ENTREVISTA: Milagros Acosta: “Desde el Capitolio ayudo a la gente”

-Milagros, ¿Cuéntanos de tus primeros años en Perú?

-Nací en Lima, Perú. Mi niñez y adolescencia la pasé en La Victoria en el Porvenir. Estuve muy relacionada a la iglesia católica. Desde los 13 años participe en los grupos parroquiales, llegué a ser coordinadora de 25 niñas como acólitas. Como mujeres en esa época era muy difícil porque solo había hombres de monaguillos. Pero fui la primera que rompió con eso.

-¿Qué recuerdos tienes de tu familia?

-Somos cinco hermanos en total. Mi padre ya falleció y él siempre me decía que yo tenía mucha fuerza, muchas agallas. Todavía veo mucho machismo, muchos hombres creen que porque soy mujer soy diferente a ellos y no puedo hacer lo que hacen. Desde la época del colegio sentí la vocación de liderazgo, fui varias veces presidente de mi salón de clases. En ese tiempo hicimos varios cambios buenos en la Escuela Isabela Católica, trajimos la biblioteca, servicio social y varias obras.

-¿Qué te motivo venir a los Estados Unidos?

-En el año 1996, acababa la secundaria y salió un programa juvenil para Telefónica del Perú. Apliqué para ese programa y casi al mes me llamaron que había sido seleccionada. Pasé el examen y empecé, con 18 años y me inicié desde abajo, archivando papeles. Pero salí siendo la mano derecha del Departamento de Roaming International. Ganaba bien y ya había entrado en la Universidad Garcilaso. En ese trabajo hice contactos con varios países de América, Europa y Asia. Uno de ellos me dijo de aplicar para una agencia en los EEUU. Fui a la embajada y me dieron la visa. Ya tenía mi primer hijo en ese momento. Llegué primero a Nueva Jersey y tuve una buena oportunidad con mi carrera ahí. Cuando quedo embarazada de mi segundo hijo fue un poco difícil y quise regresar a Perú, extrañaba mi familia. Acá no tenía a nadie. Apliqué para poder regresar, pero me negaron porque dijeron que tenía amenaza de aborto y no podía subir a un avión. Me extendieron la estadía por un año mas.

-¿Qué pasó después de tener a tu segundo hijo acá?

-Fue en el año 2000 y pude traer a mi primer hijo que se había quedado en Perú, vino con mi madre. Tuve mi familia, mi esposo, y mi carrera aquí. Las cosas cambiaron y luego me mudé a Connecticut. Por consejo de mi hermana que vino a visitarnos, me dijo que tenía amistades en Hartford y que ahí estaría mejor. Fue en esa época que nació mi tercera hija.

-¿Qué trabajos hiciste antes de entrar en la política?

-Estuve trabajando por ocho años en el programa de abuelos criando nietos en Hartford. Empezamos con muy pocos abuelos y terminamos con más de 1000 abuelos. Viajamos a Washington a un Rally para pedir a los Congresistas que les den derechos a estos abuelos que crían sus nietos. Y justo ahora en CT estamos tratando de pasar una de las leyes para eso.

-¿Cómo ingresaste a trabajar en el Capitolio de Hartford?

-Estuve de directora en un Nursing Home y como trabajadora social de la unidad de Alzheimer y demencia. Fue muy triste. Cuando salí de ahí estuve aplicando a varios trabajos pero mientras tanto un amigo me llamó porque tenía cáncer. Necesitaba ayuda porque su familia no lo hacía. Lo ayudé, lo llevaba a sus citas médicas. Le dieron un mes de vida y vivió seis. Antes de que fallezca, me llamaron del Capitolio para una entrevista y me tomaron como trabajadora permanente. Desde ahí empecé a trabajar ayudando a la gente desde el Capitolio. Soy asistente de nueve representantes estatales. Uno de ellos es el Vicepresidente de la Cámara de Representantes de Connecticut, Juan Candelaria. El fue factor decisivo para pasar la ley de licencia de conducir para los indocumentados.

Adelia Santa Cruz y Marlyn Miranda
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