DALTO COMENTA: Duela a quien duela… Yo defiendo a Humala

Se dicen muchas cosas aquí y allá, en todo lugar se cuecen habas como dice el dicho; casi siempre la información viene sesgada, cargada de pasiones, y con alto grado de intereses y no pocas presiones. Es el caso del expresidente peruano Ollanta Humala y de su esposa Nadine Heredia, hace poco requeridos por la justicia y privados de su libertad con una “prisión preventiva” muy polémica, que a todas luces se lee como una persecución política y linchamiento mediático, por haberse “atrevido” a enfrentarse al sistema, al poder fáctico e histórico de Lima.

Es un secreto a voces del poder omnipotente y oscuro que se moviliza casi imperceptible por los rincones y salones de la capital peruana, que ratifica el dicho: “Lima es el Perú”. Los grupos de poder tantas veces citado son una verdad irrefutable, es una maquinaria socio-política-histórica muy bien estructurada, con una fortaleza cínica a prueba de balas. Allí están los de fortuna infinita, los lobistas, los gobernantes, los políticos, los dueños del país, y en medio de todos los emblemáticos personajes, o más bien las caras visibles que protegen y sirven de coraza a la clase dominante, y que se han adueñado hace décadas del espacio político peruano. Y la agrupación funesta de turno, los fujimoristas, y sus cómplices los apristas, con su “gánster” mayor Alan García, han estructurado una casi perfecta “banda” que dirige el destino de este país.

En tanto, ¿qué fue de esos 5 años de gobierno de los Humala-Heredia?; según los organismos internacionales el Perú fue el país que más creció en el continente, se mantuvo el equilibrio entre los “empresarios capitalistas” y el pueblo, se naufragó entre la “gran transformación” y la hoja de ruta. Como un gesto, Humala no dejó ingresar al puerto del Callao a un buque inglés; encaminó el aeropuerto de Chinchero, hoy paralizado; inició la construcción del subte de Lima; se abundó en programas sociales; mantuvo un perfil bajo y austero; se peleó con los empresarios y con la inversión foránea cuando decidió dar marcha atrás en varios proyectos mineros que prometían montones de divisas y dólares, pero también amenazaba arrasar los ríos, las tierras, la ecología, la vida; mantuvo una prudencial relación de amistad y negocios con todos sus vecinos.

Entre 2011 y 2015, la política de inclusión fue uno de los temas centrales, con logros y avances en lo social y económico; se priorizó la atención y el desarrollo de la primera infancia, se trazó el objetivo de acabar con la desnutrición infantil y reducir la pobreza, mediante programas sociales como Pensión 65, Qali Warma, Beca 18, Cuna Más, Juntos, Foncodes y otros para la población necesitada.

Por si no lo recuerdan, Humala viajó permanentemente al interior del país, pues era su manera de estar cerca a la población, y desarrolló proyectos en las zonas rurales andinas. El programa Sierra Productiva promovió una revolución productiva, económica y social, basada en las potencialidades del campesino; los programas sociales para los adultos mayores, las mujeres, niños y jóvenes. El buen manejo de la economía peruana, que cerró el 2012 con un crecimiento de 6.3%, ubicando al Perú entre los países de más firme expansión en Latinoamérica, pese a la crisis que afecta en ese entonces al mundo; la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) reconoció que la pobreza en Perú pasó de 31.3% a 27.8% en 2011, luego de haberse situado en 54.7% en 2002.

La insania contra Humala y Nadine es venganza; nadie como ellos hablaron claro y directo, con todos los errores que hayan tenido; y si la memoria no nos falla, me acuerdo perfectamente cuando Alan García se mostró, en 2012, muy entusiasmado en colaborar con el novísimo gobierno de Ollanta, pero ya se veía a todas luces que su “colaboración” no era gratuita, pues ya se habían comenzado a revelar muchos indicios de corrupción en su administración, y astutamente ansiaba tapar sus delitos “asociándose” al comandante. Humala no esperó un segundo y lo descalificó como aliado e instó al Congreso que lo investigue; así fue la historia reciente, y García, el político más sagaz, cínico y estrafalario del Perú le declaró la guerra; al igual que los fujimoristas, a los cuales Humala no les dio el gusto de liberar a su líder Alberto Fujimori. De esa fecha data la rivalidad entre Ollanta Humala y esas dos siniestras figuras que asociadas a los grupos de poder, a la prensa y a la oligarquía peruana, se la juraron al comandante.

El colofón de esta historia nos muestra a Ollanta Humala y su esposa Nadine con prisión preventiva, “por haber recibido, según delación de Odebrecht, dinero para su campaña en 2015, antes de ser presidente (!)”, además por “peligro de fuga”, cuando sabemos que Humala nunca salió del país y Nadine Heredia volvió de Suiza, al ser requerida por la Fiscalía, cuando iniciaba un trabajo en la FAO. Por similares delaciones del mismo Odebrech, de entrega de dinero a Toledo, García y Keiko Fujimori, no se ha actuado con la misma diligencia. Resultado: Humala en la cárcel, Toledo fugado, Keiko libre y sonriente; y Alan García, el “Mafioso mayor”, burlándose de la justicia y tomando sol en alguna playa de Europa o el Caribe.
Identidad Latina
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EFE

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