calentando todos los días a medida que se acercan las elecciones. En el partido Demócrata parece que Hillary Clinton será quien se haga de la nominación para ser la candidata, a menos que surja alguien capaz de derrotarla, situación que parece imposible hasta estos días. Donde sí que la cosa está que arde es en el partido Republicano, en el cual los que encabezan las preferencias representan a la derecha más pura y recalcitrante, aquella que no ve con buenos ojos a la inmigración hispana. Donald Trump, quien parece un chiste de mal gusto, cada que abre la boca lo hace para insultar a todo el que no le gusta, hispanos, mujeres, musulmanes, personas minusválidas, en fin, nadie se libra de sus groseros e infames adjetivos. En este mismo partido hay dos apellidos hispanos que, de hispanos solo tienen eso, el apellido. Para empezar ambos fueron elegidos como engreídos del Tea Party, además, y esto es muy importante, el senador Rubio se opuso al Dream Act que beneficiaba a miles de jóvenes hispanos. Bien dicen que no hay peor cuña que la hecha de la misma madera.
Esperemos que este año, el cual como dije al inicio de esta nota, está a la vuelta de la esquina, sea para ustedes mis queridos lectores, mejor que este año viejo que se va.
Armando Zarazú
azarazu@aol.com
Identidad Latina

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