DREAMERS, llegó la hora de la verdad

El Senado de los EEUU está debatiendo la legislación inmigratoria, y una vez más los Dreamers en todo el país están en ascuas hasta que el voto final sea emitido.

Desde que Donald Trump creó esta crisis al cancelar DACA, a más de 19,000 jóvenes que crecieron en Estados Unidos les ha sido imposible trabajar y cuidar de sus familias, con el agravante del miedo a la deportación.

Seamos claros: cuando decimos que los Dreamers “perderán estatus” o que los Dreamers están siendo deportados, estamos hablando de cientos de miles de jóvenes que han vivido aquí casi toda su vida, algunos de los cuales tienen hijos estadounidenses.

El estatus de DACA -este simple documento oficial- es mucho más que una tarjeta de plástico o un pedazo de papel. Es una llave que abre una vida llena de oportunidades. Donald Trump ha tratado de minimizar las consecuencias de la crisis que él mismo creó en Septiembre al sugerir que el Congreso podría tomar cartas en el asunto y arreglarla después. Parece que no entiende, o no le importa, que el hecho de perder DACA significa perder no sólo una forma de estabilidad y seguridad, sino también perder empleos, autos, casas, la posibilidad de cuidar de la familia, así como planear para el futuro.

David Torres

El compás de espera más angustioso de los Dreamers

Cuando el Senado abrió un extraño debate migratorio en el que cualquier cosa puede presentarse y cualquier cosa puede pasar, la pregunta que muchos nos hacemos es qué papel jugará y qué hará el voluble presidente Donald Trump, quien ya ha rechazado repetidamente propuestas que incluso incluyen fondos para el muro que prometió a su base.

La otra gran interrogante es qué emergerá del Senado y, más aún, qué hará la Cámara de Representantes presidida por el Republicano, Paul Ryan, quien no se ha comprometido a un debate similar.

De este modo las vidas de cientos de miles de Dreamers y de sus familiares, muchos de ellos ciudadanos y residentes permanentes, vuelven a colocarse sobre el tapete. Una vez más se generan expectativas de una posible solución en puerta. Una vez más los Dreamers están al centro del ajedrez político con republicanos y demócratas culpándose mutuamente de la inacción.

Hay varias constantes en este debate. Las promesas incumplidas y la inacción son dos de ellas. Pero también lo es la constancia de los Dreamers en buscar una resolución para sus vidas, así ello suponga enfrentarse a los políticos que les son adversos e incluso a los que dicen ser sus defensores, aunque luego se rajen ante la presión.

Desconozco en qué terminará este debate. Si habrá una vía a la ciudadanía para los Dreamers a cambio de un muro y de históricas reducciones en la inmigración documentada y la reunificación familiar.

Lo que sí sé es que la urgencia de una solución para los Dreamers es extrema porque independientemente de lo que diga el gobierno de Trump de que no serán prioridad de deportación, ésta es una de las administraciones más antiinmigrantes.

Maribel Hastings

* David Torres y Maribel Hastings son asesores ejecutivos de America’s Voice (americasvoice.org)
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