Estudiantes Hispanos siguen el Camino al Exito

El mes de junio es, tradicionalmente, cuando los estudiantes que terminan la secundaria se gradúan en ceremonias llenas de colorido, lo hacen frente a sus padres, familiares y maestros, quienes han seguido de cerca su desarrollo académico. Particularmente, y en esto las estadísticas son frías, el número de estudiantes hispanos que se gradúan y prosiguen estudios universitarios no se caracteriza por ser abundante. De allí que es necesario valorar y estimular el esfuerzo hecho por aquellos que, durante los cuatro años de estudios secundarios, ven coronadas sus metas al ser admitidos en universidades de prestigio para seguir la carrera profesional que hará de ellos la esperanza y el orgullo de sus familias, sus maestros y su comunidad.

Conozco a dos jóvenes estudiantes de Torrington High School que en el mes de setiembre estarán iniciando sus estudios superiores. Durante su paso por la escuela secundaria han sabido ganarse el respeto de sus compañeros y profesores, por su dedicación a los estudios y los óptimos resultados que han obtenido. María Macías y Nancy Juca, las dos tienen algo en común que las une. Ambas son hijas de inmigrantes hispanos nacidas en los Estados Unidos. Su dedicación, empeño e interés en los estudios hacen de ellas dignos ejemplos de una juventud hispana que va tomando conciencia del valor que la educación tiene, como el medio más efectivo para lograr el tan ansiado sueño americano que hizo a sus padres emigrar a los Estados Unidos.

María es una joven, quien orgullosamente se identifica como méjico-americana, y que hace de la lectura, en inglés o español, uno de sus pasatiempos preferidos. Identificada plenamente con los valores culturales inculcados en su hogar, ha sido presidenta del Club de Español de su escuela, idioma que ha estudiado en todos los niveles que se ofrece en dicho centro educativo, miembro de la Sociedad de Honor, del Club de Diversidad Cultural, del Club Cívico y de otras organizaciones escolares más. De conversación ágil y fluida, transmite fácilmente la sinceridad de sus pensamientos. Ella es una joven activa e inteligente que se siente atraída por los estudios arqueológicos, profesión que estudiará en la Salve Regina University de Newport, en el vecino estado de Rhode Island. Además, fiel a sus principios culturales proseguirá sus estudios de español. Hablando de su futuro, su determinación es envidiable “no pararé hasta doctorarme, todavía no estoy segura si lo haré en arqueología o español”, nos dice con esa alegría natural que la caracteriza y que le ha conseguido el aprecio y respeto de todos los que la conocen en su escuela. María es una convencida que la educación es la llave del éxito y que para lograrlo es necesario ser constante en lo que se propone.

Conocí a Nancy Juca al inicio de este año académico que culmina, sus vacaciones las había pasado en la provincia de Cuenca, Ecuador. Lucía, muy orgullosa ella, un sweater de lana adornado con motivos típicos que había traído de la tierra de sus padres. Era la segunda vez que había visitado Ecuador y esa experiencia la había entusiasmado sobremanera. Es difícil ver a Nancy sin un libro en la mano, aprovecha todos sus momentos libres para dedicarlos a lo que es su pasión, la lectura. Sabe que es la única forma de adquirir los conocimientos que le serán útiles más tarde. Su currículum es impresionante, las notas altas son una característica y lo mejor, casi todas las clases que ha llevado en su último año han sido clases avanzadas, las que en el ambiente educativo se conocen como AP. La dedicación de esta excelente joven en sus estudios la han hecho acreedora de una beca completa para Saint Joseph College, en West Hartford, en donde hará un bachillerato en Biología, para luego proseguir la carrera médica. “Estoy segura de lograr lo que me he propuesto, para alegría de mis padres”, dice con la modestia que la caracteriza y con la fe inquebrantable de quien está seguro de estar en el camino correcto.

Ambas coinciden plenamente cuando afirman que un estudiante puede alcanzar lo que se propone, si toma con seriedad y responsabilidad los estudios. No ser parte de las estadísticas es un trabajo difícil, en el cual sale a relucir el verdadero valor del ser humano. María y Nancy son una prueba elocuente de ello. Como maestro me siento privilegiado de haber tenido como estudiantes a dos jóvenes que, a mi modo de pensar y ver, son un orgullo, no solo para sus padres y familiares, sino también para los miembros de la colectividad hispana.

¡Buena suerte en el nuevo reto que enfrentan mis queridas estudiantes!

Armando Zarazú
azarazu@aol.com

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