Rosa Mendoza: “Muchas dificultades, nada es fácil”

-Rosa, ¿Cómo empieza su historia?

-Soy peruana, nací en el pueblo de Ocros, en Ancash. Me siento afortunada de haber nacido ahí, es un pueblo muy pequeño pero muy humanitario. A los 14 años tuve que emigrar a Lima en busca de oportunidades. Tengo diez hermanos.

-¿Qué la motivó a emigrar a Lima?

-Hubo un terremoto en la mayor parte de Ancash. Mi pueblo sufrió el desastre y fue destruido casi en su totalidad. Teníamos un familiar en la capital quien sabía de nuestras necesidades.

-¿Cómo te sentiste en la gran ciudad?

-Muy diferente. Uno llega a un lugar donde igual hay necesidades, tiene que sobrevivir económicamente. Comencé a trabajar a los 15 años de edad, y también pensaba seguir estudiando para ser algo en la vida. En 1991 mi padre falleció trágicamente. Y desde ahí se me complicó la vida y tuve que asumir la responsabilidad de todos los hermanos.

-¿Cuándo decides venir a los Estados Unidos?

-En una situación bastante difícil para muchos paisanos emigrar a EEUU. Al principio no tenía los recursos económicos para poder venir a este país. El emigrar a este país fue una decisión difícil de tomar porque también tenía dos niños pequeños. Me costó dejar a mis niños y no sabía cuándo los iba a volver a ver. Me tocó llegar a este país y luchar como cualquier inmigrante.

-¿Su mamá se quedó son sus hijos?

-Si. Creo que como ser humano mucha gente ha pasado algo parecido. En ese trayecto yo perdí un hermano, lo deje estudiando y él se había envuelto a las fuerzas policiales, el recién salido de la Policía fue asesinado por unos terroristas.

-¿Y qué paso con sus hijos?

-Después de ocho años pude legalizar mi situación, logré traer a mis hijos. Luego pude traer a mi madre y a algunos hermanos. Ahora la mitad de la familia ya está aquí. Todo eso se lo agradezco a Dios, no fue nada fácil. Encontré el “sueño americano” que tantos venimos a buscarlo. Logré lo que vine a buscar y ahora me siento más tranquila.

-¿Cuál sería su mensaje para los inmigrantes?

-Que existe un Dios, que en la vida hay muchas dificultades, nada es fácil, pero todo lo bueno siempre viene encerrado en una cápsula. Perdemos, logramos y ganamos. Como muchos inmigrantes, apoyamos a este país y mucha gente no lo quiere entender así. Nosotros aportamos mucho a la economía de este país. Estoy orgullosa de que mis hijos han logrado salir adelante, uno de ellos ha defendido a este país, ha estado en el Army, en la guerra de Irak.
Adelia Santa-Cruz
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