El rostro olvidado de los Estados Unidos

Estamos acostumbrados a ver a la nación más grande del mundo desde la perspectiva de su poderío científico, económico, político y militar. A lo más, si nos ponemos a pensar en un cierto grado de pobreza lo encontraremos en zonas urbanas o agropecuarias, donde por lo menos siempre habrá la asistencia médica, alimenticia, de vivienda y educación que aun, a su mínimo grado, cubrirá las necesidades básicas de la casi totalidad de la población. Los políticos y profesionales a cargo del bienestar social estarán siempre en esas zonas, especialmente en tiempo de elecciones o cuando la oportunidad de un negocio esté al alcance.kentucky 1
Los Apalaches son una cadena montañosa que atraviesa muchos Estados de la costa este de los EEUU. Esta cadena montañosa atraviesa la parte occidental de Kentucky creando un magnífico escenario de montañas, bosques, lagunas y ríos. Por contraste existen desperdigados humildes caseríos o pueblos, muchos de ellos formados por casas que alguna vez fueron rodantes. Su población es en su totalidad anglosajona, que por más de 200 años no ha recibido ninguna inmigración ya sea latinoamericana, africana, europea o asiática. La razón es muy fácil de explicar. La edad de educación promedio de esta población es la primaria. Muchos hogares están conformados por una madre abandonada al cuidado de numerosos hijos. El alcoholismo y la drogadicción son prevalentes. Los jóvenes huyen del lugar apenas tienen posibilidad. El abandono del gobierno es casi total en una población apenas educada en el abecedario; los congresistas no encontrarán votos, los abogados, ingenieros o médicos no encontrarán clientes, ya que incluso la asistencia social si es que llega, no lo hará en la misma medida que lo hace en el resto del país.
Parece imposible en los Estados Unidos, pero es así. Las escuelas públicas allí están descuidadas por el gobierno, careciendo de calidad de educación e infraestructura. Usted puede verificar esto cuando ve que una población con un porcentaje de católicos menor del 10% tiene en colegios católicos un porcentaje de 95% de estudiantes no católicos. Los colegios católicos Piarist están supliendo la educación que el gobierno no da a estos pobladores. Así como la educación también están descuidados los servicios de salud, sociales y qué decir de los servicios profesionales. Sacerdotes como David Powers y Thomas Carroll, Párrocos de la Arquidiócesis de Lexington, la zona más deprimida económicamente de los Estados Unidos, recorren el país recabando fondos para mantener estas escuelas. Gracias a las donaciones que obtienen pueden dar este servicio educativo gratuitamente a quien lo requiera. Asimismo, estos sacerdotes tratan de proporcionar el mayor beneficio social a los pobladores como vestimenta, alimentos y reparación de sus viviendas por medio de donaciones y voluntarios que llegan de diferentes Estados de la nación.
En una sociedad cada vez más materializada, la ausencia de un beneficio electoral o monetario crea una barrera casi infranqueable, salvada solo por las personas de buena voluntad que son capaces de ver un hermano en estas personas olvidadas. La caridad de las naciones poderosas a las necesitadas es loable en su totalidad, pero no hay que olvidar ese gran refrán de que la caridad empieza por casa. Un grupo de parroquianos voluntarios de Wallingford, Connecticut, pertenecientes a la Iglesia de la Santisima Trinidad, lo entendió así. Bajo la dirección de su párroco Thomas Walsh, viajaron a la zona a prestar servicios en la renovación y mantenimiento de estas escuelas, brindando esperanza a niños que de otra manera no harían sino perpetuar el grado de desdicha de sus antepasados.
Pablo D. Perleche
pablodperleche@aol.com
Identidad Latina

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