Dalto Comenta: Los sueños, sueños son

DALTO COMENTA

Se dice que los sueños son una puerta a lo desconocido, una vía que nos conduce a lo más profundo de los laberintos de nuestra mente y que posiblemente nos acerque al más allá, a aquellos lugares donde iremos irremediablemente cuando acabe nuestra vida terrenal; y pocas veces nos acordamos con exactitud y claridad lo soñado, pero cuando lo hacemos despertamos sobresaltados y asombrados del suceso.
Alguna vez estuve caminando como por nubes en un escenario en blanco y negro, con árboles multiformes alrededor, sin sentir realmente mis pasos y con dificultad para avanzar, los lugares que generalmente se presentan en los sueños son sitios exagerados de la realidad, con espacios y límites absurdos, grandes llanuras y precipicios gigantescos, mayormente no hay gente y te ves en la más absoluta soledad.
Lo singular de estas horas es la nostalgia siempre presente, la vida que se te va y la angustia permanente, te sientes un dibujo en medio del universo y sin poder hablar, no recuerdo haber hablado nunca en mis sueños, sí, ganas de gritar, desesperación y ansiedad, con un toro de lidia en nuestros talones y el verdadero miedo persiguiéndonos; será posible que aquellas superficies transitadas sean en definitiva campos de sosiego para nuestras almas?, territorios que cabalgaremos para purgar nuestra culpas y más allá abismos profundos en los cuales pagaremos los desaciertos y pecados cometidos en vida?.
Seguro muchos han descubierto las miles de sensaciones dantescas en medio de sus sueños, millones de seres o cosas parecidas, formando alfombras grises infinitos llegando incluso a tenues colores rojizos y matices más o menos del mismo tono; es una aventura perderse en medio de aquellos paisajes, quizá a los que nunca nos hemos asomado o de repente a los que algún día llegaremos; se siente las piernas flotar, un atuendo que no logramos definir, los relojes como Dalí flotando en los cielos y depende de la ocasión, figuras angelicales y paz infinita, o espectros que aunque no se muestren, están allí.
Será como un adelanto del purgatorio al que iremos algún día?, una visión anticipada de lo contado por Dante Alighieri y sus significados místicos?, o simplemente lo acumulado por nuestro subconsciente a lo largo de nuestra vida; lo cierto es que los sueños abren una gran posibilidad de encontrar algunas respuestas y nos mantienen siempre en vilo.
Ayer soñé que estaba en el paraíso, y que los rayos del sol me llegaban magistralmente en medio rostro, surcaban los campos como ninguno, sin mayor resistencia aerodinámica, hacía un viaje astral, me veía yo mismo a lo lejos y las criaturas eran mansas, la sensación de infinita claridad se podía advertir a cada segundo, seguro no funcionaba el tiempo ni el espacio, porque de pronto teníamos diez o cincuenta años, y era real nuestro gusto por los juegos más insólitos, como también de pronto la gran sensación de madurez y prudencia.
Los límites del espacio como un gran cuadro cubista, sin afuera ni adentro, viéndolo todo a la vez, un perfil con dos ojos y ninguna cosa en su lugar, pero el todo con sus partes y cada una de éstas correspondiendo a la totalidad, la gran armonía, la gran unidad y la proporción perfecta.
Luego despertamos sobresaltados, angustiados, con ganas de continuar el sueño perdido, pero ya no se puede; es la realidad, el café de la mañana, la responsabilidad del trabajo y el estrés del tránsito y la movilidad, pero esta es la vida hasta donde la conocemos, quizá mañana otro sueño, mientras tanto la sonrisa de los seres queridos, y esta vez sí, el sol de verdad.
Daniel Torreblanca
dalto1961@yahoo.es

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