Ani Levy y la silenciosa ayuda a Dominicanos de la Fundación Albert Pujols

Muchas veces nos preguntamos cómo podemos ayudar a la gente de mayor necesidad económica y no encontramos los canales para poder hacerlo, desconfiamos de algunas instituciones y pensamos que todo lo que uno podría hacer para ayudar acabará en complejos papeleos y trabas para que llegue a donde debe y nos paraliza y finalmente no hacemos nada. Vivimos en un mundo de abundancia y nos quejamos constantemente del precio del gas y lo duro de la vida, sin embargo cuando miramos un poco más allá de nuestras necesidades nos damos cuenta que hay un mundo de mucha pobreza y sufrimiento que está a espaldas de todos. Nuestra indiferencia ante el dolor y la necesidad de la gente nos hace cómplices de esta injusta situación y por qué el mundo está como está.

Ani Levy, cubana residente de Connecticut tuvo la oportunidad de involucrarse en “Pujols Family Foundation”, fundación que auspicia el gran pelotero Dominicano Albert Pujols que junto a su esposa, hace muchos años viene realizando una hermosa labor de ayuda que se enfoca en niños con problemas de Síndrome de Down, niños con discapacidades y enfermedades mortales y lucha para mejorar y elevar la calidad de vida de familias dominicanas a través de la educación, servicios médicos y bienes palpables.

Ani, felizmente casada y madre de tres hermosos niños tuvo la oportunidad de ir como voluntaria para apoyar a un grupo de doctores y especialistas que durante una semana irían a tres “bateys” que son comunidades muy pobres en República Dominicana, ella apoyaría en labores de traducción y logística, trasladando materiales y ayuda a estos tres lugares tan deprimidos. Era la primera vez que viajaba a realizar una labor de esta manera y fue tan impactante observar las condiciones de vida de estas personas que nos quiso relatar su experiencia.

Junto a un grupo de Odontólogos, optometristas (expertos en visión), médicos generales de Estados Unidos y voluntarios, apoyados a la vez por doctores dominicanos que se ofrecieron de antemano a ayudar, iniciaron esta misión el 21 de Octubre pasado y que duraría hasta el 27 del mismo mes y en la que se visitaría al Batey Experimental, Batey Bienvenido y Batey Palave.

El Batey Bienvenido está cerca de Santo Domingo y tiene una población aproximada de 6,000 personas, aquí iniciaron sus labores justo después del paso del Huracán Sandy, de modo que había grandes aguaceros por todas las calles y estaban llenas de barro y ella observó como los niños jugaban en ellos y felices corrían sin preocuparse de nada y de alguna manera comparo a los niños en Norteamérica, que gracias a la tecnología viven muchas veces encapsulados frente a sus televisores. Le impactó la carencia total de las mínimas condiciones de salubridad y el desdén de algunos padres ante la necesidad de sus hijos, ya que muchos de ellos estaban más preocupados en divertirse jugando a las cartas y a las peleas de gallos que en buscar trabajo y el sustento diario.

Conoció a muchas familias que a pesar de sus pocas perspectivas de tener una vida de mejor calidad sonríen a la vida y fue bueno ver que en cada niño siempre se dibujaba una sonrisa, aunque esto no debe hacernos olvidar que el futuro de ellos está en peligro, ya que el bajo nivel educativo, la falta de buena alimentación, de servicios médicos y todos los factores adversos nos hacen ver que es un futuro gris el que se dibuja para esta niñez. “Fue muy triste ver que las familias viven en pequeñas casas de zinc, viviendo con gran estrechez, y muchas veces sin los espacios necesarios para separar por ejemplo la cocina del dormitorio”, nos dijo Ani.

Conoció a una niña de 11 años que sufre de Hidrocefalia, una enfermedad degenerativa que acumula líquido en la cabeza de modo que, poco a poco, el tamaño del cerebro se incrementa deformándolo. Ella recibió anteriormente ayuda de “Compasión”, una entidad no gubernamental cristiana que apoya a la niñez patrocinando a niños que con 37 dólares al mes reciben ayuda médica y alimenticia, pero ella dejó de recibir un tratamiento adecuado y se encuentra en muy malas condiciones de salud. Ella, con una sencillez y amabilidad enorme recibió a Ani en su casa y con ese gran corazón que poseen las personas que menos tienen le dijo: “bienvenida a mi casa, todo esto es tuyo”. “Ella que no tiene casi nada, lo estaba dando todo”, nos contó Ani totalmente conmovida. Muchas veces tuvo que callar sus ganas de llorar ante la impotencia de no poder hacer mucho más y sin embargo fue algo que ha cambiado su vida.

Luego, los siguientes días visitaron el Batey Experimental que queda cerca de San Pedro de Macorís y que cuenta con aproximadamente 1,500 personas que al igual que Batey Bienvenido sufre de falta de las condiciones básicas para desarrollarse, aquí realizaron labores médicas, tales como la curación de dientes, la medición de la visión y la entrega de anteojos sobre todo a los adultos mayores. Conoció a un anciano con una alegría desbordante y un espíritu muy positivo que contagiaba a todos, al día siguiente conoció a una señora con estas características y grande fue su sorpresa al enterarse que era la esposa del señor que los visitó el día anterior y que ambos eran padres de 12 hijos.

Durante los días que ellos visitaron los diferentes lugares y mientras realizaban sus labores de entrega de víveres, labores médicas, asistencia dental, fueron atendidos por los señoras que agradecidas se reunían y preparaban almuerzos comunales. Estos gestos quedarán siempre en cada uno de los visitantes y hará recordar cómo, aun en las mas duras condiciones la solidaridad y el agradecimiento existe. Fue muy duro tener que dejar las comunidades y regresar al hotel sin poder haber atendido muchas veces a toda la población pero tenían un esquema establecido y necesitaban cumplirlo.

Finalmente visitaron el Batey Palave y fueron muy bien recibidos, las personas del lugar formaban largas colas para poder ser atendidos y la población trataba de colaborar en lo que podía. Se entregaron muchos anteojos, ya que existe una población adulta que sufre de diversos grados de falta de visibilidad, además de otros males. Ani nos contó que a pesar de lo duro que fue el trabajo, la frustración de querer hacer mas y lo complicado que puede ser, la bronca de ver que no se hace mucho por esa niñez y el impacto que causó en ella, desea regresar y poder aportar cada día más. Hay mucho por hacer y si te interesa colaborar o recibir apoyo en el caso de niños con síndrome de Down, puedes ponerte en contacto con Pujols Family Fundation escribiendo a: info@pujolsfamilyfoundation.org o también informarte para ayudar de diversas maneras a las personas con mayor necesidad.

Nota.- las fotos son originales y fueron proporcionadas por Ani Levy. Muchas gracias a ella y felicitaciones por la labor encomiable que realiza.

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