DALTO COMENTA: Vietnam y Picasso

El tiempo pasa inexorablemente y parece que esto haya sucedido ayer nomás; revisando las crónicas nos encontramos con algunos datos y hechos, que si lo advertimos tienen ya 40 años de antigüedad, justo por estos meses en 1973 se firmaba el alto al fuego en Vietnam con un tratado de 23 artículos y luego nomás dejaba de existir la más influyente figura del arte contemporáneo, Pablo Picasso; a veces juntando y relacionando esas noticias nos encontramos con las increíbles fórmulas que depara el destino, esperando que acabe una conflagración para dejar descansar en paz al creador del cubismo.
El 27 de enero de 1973, Estados Unidos y Vietnam del Norte firman un acuerdo de alto al fuego, con un tratado que fue laboriosamente elaborado por una representación vietnamita encabezado por Le Du Tho y la delegación norteamericana dirigida por Henry Kissinger; uno de los artículos preveía la retirada de las tropas norteamericanas acantonadas en Vietnam en un plazo de 60 días; en contrapartida Hanoi pondría en libertad a los prisioneros de guerra americanos; el acuerdo decía también que debían celebrarse elecciones libres en Vietnam del Sur; aunque este acuerdo no aseguró la paz definitiva en la península indochina.
Esto suscitó en Estados Unidos un suspiro de alivio colectivo, para una guerra que duraba ya 10 años, un gasto de 135 mil millones de dólares y 56 mil solados norteamericanos muertos; otro dato que arrojó sombra sobre el espíritu colectivo de los norteamericanos fue que su ejército experimentó en Vietnam siniestros armamentos químicos, como los defoliantes o el gas CS, que actuaba sobre los centros nerviosos; y quizá lo más importante, la opinión pública norteamericana se vio obligada a aceptar que no todas las guerras son susceptibles de ser ganadas y que los pequeños y tozudos vietnamitas habían sido más fuertes que el complejo militar más poderoso de la Tierra.
El 8 de Abril de 1973, la más rica, polifacética e influyente figura del arte contemporáneo murió en Mougins, al sur de Francia y cerca del Mediterráneo, Pablo Picasso, a los 92 años, quien había nacido en Málaga (España), donde su padre era profesor de dibujo. Picasso arroja una mirada nueva sobre el conjunto de las tradiciones artísticas occidentales, las compara a veces irónicamente con las del arte ibérico antiguo o con el de las máscaras africanas, la pintura, la escultura y el grabado surgen nuevos, con toda su expresividad primigenia, de las manos y de los ojos del genio; Picasso además, vivió intensamente la guerra civil española, su feroz Guernica fue pintado para el gobierno republicano, fue el inicio de una nueva etapa caracterizada por “la disgregación del mundo bajo los horrores de la guerra”. Pasado el conflicto, Picasso intervino por primera vez en un salón oficial francés, “Salón de la Liberación”, con 75 pinturas y 5 esculturas, después, se retiró al sur de Francia, donde pasó sus últimos años, vivaz, lleno de humor, convertido en todo un mito viviente.
Dos hechos que trasladados a la actualidad, hoy en 2013, nos ayudan a reflexionar sobre los horrores de la guerra y sus sorprendentes consecuencias e inauditos resultados; y en el caso de Picasso, la desaparición de un hombre que alteró toda la concepción hasta ese entonces expuesta sobre el arte y la pintura; una mirada del mundo a través de sus pinceles, una visión más allá de lo inmediato, de lo evidente; Picasso podía ver las cosas por dentro, veía a las personas en su interior, casi de costado, se metía dentro, observaba otros ángulos y finalmente traducía líneas espeluznantes y producía colores inconmensurables; se fue hace 40 años y sus trazos siguen denunciado las guerras y exaltando la belleza y el espacio.
Daniel Torreblanca
dalto1961@yahoo.es

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