Democracia tambalea en Ecuador por autoritarismo de Correa

Ni las sucesivas crisis políticas, ni el sufrimiento de su pueblo mayoritariamente pobre, han logrado que el mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, asuma con responsabilidad la conducción de una de las naciones más inestables de América del Sur. Basta con recordar los sucesivos golpes de estado y destituciones presidenciales que enfrentaron en la última década.

Lamentablemente, Correa está siguiendo el mal ejemplo del “cambio revolucionario” detentado por el gobernante venezolano Hugo Chávez, y que también es seguido por el dignatario boliviano Evo Morales, quienes desean revertir el orden democrático para favorecer sus objetivos políticos mediante la reforma de sus respectivas Constituciones.

Y aunque Correa lo niegue, su cercanía a Chávez es más que evidente. Por ejemplo, no se ha cansado de repetir que era “amigo de Hugo Chávez”, pero al mismo tiempo, aseguraba que “mis amigos no gobiernan en Ecuador”. Sin embargo, los hechos demuestran que el régimen gubernamental de ambos personajes tienen más de una coincidencia fatalmente antidemocrática.

Como prueba de ello, Correa pretende cambiar radicalmente Ecuador saltando las reglas del juego democrático, vulnerando la independencia de los tres poderes del Estado, obviando el respeto mutuo, acusando de “sedición” a sus opositores, y actuando con la soberbia de quien lo controla todo con la fuerza. Sólo por mencionar un detalle, el presidente ecuatoriano ha movilizado a sus seguidores más radicales para intimidar a legisladores, jueces y periodistas que no comulguen con su doctrina revolucionaria, bajo el pretexto de que el Poder Judicial y el Parlamento Nacional se encuentran constituidos por políticos corruptos.


Huyen congresistas

Toda esta situación ha provocado que 14 diputados relevados por Correa huyan a Colombia para solicitar asilo, y que el presidente del Tribunal Constitucional, Santiago Velásquez, se resigne ante lo que consideró su “destitución ilegal”, mientras Correa soslaye estas consecuencias como si no fueran fruto de sus exabruptos. Y en un ejercicio de cinismo, el presidente ecuatoriano ha declarado que “estamos viviendo un momento mágico que nos conducirá al socialismo del siglo XXI”, recurriendo así al mismo concepto inventado por Chávez para definir el futuro modelo político del país.

Primero llegaron a Colombia seis legisladores pidiendo protección a la Cancillería de Bogotá, y 24 horas después, un nuevo grupo de ocho legisladores ingresó al departamento colombiano de Nariño y visitó a Luis Fernando Villota, alcalde de Ipiales.

Portavoces del ayuntamiento dijeron que los nuevos diputados que llegaron son Shirley Borja, Oswaldo Flores, Alfredo Bautista, Eduardo Montaño, Jorge Mejía, Rodolfo Maya, Edgar Espín y Fernando Romo, quienes se declararon perseguidos políticos. Estos diputados pertenecen al Partido Renovador Institucional Acción Nacional, del ex candidato presidencial Álvaro Noboa; y Sociedad Patriótica, del destituido ex gobernante Lucio Gutiérrez, lo que demuestra la virtual cacería de brujas iniciada por Correa contra sus opositores políticos.

Frente a ello, el Parlamento Andino pidió “de manera respetuosa” al presidente de Ecuador y a los tribunales de ese país, respetar la independencia de los poderes públicos en el caso de los 57 parlamentarios destituidos, de tal manera que se pueda dar soluciones a esta crisis política.

Julio Panduro
jpanduro@gmail.com

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