El “otro” Vargas Llosa

Una amena conversación tuvo lugar el pasado 12 de noviembre en el Centro de Historia de la Biblioteca Pública de Hartford. En ésta el profesor de estudios hispánicos de la Universidad Brown Julio Ortega, los auspiciadores del evento el Consulado del Perú mediante el Cónsul general Augusto Thornberry junto a la encargada de asuntos hispanos de la biblioteca Leticia Cotto y el público asistente, compartieron aspectos de la vida y obra del renombrado escritor peruano, Mario Vargas Llosa. El profesor Ortega es amigo de Mario Vargas Llosa desde su juventud y ha coincidido con él en varias ciudades de América y Europa contando con un gran arsenal de anécdotas de la vida del escritor, que bosquejan su estampa que se ve reflejada en sus novelas por las que es conocido por la mayoría de personas. Ortega nos hace conocer al joven Vargas desde sus comienzos, a través de sus anécdotas nos invita a visualizar los eventos que marcaron el contenido y el estilo del escritor. Vargas comenzó su carrera en una época en que para ser escritor había que vivir en París pese a todos los obstáculos, en especial el económico. Al llegar a la Ciudad Luz los escritores de todo el continente americano se vieron obligados a realizar toda clase de trabajos para sobrevivir. Ernest Hemingway se sentaba en las plazas parisinas a dar migas a las palomas a las que procedía a cazar y luego cocinarlas para comer él, su esposa y menor hijo. Gabriel García Márquez trabajó de ayudante de cocina y recogía los pasteles de banquetes que eran dejados íntegros. Julio Ramón Ribeyro recolectando periódicos pudo costearse su pensión. Vargas Llosa con sus amigos se disfrazaban de incas para actuar y poder sobrevivir. Dos primas de Vargas Llosa visitan Paris y en un accidente una muere y Vargas va a reconocer el cadáver allí conoce a la sobreviviente, Patricia, que sería su segunda esposa. Hay otro libro de La tía Julia y el escritor, pero escrito por la Tía que es a la vez una declaración de amor y de decepción. La anécdota más saltante es el de la famosa trompada que le propinó a García Márquez, la que por mucho tiempo fue atribuida a líos de celos. En realidad, se debió a que García contactó a su abogado con Patricia para que se divorciara de Vargas por las continuas desavenencias de la pareja. Cuando se reconciliaron Patricia contó a Mario el ofrecimiento y este en un evento lleno de público le estampó el tan mentado puñetazo. Vargas viene de una familia llena de conflictos y a juicio de Ortega, los mejores novelistas provienen de estas familias. La visión del mundo de Vargas Llosa es de un marcado escepticismo que llena de desesperanza todos los hechos humanos y su visión existencial es de permanente pesimismo. Según él, el hombre está hecho para fracasar por eso es un héroe trágico que pelea con lo mejor que tiene, infructuosamente, contra la realidad donde es imposible el triunfo. No obstante Vargas incita al escritor y cualquier persona a luchar por sus metas, pues es en la lucha que el hombre se inmortaliza, sea cual fuese el resultado de esta. Comentando la penúltima novela de Vargas, El héroe discreto, Ortega explicó que no vendió mucho por usar el regionalismo en exceso. El lector moderno, a diferencia del lector del tiempo del Boom de los sesentas, no acepta el regionalismo. Su última obra, Cinco esquinas, es asociada con el infierno dado que el tema central es la comunicación. En una sociedad donde falla la comunicación (en este caso el periodismo) se instala el infierno de la incomunicación. Este infierno de incomunicación también está bien representado en La ciudad y los perros Respecto a su nueva pareja Isabel Preysler, Ortega dice que no ha visto a Llosa tan bien como ahora, esta mejor que nunca. Pablo Perleche (pablodperleche@aol.com)
Pablo D. Perleche
pablo@identidadlatina.com
Identidad Latina

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