news@identidadlatina.com | 30-Jun-2015 | 2015-06-30 01:16:47

¿Quién inventó el rosado para niñas y el azul para niños?

(Diciembre 6 - 19)

Escrito el 06 dic 2012
Por :
Apenas se va acercando la fecha de la “compradera” -mas conocida como la Navidad- la bolsa de papel que uso para los periódicos que van a ser reciclados, se llena rápidamente con circulares de diferentes tiendas anunciando los juguetes más populares de la temporada.
Algunas personas puede que vean las imágenes de las niñitas vestidas de “princesas” (esperando ser salvadas por el príncipe) y los niñitos vestidos de héroes de acción (listos para salvar al mundo). Para mí, la separación de colores basado en que el juguete sea para un niño o una niña, siempre ha tenido implicaciones sociales y políticas. Lastimosamente, en esa manera de pensar estoy en la minoría. Yo creo ser una de las pocas personas que piensa en el daño que les hacemos a los niños cuando, desde que nacen, los envolvemos en rosado o azul, tienen el efecto de limitar el desarrollo de la persona.
Un estudio publicado por la neuróloga Lise Eliot, en su libro “Pink Brain/Blue Brain” (cerebro rosado, cerebro azul) (Houghton Mifflin, 2009) indica que las personas reaccionan de forma distinta cuando piensan que el bebé que ven en la cuna es niño o niña. Eliot, comenta que al intercambiar los colores, sin que los participantes del estudio supieran el género del bebe, ellos eran más cuidadosos al levantar a “las niñas” y mas rudos si el bebe era “niño”. Los participantes también describían características de cada bebe según si ellos creían que estaban viendo a un género u otro. Este estudio demostró el efecto que el color en sí, tiene en la diferencia de cómo vemos y actuamos cuando pensamos que estamos cargando a un niño o una niña.
Esto de la separación de colores es algo reciente en nuestros anales históricos. En otras épocas, todos los bebes se vestían de blanco. Tiempo después el rosado se usaba para varones y el azul para hembra. El rosado se consideraba mas masculino y el azul, nos recordaba el cielo, el manto de la virgen y otras explicaciones similares. Tenemos que agradecer a los grandes mercaderes, quienes nos dicen qué ropa ponernos y qué comprar, para comprender el inicio de este cambio de estos colores, los cuales ahora se han convertido como en un uniforme, un ritual en el que los padres, abuelos y la sociedad en general, participa como si hubieran sido hipnotizados, y sin prestarle ninguna atención a lo que están haciendo.
La última vez que visité la tienda “ToysRUs”, me quedé pasmada. Era como entrar en un lugar que pareciera alguien se hubiera vuelto loco pintando la mitad de la tienda, desde la bicicletas, la ropa y hasta las sillas en rosado, y la otra mitad en azul u otros colores que no incluyen el rosado.
La escritora Peggy Oreinstein, en su libro “Cinderella Ate My Daughter” (“La Cenicienta se tragó a mi hija”, Harper, 2011) hace un extenso análisis de este fenómeno cultural. Este libro que puede comprarse en el internet, y se lo recomiendo a todas las personas, nos obliga a pensar en el daño que le hacemos a los pequeños cuando desde un principio los obligamos a entrar en una caja rosada o en un camión azul.
En días pasados, el Centro de la Mujer (Women’s Center) en la Universidad de Connecticut celebró su 40 Aniversario. Me enorgullece decir que yo fui una de las estudiantes que lucharon para lograr que UCONN comprendiera la necesidad de un lugar donde las mujeres encontraran solidaridad y protección. En el 1972, cuando se abrió el Centro no existían albergues para víctimas de violencia doméstica o de asaltos sexuales y eran muy pocas las estudiantes que entraban a las ciencias o materias consideradas “masculinas”. La celebración del aniversario incluyó una charla de la conocida feminista Gloria Steinem, una de las fundadoras del movimiento. Durante la recepción yo fui invitada a dirigirle a los presentas unas palabras recordando algo de la historia de los inicios del Centro. Esa tarde dije que, “Si alguien me hubiera preguntado hace 40 años, que después de 40 años, todavía íbamos a vernos necesitados a continuar creando ‘Centros para la Mujer’ yo no lo hubiera creído”. Lastimosamente, la realidad es muy distinta.
Si vemos por ejemplo los programas de “crímenes” creados en la TV de USA, en su mayoría las víctimas son mujeres. Los anuncios de productos comerciales casi siempre tienen a las mujeres limpiando el piso, cocinando o rodeada de hijos. ¿Qué significa esto?
Mis años involucrada con el Movimiento Feminista fueron los mas formativos de mi conducta y mi ideología personal. Pero tengo que confesar que al ver las circulares de ropa y juguetes y entrar a las tiendas para infantes o niños pequeños me hace pensar en la gran cantidad de trabajo que nos falta por hacer, para que las personas comprendan que en lugar de limitar el futuro de sus hijos o hijas, deben buscar maneras que aprendan a ser princesas y doctoras, o científicos y cocineros. Además, todavía las mujeres no ganan el mismo sueldo cuando hacen el mismo trabajo que los hombres.
Sería interesante si las personas analizaran la repercusión de su selección cuando entran a una tienda para comprar un regalo.

* Bessy Reyna es miembro de CT Critics’ Circle y columnista de CTLatinoNews.com

Acerca del Autor