Crisis de alimentos afecta al mundo entero

La actual crisis alimentaria ha revivido el mito de que el mundo no produce suficiente comida para toda su población, y la situación empeora con el encarecimiento de alimentos básicos y del petróleo. Todo parece indicar que el mundo luce indefenso ante una crisis de proporciones que afecta a los más pobres.

La crisis es una manufactura del sistema global de mercado, sostiene Michael Pimbert, director del Programa de Agricultura y Biodiversidad del Instituto Internacional para el Ambiente y el Desarrollo (IIAD), con sede en Londres. Ante ello, propone que debe desandarse la globalización y evolucionar hacia la producción alimentaria local, que permita a la gente controlar su propia nutrición, ingresos y economías.

Pero el tema no es tan sencillo. Por ejemplo, el mercado internacional petrolero parece haber abandonado las leyes de la oferta y la demanda y adoptado las de la psiquiatría, al cotizarse el barril de 159 litros por encima de 140 dólares y recibir vaticinios de que el precio puede llegar a 200.

No sólo eso. Científicos, agricultores y ambientalistas de varios países siguen alertando que los productos genéticamente modificados presentan un riesgo y no son una contribución a la producción alimentaria. Prueba de ello es que en Francia, agricultores se quejan de que los cultivos con modificaciones genéticas contaminan los orgánicos. El hecho fue constatado en un análisis de rutina a finales de abril por una cooperativa agrícola de la nación gala, y a raíz de eso, el maíz orgánico ahora sólo puede usarse como forraje para el ganado.

Sin embargo, lo peor se centra en otros niveles. Más de la mitad de los gobiernos de la Unión Europea (UE) no aumentaron la ayuda que asignaron a los países pobres entre 2006 y el año pasado, según un informe realizado por organizaciones civiles.

Tal es así que 18 miembros de la UE recortaron sus niveles de ayuda, entre 10 y 30 por ciento en los casos de Francia, Gran Bretaña y Bélgica. De acuerdo a Concord, alianza de mil 600 grupos que brega contra la pobreza, estimó que si la tendencia se mantiene, la UE entregará en 2010 unos 118.000 millones de dólares menos que los prometidos para ese año.


La ONU en acción

Fue necesario el estallido de la crisis en el mercado mundial de alimentos para que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) rescatara una categoría ignorada de derechos humanos, como son en conjunto los económicos, sociales y culturales, hasta ahora relegados a segundo plano en favor de las garantías civiles y políticas.

Por primera vez un máximo organismo especializado del foro mundial, en este caso el Consejo de Derechos Humanos, dedicó una sesión especial al examen de una situación de urgencia que atañe a los derechos económicos, sociales y culturales. El Consejo manifestó su grave preocupación por el empeoramiento de la crisis que amenaza aún más el logro de los Objetivos de Desarrollo para el Milenio. Por ello, invitó a todos los países que integran la ONU a participar de manera activa en la conferencia de alto nivel sobre la seguridad alimentaria mundial y los retos del cambio climático y de la bioenergía. Esa reunión, que se realizará en Roma del 3 al 5 de junio, ha sido convocada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Mientras tanto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) asegura estar respondiendo a la crisis alimentaria mundial, concediendo nuevos préstamos de emergencia a las 15 naciones más pobres, la mayoría africanas. Pero su receta está lejos de constituir una respuesta al problema, según analistas. Los nuevos préstamos están atados a los mismos condicionamientos, como la rebaja de aranceles de importación para liberalizar el comercio y el recorte de subsidios que son culpables en parte por el creciente aumento de los precios de los alimentos y la incapacidad de los gobiernos de los países en desarrollo para hacerles frente.

Julio Panduro
jpanduro@gmail.com

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