Continúa la violencia Mundial en el Fútbol

La pasión por el fútbol (soccer), algo compartido por gran parte de la población mundial, trae alegría, decepción, satisfacción, sufrimiento y otras veces lamentablemente este fervor produce tragedias. En un fenómeno alarmante, la violencia presenciada dentro y fuera de los estadios continúa manchando al deporte, a la vez opaca el espectáculo que tendría que ser el foco principal de las noticias.

Agresiones, amenazas, enfrentamientos entre barras de equipos opuestos y choques con la policía, el deseo de un fin a la violencia en el fútbol parece ser algo prácticamente nulo. Dando un recorrido por las noticias mundiales, puede uno ver la gravedad y la seriedad del problema en ciertos países.

En Francia, la xenofobia y el racismo han llegado a las canchas de fútbol, donde cada fin de semana grupos racistas y anti-inmigrantes deliran insultando a sus propios jugadores por el simple color de su piel, o por sus descendencias.

En un reciente partido de la Copa UEFA, entre el Paris Saint-Germain y el Hapoel Tel Aviv de Israel, el comportamiento violento de los hinchas tuvo un final fatal. Se reporta que luego del partido, un grupo de aproximadamente 300 aficionados blancos persiguieron a un simpatizante del equipo Tel Aviv, gritándole frases como “judío sucio” y haciendo saludos al estilo Nazi. La situación se agravó cuando un policía negro acudió a proteger al fan acosado, causando que el grupo cambie el enfoque de su furia contra él. Entre gritos de “Negro Sucio”, sonidos imitando a un mono, y una golpiza, el policía sacó su arma y disparó dos tiros, arrebatándole la vida de un joven de 25 años y dejando a otro seriamente herido.

En Argentina, las autoridades máximas del fútbol tuvieron que tomar medidas drásticas, prohibiendo la entrada de hinchas visitantes a los partidos. La medida no paró ahí, luego negaron la entrada de cualquier aficionado local que no sea socio del equipo, todo con fines de mantener un mejor control. Luego de reclamos incesantes, esta medida fue cancelada este fin de semana, dictando nuevas reglas que implicarán la deducción de puntos, a equipos que no puedan controlar a sus hinchadas.

Con 16 fechas disputadas, ya son 7 los partidos que han sido suspendidos por una variedad de incidentes. La situación esta tan mal, que se habla de que jugadores de Gimnasia y Esgrima de La Plata han sido amenazados por la “barra bravas” de su propio equipo para que pierdan partidos intencionalmente. En la última fecha, ni a puertas cerradas se pudo jugar el clásico entre Racing y San Lorenzo, por supuestas amenazas a los buses que transportan a los jugadores, los cuales serían interceptados y habría líos fuera del estadio. El resto de la fecha se logró completar, pero con el miedo ya inyectado en los jugadores y dirigentes de los clubes.

Cada fecha en el fútbol Argentino esta dejando los estadios completamente vandalizados, con inodoros y espejos destrozados, y con simpatizantes (si es que se les puede llamar eso) tirando rocas y monedas a los jugadores y oficiales.

Regresando a Europa, las noticias en lugares como Grecia no son para nada prometedoras. Para combatir la constante violencia entre hinchadas, se ha tenido que implementar una ley que les da la libertad a la Corte de dar sanciones más severas a los involucrados en disturbios durante partidos de fútbol en dicho país. Esta regla ya ha tenido sus primeras víctimas, dos individuos que fueron sentenciados a 10 meses en cárcel por un incidente tras un partido entre AEK Athens y Panathinaikos donde 10 personas terminaron heridas.

Por su parte, la policía y políticos de Alemania han demandado que se tome acción en este país donde los escándalos están a la orden del día. Una reciente jornada futbolística dejó a 23 policías hospitalizados y más de 60 hinchas heridos. La gente parece ya haberle perdido el respeto y miedo a los que implementan las leyes, algo demostrado en un partido del Dynamo Dresden, equipo de la tercera división, en el cual se necesito más de 500 policías para detener a un tumulto de gente que trató de invadir la cancha durante un partido. Ni que hablar del maltrato que están recibiendo los árbitros. Hay reportes de referís que han tenido que encerrarse en los vestuarios para escapar de simpatizantes amargos, otros que han sido golpeados por jugadores, y quizás el mas insólito, un referí fue atacado por su propio juez de línea, el cual le incrustó un banderín en su espalda.

Esta ola de actos violentos son sólo los más transcendentes a través del globo. Quiera uno o no admitir, estas acciones barbáricas ocurren en todos los países donde el fútbol es el deporte rey. Ciertos individuos terminan confundiendo esa electricidad, energía y pasión producida por el fútbol, con una violencia que no es sana ni para la humanidad, ni para el mismo deporte. En si, la gente tiene que aprender a controlar sus emociones, y entender que cuando la violencia está de por medio, el fútbol deja de ser el “Juego Bonito” que todos aprendimos a querer.

Bruno Alatrista
msc_warrior@yahoo.com

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