EDITORIAL: Al fin hay acuerdo para el bendito Presupuesto Estatal en Connecticut

Al cierre de la presente edición, había optimismo para que el plazo de fines de Octubre que se impusieron en la Legislatura de Connecticut se cumpla, y finalmente se apruebe el tan conversado y controversial Presupuesto Estatal. En la madrugada del Martes 24 de Octubre líderes Demócratas y Republicanos anunciaron que completaron su trabajo y que ya tenían un presupuesto tentativo que fue discutido por los Comités y que debían pasar por una segunda ronda por los caucus, para que antes de fin de semana se vote el paquete final.

Es bueno apuntar que el año fiscal 2017/2018 empezó a correr el 1 de Julio del 2017, lo cual indica que llevamos casi 4 meses sin un presupuesto para dicho periodo, algo inusual y que trae preocupación en las diferentes organizaciones del estado que están trabajando con directivas de emergencia.

Aunque los detalles del presupuesto siguen siendo limitados, los líderes han dejado trascender algunos componentes del plan, que está diseñado para cerrar enormes déficits proyectados de alrededor de $1.6 mil millones en este año fiscal y $1.9 mil millones en 2018/2019.

Algunos de los puntos principales del paquete final que han trascendido son:

  • Recortes modestos en los fondos de distribución para la educación, con la protección de los distritos escolares más pobres.

  • Otorgar a Hartford los $40 millones de ayuda estala de emergencia que el alcalde Luke Bronin solicitó para que la ciudad no se declare en bancarrota.

  • Reducción de fondos de conservación de energía y que se traduciría en recargos en las facturas de los consumidores.

  • No habría aumentos de impuestos al salario o a las ventas, aunque el trabajador sufrirá aumentos a través de la reducción de créditos tributarios.

  • Se impondría un nuevo aumento de impuestos a los hospitales que se sabe reciben cientos de millones de ayuda federal.

  • Un nuevo aumento al impuesto a los cigarrillos que lo igualaría a Nueva York, que tiene el más alto de toda la nación.


El presupuesto estatal que supone un balance entre gastos e ingresos, es evidente que este año ha tenido el ingrediente de la llegada de la nueva administración federal, la cual se ha caracterizado por hacer cambios drásticos, especialmente en la distribución de los fondos a los Estados. En varios casos la cuestión política ha pesado en las decisiones y de alguna manera se ha “castigado” a los Estados que no están siguiendo las directivas nacionales. A su vez, en el Legislativo local las discusiones entre los dos partidos mayoritarios se han incrementado por los diferentes puntos de vista entre los recortes, los ahorros y las prevenciones.

A los ciudadanos del común, nos lleva a pensar que esta demora de la firma del presupuesto tiene que ver con las reducciones de ayudas y recortes de beneficios. Lo importante será saber que el presupuesto esté aprobado finalmente y que la repercusión en cada uno, no sea lo duro que se presiente.
Identidad Latina
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