CUENTO: Tiempo al tiempo

CUENTO

Si bien me sorprendió mucho el modelo del vehículo, más de aeroplano que de auto, no fue sino hasta que estuve en su interior cuando realmente quedé atónito. Para comenzar, el diseño de los asientos y la consola eran un dejado de lujo y ficción, pero lo más resaltante era la ausencia de volante, pedales y cualquier instrumento manual. Por el asombro no podía articular palabra y seguía como un autómata a Justin, mi anfitrión. Este entendió mi turbación y como un padre enseña a su hijo procedió a disipar las tinieblas de mi ignorancia.

El auto -dijo- es eléctrico y computarizado como unidad y como conjunto del parque automotor de la nación. El auto enciende al comando de mi voz o al de las personas autorizadas. En modelos más refinados hay dispositivos que requieren ver el fondo de retina para encenderlo. Luego procedo a decirle mi destino primario, pudiendo modificarlo a lo largo de la ruta. Inmediatamente el comando central, vía satélite, dirige el computador del auto y de todos los autos circulantes. La velocidad y los destinos están regulados por supercomputadoras que mantiene a los vehículos a velocidades constantes de acuerdo al volumen de tráfico, dirigiendo el destino de todos ellos.

Bromeó conmigo al decirme que uno al subir al auto podría comer, escribir, dormir, estar completamente ebrio o hacer lo que sea, ya que el vehículo llegaría a su destino, guiado por satélite y por una serie de sensores que lo convertían a mis ojos en una alfombra mágica. Me olvidaba decirles que soy habitante del año 2015 y que por ventura o desdicha me encontraba en el año 2081, más adelante contaré a vuestras mercedes las circunstancias de este inaudito suceso.

Justin siguió ilustrándome y yo escuchaba fascinado, así supe de los grandes avances de la tecnología. Pero que también hubo graves problemas. Estos comenzaron con algo aparentemente trivial, como la negación de algunos padres de vacunar a sus hijos contra el sarampión y otros virus, aduciendo que causaban autismo. Esta acción se extendió y propició la mutación de un nuevo virus que causó una pandemia con gran mortandad. Se produjo la vacuna para prevenir la nueva enfermedad, pero para entonces el mundo conocido había cambiado.

En el panorama político, los países en desarrollo se tuvieron que reagrupar por continentes para supervivir, todas las guerras y conflictos armados se desmantelaron, especialmente los propiciados por terroristas fundamentalistas, que fueron exterminados con saña por una población superviviente que ya no le tenía miedo a nada. Cuando bajó la virulencia del mal y las sociedades volvieron en cierta forma a funcionar se formaron dos grupos a nivel mundial. El grupo que poseía superioridad tecnológica y el grupo de productores de recursos y mano de obra. El sistema de conducción de vehículos autónomos fue más en respuesta de evitar más muertes por accidentes, pues luego de la gran pandemia, cada vida era preciosa. No pude evitar pensar en el 2015, donde la sociedad no deseaba a los no nacidos y los eliminaba o evitaba con abortos, infanticidios y esterilizaciones masivas. “Y al paso de unas décadas se pasó a apreciarlos como un tesoro, ya que de ellos dependería la supervivencia de la especie”, remarcó Justin a mis preguntas.

Instalado cómodamente en un sofá al que podría llamar “vivo”, pues respondía todos mis comandos de voz, ordené a la computadora, que sobresalía de uno de sus brazos, que buscara cronológicamente los principales hechos ocurridos desde el 2015 hasta mi llegada a este 2081. Luego de la pandemia pude apreciar que el sistema democrático que en realidad nunca había funcionado desde su creación en la antigua Grecia, comenzó a trabajar de verdad, pues la mayoría en este caso los pobres tuvieron hegemonía sobre la minoría de ricos. Y para completar el panorama realmente democrático el gobierno, que esta vez era mundial, sirvió de árbitro justo entre las dos partes, y no como lo habían hecho todos los gobiernos “democráticos” por dos mil quinientos años, sirviendo solo a los ricos y poderosos. La sociedad tecnológicamente superior podría haberse impuesto pero su número era escaso y necesitaba de trabajadores y estos a su vez, no sobrevivirían sin tecnología. La idea de democracia propuesta por Aristóteles, Platón y Sócrates se estrenaba efectivamente dos milenios y medio después de su creación.

Las religiones comprendieron al fin que la esencia de un Creador los hermanaba y que si se estaba materializando lo imposible al crearse un gobierno de ricos y pobres para mutuo acuerdo y prosperidad, era más que necesario que la espiritualidad, que estaba supuestamente más encumbrada que la materia, dijera también presente en el nuevo orden de cosas. El Edén tan buscado, desde el inicio de la humanidad, estuvo siempre ante nuestras narices y recién debido a los devastadores efectos de la pandemia lo veíamos y se lo ponía en práctica.

Comprendí que había quedado atrapado en el tiempo, ya que si regresaba al 2015 nadie me creería, o peor aun pudiera deshacer los sutiles mecanismos de la historia que habían desencadenado este mundo, impensable en ese entonces y evitar así que la humanidad encontrara al fin la concordia. Pero había algo en mí que me empujaba a regresar, mi familia, mis amistades, mi tiempo y quizás también los vicios a que estaba acostumbrado. Así que contra los consejos de Justin de quedarme y aceptar mi realidad, el alberge y el anonimato de que gozaba, intenté reparar una vez más el aparato de mi invención que me había transportado en el tiempo sin importarme ya las consecuencias.
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Justin murió y yo he quedado muy malo, estoy postrado y tengo contusiones graves externas e internas, los doctores me dicen palabras de ánimo, pero veo en sus ojos un cierto desaliento. Les explico que soy un habitante del 2015, que el aparato que inventé para viajar en el tiempo explotó y que no nos dio tiempo a Justin y a mí para escapar de la casa. Pero no me creen, atribuyen mis relatos a los golpes en la cabeza y pese a que no pueden identificarme no creen la fecha de nacimiento que les digo, pues en ese caso tendría más de cien años. Atrapado en el tiempo escribo este documento a vosotros del 2015 por si no salgo de esta y aunque no sé cómo hacérselos llegar, alguna manera habrá, alguna forma. También les prometí contarles la manera cómo llegué a esta fecha en el futuro; me tomaré un descanso, lo haré cuando despierte, ahora dormiré un poco, estoy muy cansado, adolorido y apenas puedo escribir.
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De Comando C.M. a Comando C.O. (Absoluta Reserva): Adjunto documento (relato) de paciente que decía llamarse Claudio Orbet (35) y que estaba totalmente indocumentado. Orbet sobrevivió por tres días a una explosión en la vivienda donde residía, situada en el condominio sub-urbano 45ª complejo habitacional DUX-06051 de la región Media del Atlántico y falleció hoy a las 12.30 am, en el Hospital Central RN1-12, a causa de sus heridas. Víctima mortal inmediata del mismo accidente fue el ciudadano Justin Burlington (50) propietario de la vivienda. En el informe preliminar Orbet demostraba percepción anómala de la realidad, alucinaciones, desvaríos de que procedía del año 2015, atribuidos todos estos a concusiones causadas durante la explosión. Orbet dividió al personal médico por la sinceridad que había en sus palabras, expuesto al polígrafo se obtuvo el desconcertante resultado de que estaba diciendo la verdad. Archívese y comuníquese para futuras investigaciones.
Pablo D. Perleche
pablodperleche@aol.com

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