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ENTREVISTA: Rodríguez, de Puerto Vallarta

ENTREVISTA: Juan Rodríguez y “Puerto Vallarta Restaurant”

Juan, ¿Cómo era su vida antes de llegar a EEUU, y cómo fue su llegada a los EEUU?

-Soy de Jalisco, México y viví ahí hasta cuando empezaba la secundaria. Vine acá en 1988 en busca del sueño americano. Desde que llegué empezamos a trabajar en los restaurantes mexicanos en Seattle, Washington. Varios de mis hermanos ya estaban trabajando aquí también en restaurantes. Lavamos platos por dos a tres años y fuimos subiendo a cocineros, a meseros. Hasta que en 1991 un tío y hermano abrieron un restaurante y me fui a trabajar con ellos. En el 1992 me hice socio del restaurant. En 1999 abrimos en Oregón el restaurante y en ese año mi hermano se vino a Connecticut a buscar una oportunidad. Yo me vine para acá en el 2000 cuando se abrió el “Puerto Vallarta Restaurant” de Newington. Somos diez hermanos, ocho hombres y dos mujeres. Todos vivimos de los restaurantes.

-¿Aparte del Restaurant de Newington, ustedes tienen otros locales en Connecticut?

-Al año de empezar el de Newington, se abrió el de Middletown que ya tiene 17 años. Tenemos otros en Southington, Avon, Orange y Danbury. Y muy pronto, en diciembre próximo se abrirá otro en Fairfield. Y todos con el nombre de “Puerto Vallarta” que ya es una marca conocida.

-¿Por qué ese nombre?

-Nosotros no somos de Puerto Vallarta, México. Mis padres son de un pueblo que está a unas tres horas y media manejando de Puerto Vallarta y el nombre es fácil de recordar para la gente. Puerto Vallarta es un lugar turístico muy conocido y querido.

-¿Cómo ha sido la experiencia de ser propietario de tantos restaurantes? ¿Cómo ha sido esa responsabilidad?

-Muy buena. También hay subidas y bajadas, es normal. Y si alguien tiene un sueño, que lo persiga que si lo va a alcanzar. Para mi es una bendición. En los primeros años ha habido tropiezos porque uno hacía cosas que no debía. Uno puede tener una comida buena y arreglar el restaurante de lo mejor pero es importante el servicio, es lo que atrae a la gente.

-¿La mayoría de gente que trabajan en tu restaurant son latinos?

-Si. Pero no necesariamente tienen que ser latinos para trabajar, también tenemos meseros americanos. En la cocina tenemos solo latinos, puertorriqueños, ecuatorianos, nicaragüenses, hay variedad. Tenemos una bendición porque muchos de los empleados los tenemos desde hace muchos años. Tenemos un cocinero que ya tiene 24 años con nosotros. Tambien tenemos meseros que ya tienen como 15 y 17 años.

-¿Ustedes hacen ayuda comunitaria también a través de los Restaurants?

-Es una bendición poder hacerlo. Hemos hecho eventos para recaudar fondos para las escuelas y para organizaciones que ayudan por el cáncer. Ha funcionado bastante, lo que hacemos es donar el 20% de la venta del restaurante del día completo en comida y bebida. A nosotros nos viene más gente a apoyar por las causas. Como dicen, “si das, te darán.” Empezamos hace pocos años y ya llevamos como $100,000 donados solamente del restaurant de Newington.

-¿Se puede organizar un evento, como un cumpleaños, ¿Cómo funciona eso?

-No tenemos paquetes específicos, pero si tenemos un paquete para todo lo que necesiten. Lo más grande que hemos hecho es de 700 personas. Bodas, 15 años, bautizos, para llevar o en el restaurante. En el local es un poco más difícil porque todo el mundo quiere separar el fin de semana.

-¿Qué variedad de comida ofrecen?

-Nuestra comida es 100% mexicana. Muchos la llaman “Tex-mex.” Tratamos que sea lo mejor que vas a comer estando afuera de tu casa. No hemos americanizado la comida, pero si hemos hecho algunos cambios pequeños como para que alguna comida no sea muy picante por ejemplo. Tenemos un menú muy grande, variedades de camarones por ejemplo.

-¿Qué experiencias personales podrías compartir?

-Nosotros con mis hermanos aprendimos cosas de la calle, de otros restaurantes, y nunca dejamos de aprender. Vamos de vacaciones y vemos a algún cocinero especial y vemos qué hace para aprender de él. Me gusta ser competitivo y dar la mejor calidad. Cuando voy a otros restaurantes mexicanos, no tengo envidia, voy los pruebo y si veo que algún platillo lo sirven mejor que yo, modifico el mío para poder competir.