Entretelones del quiebre entre Colombia y Venezuela

Las relaciones de Venezuela y Colombia se rompieron cuando el presidente colombiano, Álvaro Uribe, decidió desembarcar a su homólogo venezolano, Hugo Chávez, de las negociaciones con las FARC para lograr un canje humanitario de rehenes. Pero, ¿realmente fue ese el verdadero motivo? Todo indica que las posiciones ideológicas de ambos mandatarios tuvieron que ver más en esa situación.

No debemos olvidar que las vecinas Colombia y Venezuela poseen los gobiernos ideológicamente más opuestos de América del Sur, y sus relaciones dependen de la buena voluntad que muestren sus respectivos presidentes, aunque el continente entero ya conoce de los exabruptos de Hugo Chávez.

Todo empezó cuando ambos mandatarios protagonizaron un duro intercambio de acusaciones, producido por la suspendida participación de Chávez en el canje de rehenes en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), por rebeldes presos en las cárceles. Chávez consideró la medida “como un escupitajo brutal a nuestro rostro”, y agregó que Uribe es “un presidente indigno”, lo acusó de mentir, de “no querer que se acabe la guerra en Colombia”, y anunció que colocaba las relaciones bilaterales “en el congelador”.

Uribe replicó acusando a Chávez de “no estar interesado en la paz de Colombia, sino en que este país sea víctima de un gobierno terrorista de las FARC. No necesitamos legitimadores del terrorismo”. Chávez fomenta un proyecto expansionista que no cabe en Colombia, dijo Uribe, y “no se puede maltratar al continente e incendiarlo como usted lo hace, hablando un día contra España, otro contra Estados Unidos, maltratando un día a México, al siguiente a Perú y en la mañana siguiente a Bolivia”.

Pero esta situación merece ser vista desde otra óptica. Venezuela ahora se encuentra gobernada por un presidente de marcada prédica izquierdista, que rechaza cualquier atisbo de imperialismo estadounidense, y pretende extender su influencia sobre los países de la región latinoamericana. En su contraparte encontramos a Colombia, dirigida por un hombre de derecha y vinculado, de acuerdo a denuncias periodísticas, a grupos paramilitares encargados de contrarrestar el accionar de las guerrillas izquierdistas. Si bien no está probado fehacientemente tal acusación, es evidente que el jefe del Estado enfrenta sombras de duda.

Tal enfrentamiento traerá consigo consecuencias negativas a la región. Por ejemplo, se suspende el proyecto de integración sudamericana, con su Unión de Naciones (Unasur), el Banco del Sur y se liquida el posible regreso de Venezuela a la Comunidad Andina, donde participan Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú.

Aunque pareciera que el enfrentamiento entre ambos países es de reciente data, la historia ha demostrado que las dos naciones siempre tuvieron tensiones, pero los presidentes habían tratado de preservarse al margen. En 1901 hubo escaramuzas entre tropas de ambos países cuando el presidente venezolano Cipriano Castro auxilió en la frontera al insurgente liberal colombiano Rafael Uribe Uribe. En 1987, los países se acercaron a un conflicto armado porque durante 10 días de agosto la corbeta misilística colombiana Caldas ancló en aguas del Golfo de Venezuela pendientes de delimitación, según Colombia, pero que Caracas considera suyas “desde tiempo inmemorial”.

Ya en enero de 2005, Chávez y Uribe chocaron fuertemente después de que agentes al servicio de Colombia secuestraron en Caracas al “canciller” de las FARC, Rodrigo Granda, y lo entregaron a autoridades colombianas en la frontera, pero los mandatarios no intercambiaron descalificaciones como en esta oportunidad.

A uno y otro lado de la frontera hay aprensión por el impacto económico del abrupto fin de una amistad entre ambos mandatarios, que tenía trazas de ser más fingida que real. Por ejemplo, el comercio bilateral se aproximó a 4.000 millones de dólares en 2006 y este año alcanzaría entre 5.000 y 6.000 millones de dólares, con balanza a favor de Colombia, que hasta agosto había exportado a Venezuela por 2.757 millones de dólares.

Julio Panduro
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