EE.UU. y Argentina se enfrentan por avión secuestrado

Buenos Aires, 14 feb (EFE).- El cargamento intervenido en Buenos Aires por las autoridades argentinas en un avión de la Fuerza Aérea estadounidense ha desatado el primer encontronazo diplomático entre EE.UU. y Argentina desde que Barack Obama llegó a la Casa Blanca.
El incidente, que ha motivado una llamada del secretario de Estado adjunto de EE.UU. para Latinoamérica, Arturo Valenzuela, al canciller argentino, Héctor Timerman, se agravó tras una nota de protesta enviada a Washington por el Gobierno de Cristina Fernández.
La nota destacó que "hasta el momento ni la Embajada ni el Gobierno de EE.UU. han proporcionado explicaciones satisfactorias que aclaren la presencia de material no declarado en el cargamento" decomisado y lamentó "las omisiones" en la información proporcionada por la sede diplomática al momento de precisar su contenido.
Asimismo, la Cancillería argentina invitó a las autoridades estadounidenses a colaborar en la investigación del hecho.
En declaraciones a CNN en Español Timerman afirmó que Estados Unidos debe respetar las leyes argentinas y ayudar a esclarecer el incidente.
"Las leyes son para que todos las cumplamos. No hay alguien que, por ser una país más poderoso, tenga un privilegio sobre otros. Así como nosotros cumplimos las leyes de Estados Unidos, queremos que Estados Unidos también cumpla las leyes argentinas", señaló.
A la misma cadena televisiva, Valenzuela aseguró que es "absolutamente necesario" que Argentina devuelva "de inmediato" el equipo confiscado y subrayó que "no hubo ninguna intención de violar leyes argentinas".
"Todo lo contrario, lo que se buscaba era la disposición de tener un trabajo conjunto, respetuoso, constructivo", consideró.
Las autoridades argentinas se incautaron de cerca de mil pies cúbicos del cargamento del avión que llegó al aeropuerto bonaerense de Ezeiza el pasado jueves con "material calificado como de guerra", destinado a un curso conjunto sobre seguridad para la policía.
Según la versión argentina, la inspección de la Aduana y la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) detectó diferencias entre el material declarado y la carga, compuesta por armas, drogas, entre ellas varias dosis de morfina, y equipos con información calificada como "secreta".
Sin embargo, según el Departamento de Estado de EE.UU., el material había sido previamente autorizado y aprobado por Argentina y se iba a utilizar en un intercambio de entrenamiento entre militares estadounidenses y la Policía Federal argentina centrado en rescate de rehenes avanzado y técnicas de gestión de crisis.
"Todos los artículos eran material que normalmente serían llevados durante un ejercicio de entrenamiento de esta naturaleza", afirmó un comunicado divulgado el domingo en Washington.
"Aunque el cargamento fue debidamente manifestado en conformidad con discusiones y entendimientos previos, inesperadamente las autoridades argentinas entablaron una búsqueda prolongada y detallada del cargamento, reteniendo ciertos artículos", agregó.
Estados Unidos solicitó la "devolución inmediata" de los artículos retenidos y pidió explicaciones sobre por qué Buenos Aires no abordó el incidente "a través de canales diplomáticos normales".
El comunicado fue divulgado un día después de que Valenzuela telefoneara a Timerman para expresarle su "inquietud", durante una conversación en la que el funcionario estadounidense no brindó al canciller detalles sobre el material incautado, según el ministro argentino.
En tanto, fuentes judiciales informaron que el juez penal económico Ezequiel Berón de Astrada pidió de forma "urgente" a la Aduana "datos precisos sobre el cargamento y el personal que participó durante el procedimiento" en Ezeiza.
No es la primera vez que un curso similar plantea problemas entre ambos países.
En agosto del pasado año un curso sobre seguridad fue cancelado por orden de la embajadora de Estados Unidos en Buenos Aires, Vilma Martínez, porque el avión de las Fuerzas Armadas de EE.UU. no pudo descargar material que no había sido declarado previamente.
Según medios locales, este tipo de entrenamiento conjunto se estrenó en 1997, en la presidencia de Carlos Menem, y se mantuvo en 2002, con Eduardo Duhalde, pero se suspendió bajo el mandato de Néstor Kirchner (2003-2007) y se retomó en 2009, cuando Timerman era embajador de Argentina en Washington.
Además, el incidente coincide con la polémica desatada por las críticas del canciller argentino por la participación de efectivos de la Policía Metropolitana de Buenos Aires en un curso en "técnicas represivas" en El Salvador financiado por Estados Unidos.
Las afirmaciones de Timerman desataron un nuevo enfrentamiento con la oposición, que recordó que en la Academia Internacional para el Cumplimiento de la Ley (ILEA, por su sigla en inglés) en El Salvador también se adiestran efectivos de la Policía Federal argentina, bajo el mando del Gobierno de Fernández, y de otras fuerzas de seguridad del país.
Tales afirmaciones también provocaron la reacción del presidente de El Salvador, Mauricio Funes, quien negó que en la ILEA se enseñen técnicas represoras.
Aún no se había cerrado el debate cuando altos funcionarios del Gobierno argentino cargaron de nuevo contra Estados Unidos tras la difusión de cables del Departamento de Estado que revelaron la preocupación de la embajada estadounidense por los niveles de corrupción en el país.
El jefe de Gabinete del Gobierno argentino, Aníbal Fernández, no dudó en tildar de "hermosos cachivaches" y "mamarrachos" a los diplomáticos estadounidenses.

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