Dolores Nieves y Adalberto Ortiz, Veteranos de las Guerras de Korea y Vietnam

“Al veterano hispano no se lo ha reconocido como debe ser”

No todos toman conciencia de los que significan los veteranos de guerra, aquellas personas que alistadas al Ejército o Marina han estado en algún conflicto armado. En esta incipiente primavera, IDENTIDAD LATINA recibió la visita de dos veteranos de guerra que nos comentaron sus vivencias y sus trabajos para que se los tomen mas en cuenta. Dolores Nieves (76) Nacido en Carolina, Puerto Rico, casado y tiene 5 hijos, perteneció al legendario Regimiento 65 de Infantería de los Estados Unidos, los Borinqueniers, en la guerra de Korea en los años 1952 y 53. Adalberto Ortiz Robles (57) nació en Utuado, PR y se crió en South Norwalk, Connecticut, está casado y tiene 2 hijos, él estuvo en la guerra de Vietnam, alistado en la Marina, en 1973. Ambos llevan en sus memorias la dureza de los enfrentamientos, la incertidumbre de aquellos días y también están comprometidos con sus colegas e invitan al Simposio de Beneficios para Veteranos que se hará el 15 de Mayo próximo.
Aunque la intención de Dolores Nieves y Adalberto Ortiz fue la de promover el evento que tendrán a mediados de Mayo, en Central CT State University, fue evidente que tenían ganas de contarnos sus experiencias en las guerra de Korea y Vietnam. “Estuve en Korea 21 meses, la guerra fue bastante dura, peleamos cuerpo a cuerpo, a bayoneta, con los chinos, mongoles y koreanos, casi un mes en la montaña, un 27 de Diciembre cogimos el paralelo38. Hubo muchas muertes, ellos usaban unas guillotinas, para cortar los cuellos, el Regimiento 65 de Infantería, se caracterizó porque éramos todos de Puerto Rico, no teníamos miedo, éramos bravos con las bayonetas y las granadas que nos lanzaban, las cogíamos y se las mandamos para atrás, nos decían los diablos de la montaña. Me tocó estar cerca de cuerpos mutilados y tirados por todos lados, fue duro, muy duro…”, nos relata Dolores y no puede evitar que se le nublen los ojos.
Por su parte, Adalberto Ortiz nos recuerda que la guerra en Vietnam comenzó alrededor de 1964, que hubo años muy “calientes” y él fue para allá a fines del ’72 cuando ya terminaba, “El mar también era considerado zona de guerra, estuve en el portaviones The USS Constellations CVA-64, una ciudad flotante con 5 mil hombres sin incluir los aviones, lo equipos; básicamente nuestro trabajo era proveer a los aviones de bombas, municiones; había que tener mucho cuidado, al menor descuido podíamos tener un accidente fatal. Estuve 3 años en el Navy, también me enviaron a Australia y Karachi, Pakistan, durante la crisis del petróleo”.
Adalberto es graduado de la Universidad de Oklahoma, del Seminario Teológico en Fort Worth, fue piloto, estudió en la escuela de aviación de Tulsa y tiene cursos de Bienes Raíces, Maestro Certificado de Escuela Superior. Aunque vivió un tiempo en Puerto Rico, su buen español tiene otra explicación, “Siempre trabajé con inmigrantes latinoamericanos al ser voluntario de la Iglesia en Oklahoma, eso mejoró mi español”.
La vida de Dolores estuvo más ligada al Army, nos dice que cuando volvió de la guerra se fue a Puerto Rico y trabajó de Supervisor en la empresa de máquinas de Coser, Singer; quedó algo afectado por la guerra, aun así decidió regresar al ejército en 1978, “Me metí en la National Guard primero, en la reserva, luego volví al Army, es la época que recorrí el mundo, estuve Guatemala, en Hawaii, en Kosovo, en Alemania, en Japón… hasta que me retiré en 1994 con 34 años de servicio”. Pese a este larga trayectoria en el ejército americano, en sus palabras hay cierta amargura por el poco valor que, piensa, les dieron en su momento a los veteranos, “Al principio al veterano de guerra no le daban mucha ayuda, salvo en los estudios, el servicio médico era limitado”. En este punto, Adalberto intervino para comentar con cierto enojo, “Por aquellos tiempos para el veterano había poco, cuando nosotros regresamos de Vietnam muchos de mis compañeros soltaban los uniformes en los baños y los dejaban, no fuimos bien tratados”, a esto agrega Dolores con mucha bronca, “Para algunos eramos como una basura. Fuiste a la guerra, defendiste a la Patria y mas nada, te quedaste en la calle. Recién ahora el veterano ha empezado a ser reconocido”. Adalberto dijo algo más al respecto, “Algo que está flotando aquí es que al hispano nunca se le ha dado un reconocimiento como ciudadano como debe ser, se nos dicen hispanic american, en vez de decirnos que somos americanos completos, siempre le añaden la palabra hispanic, como quien dice para identificarlo; en tiempos pasados al americano o anglo se los trataba distinto, tenían más beneficios, habían discriminación con nosotros”.
Dolores Nieves nos cuenta también que en el área de Hartford son tres veteranos de Korea que suelen verse, Joe Pickard, Centeno y él, “hace poco Modesto Cartagena, otro veterano que vivía en Hartford, se mudó a Puerto Rico y falleció allá”.
Los tiempos han cambiado y hace unos años se fundó en el Estado el Hispanic-American Veterans of Connecticut, organización que ayuda a que los veteranos de guerra tengan un mejor conocimiento de los beneficios que hay, al respecto Dolores, quien pertenece al Board of Directors, nos dice, “Ahora tenemos esta agrupación en CT y nos han venido a despertar, lo formamos veteranos y familia de veteranos, es muy eficaz y de mucha ayuda”. Ellos se reúnen cada mes, tienen una directiva presidida por Lesbia Nieves y la vice es Lucía Goicochea-Hernández, sobre esta última Dolores dice, “Es una gran mujer, que nos mueve a todos, muy comprometida y admira mucho a los veteranos”. Y sobre la próxima actividad nos manifiesta, “El simposio del 15 de Mayo en CCSU se va a dedicar a orientar a todos los veteranos que no tengan servicios médicos y beneficios, incluyendo a aquellos que han regresado de Irak o Afganistán”. Adalberto Ortiz, que también es Pastor de la Primer Iglesia Bautista, Capellán de los Bomberos y Vocero y Capellán de la organización de Veteranos, agrega, “Esta actividad es para que tomen conocimiento que hay grupos de veteranos como el de nosotros que quieren darle ayuda a los otros que regresan de la guerra, que están afectados física y psicológicamente y educarlos sobre los beneficios”.
Jorge Alatrista
Jorge Alatrista
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