En México atacan violentamente libertad de expresión

El reciente asesinato de dos reporteras de una radioemisora de México ha puesto en tela de juicio la real libertad de expresión en la región latinoamericana. Precisamente en la nación azteca preocupa que muchos periodistas hayan sido asesinados no sólo por el narcotráfico, sino también por los intereses de grupos de poder.

Felicitas Martínez, de 22 años, y Teresa Bautista, de 24, fueron acribilladas en abril con armas de fuego, en parajes del municipio autónomo de San Juan Copala, en el estado de Oaxaca, dejando así a Radio Copala sin dos periodistas que laboraban en una emisora cuyo lema es “La voz que rompe el silencio”.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura condenó los asesinatos, igual que el grupo no gubernamental Reporteros sin Fronteras y la Asociación Mundial de Radios Comunitarias. Ante ello, un grupo de activistas sociales se sumó a la visita que realizaron inspectores de la estatal Comisión de Derechos Humanos al llamado municipio autónomo de San Juan Copala, creado en enero por indígenas triquis al fragor de las divisiones que afectan a esa etnia.

Florentino López, portavoz de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), grupo reprimido a fines de 2006 tras seis meses de levantamiento contra el gobierno estatal, dijo que “desde nuestro punto de vista, el gobierno de Oaxaca (que encabeza Ulises Ruiz, del histórico Partido Revolucionario Institucional, PRI) se ha infiltrado entre los indígenas para crear grupos armados irregulares que mantienen un estado de terror e impunidad en la zona Triqui”, declaró López a la agencia Inter Press Service.

Radio Copala, empezó a operar en enero de forma paralela a la creación del municipio autónomo, pero no cuenta con un estatus jurídico reconocido por las autoridades de Oaxaca. La radiodifusora transmite no más de cuatro o cinco horas por día y su alcance se limita a unas cuántas hectáreas. Martínez y Bautista transmitían mensajes sobre salud y educación, a lo que añadían consejos de diverso tipo. Pero nunca hablaban de las divisiones que hay en su pueblo.

El municipio autónomo al que pertenecían se creó en oposición a las autoridades de los municipios de la zona mixteca y que son reconocidos legalmente: Juxtlahuaca, Putla y Constancia del Rosario, ubicados en el occidente del estado de Oaxaca. Un sector de los triquis sostiene que esos ayuntamientos no los representan, mientras otros lo respaldan.

López, del grupo que reúne a organizaciones sociales contestatarias y de izquierda, señaló que la creación del municipio autónomo “es una respuesta contra la dominación de los cacicazgos políticos, indígenas y mestizos en la zona Triqui”. Esa región comprende una extensión agreste y montañosa de 27.500 kilómetros cuadrados de escasa producción agrícola y mucha pobreza.

Julio Panduro
jpanduro@gmail.com

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