DALTO COMENTA: Bomberos en acción

Bomberos en accion

Los bomberos siempre fueron unos personajes enigmáticos en cualquier lugar del mundo, por su audacia, valentía y arrojo, y su uniforme rojo, su carro con escalera y su singular manera de comportarse ante las emergencias. Se ganaron el rótulo de héroes para los niños y en el personaje que muchos querían ser al crecer; sin saber quizá que su accionar estuvo constantemente lleno de peligro y su andar siempre al filo de la vida o de la muerte.

Y es por ello que hoy viene a cuenta lo sucedido en Perú hace nomás unos días, la tragedia rondó en Lima, Perú y el Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú perdió a tres valientes miembros; Alonso Salas Chanduví, Raúl Lee Sánchez Torres y Eduardo Porfirio Jiménez Soriano fallecieron cuando intentaban controlar un voraz incendio en el distrito El Agustino; una tragedia de tal magnitud no ocurría en el país hace 85 años; en ese entonces, los llamaron “Los cinco mártires de Plumereros”, bomberos voluntarios que fallecieron el 14 de Febrero de 1931 por derrumbes ocurridos durante un incendio en la calle Plumereros (hoy la cuarta cuadra de jirón Camaná), en el centro de Lima.

Ellos fueron el capitán Juan Acevedo, el teniente Eleazar Blanco y el sub teniente Carlos Vidal, los tres de la Compañía Cosmopolita. Asimismo, el sargento Pedro Torres de la Compañía Salvadora Lima y el seccionario Julio Ochoa de la Compañía France. Aquella vez el pueblo de Lima, reverente, se volcó a las calles a rendir el último adiós a sus amados bomberos; los pobladores no permitieron que las cajas mortuorias sean colocadas en las carrozas; fueron llevados en hombros hasta el Cementerio General de Lima, todas las Compañías de Bomberos de los Cuerpos de Lima y Callao se hicieron presente con sus unidades y personal luciendo crespones negros en señal de duelo, dio cuenta esa vez el diario “El Comercio” en su edición del 17 de Febrero de 1931.

Esta pequeña reseña nos lleva a reflexionar sobre el larguísimo tiempo transcurrido en la incursión de los bomberos sin sufrir accidentes mortales, salvo claro las heridas, asfixias y quemaduras que debieron haber pasado en estos años; por ello el dolor de toda una nación se dejó sentir ese Martes 18 de Octubre, en el que tres jóvenes se inmolaron por salvar vidas y enfrentarse a llamas, humos y desplome de losas y muros en uno de los edificios de la capital peruana.

La tragedia ha servido también para desnudar la situación crítica en la que se encuentran los bomberos en el Perú, más allá de que es una profesión u ocupación no remunerada, sino voluntaria, se tiene mil carencias; desde los uniformes hasta el equipo básico para combatir siniestros; además de tener que cubrir sus operaciones y tratamientos, o no contar en algunas ciudades del interior con escaleras telescópicas que impiden atender incendios en edificios de 5 pisos; y finalmente la carencia de agua en ciertos lugares que no cuentan con el vital elemento.

Luego de la muerte de los tres bomberos voluntarios durante el incendio en El Agustino (Lima), se pudo saber sobre las estaciones con más carencias y malas condiciones en las que trabajan; en un recorrido por las compañías de Chorrillos, Lurín, Ate y San Juan de Lurigancho se evidenció que no solo carecen de insumos sino de ambientes idóneos; pese a que realizan una labor desinteresada y sin retribución económica, los propios bomberos deben invertir en promedio S/.700 soles ($ 200 dólares) para adquirir algunos de sus equipos de protección. Solo en la capital esta situación afecta a 7 mil bomberos, que por la falta de equipamiento no pueden salir a cubrir incendios sino cuentan con protección; hay un solo equipo de protección personal por cada cinco bomberos (!)

 

  • Hombres de rojo, héroes anónimos, hoy los saludamos por su valentía extrema, llevándolos incluso, esta vez, a dar su vida por salvar la de otros.


 
Daniel Alatrista Torreblanca
dalto1961@yahoo.es

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