Cono Sur: Países hermanos se muestran los dientes

Bolívar imaginó a buena parte del Cono Sur como un todo, con una sola lengua y propósitos comunes, después de la emancipación de España. A este proyecto lo llamó Gran Colombia, y de él hacían parte Colombia, Venezuela, Perú y Ecuador, inicialmente.

Sin embargo, la Gran Colombia se disolvió rápidamente y se convirtió en pasado, dentro de ese axioma que nos asegura: “el tiempo que oscila en el presente, es ya nuestro pasado...”. De aquel gesto bolivariano quedaron algunas réplicas hacia el futuro, las cuales se definieron en asociaciones comerciales para facilitar el intercambio entre estas naciones, y en acuerdos escritos y tácitos de respeto mutuo.

No obstante, las fronteras comunes de los países latinoamericanos acusan hoy no pocos desafíos, los cuales no son un resultado de selección natural instantáneo, sino la consecuencia histórica de muchísimos años de diferencias no limadas, acuerdos no concertados suficientemente y suspicacias, profundas, por intenciones abiertas y clandestinas que apuntan a deseos de apropiación o dominación territorial.

Es el caso hoy de las dos naciones suramericanas que comparten la extensión más grande de costas sobre el Océano Pacífico: Perú y Chile. Junto a sus naciones hermanas, Ecuador y Colombia, con litorales también sobre el Pacífico, Perú domina toda el área superior de este territorio, y es por así decirlo, la “cadera” del continente, junto a un Chile que desciende hasta la Tierra del Fuego y el Estrecho de Magallanes, en una vecindad bien avenida con Argentina.

De las soledades patagónicas nos habla, con acentos poéticos, el autor chileno Luis Sepúlveda. A su manera, Pablo Neruda también nos mostró con La Araucana y sus versos que tocan lugares como Valparaíso, Temuco, Parral, Viña del Mar, Santiago, la geografía de un país que muchos sólo conocen en sus versos y en las canciones de Violeta Parra.

Hoy, el presidente peruano Alan García, enfrenta un duro alegato diplomático con Chile, por lo que él denomina “espionaje”, un término que parecía ya relegado a las películas de fines del siglo XIX y primera mitad del XX, con todo lo que implicó la Guerra Fría, la Revolución Cubana, el Muro de Berlín, los conflictos de la Europa Oriental y las guerras en el Medio Oriente.

García ha mostrado a los medios vídeos de un supuesto espía peruano, con nexos en las fuerzas armadas, y al parecer, con pagos fijos por parte del gobierno chileno, para proporcionar información de seguridad nacional, y acerca del “potencial bélico” del Perú.

La presidenta chilena Michelle Bachelet, en reciente alocución, pidió prudencia al lenguaje del mandatario peruano, y en algunos círculos políticos de Lima se cree, más bien, que este debate puede ser otra “cortina de humo” para tapar problemas reales que enfrenta hoy García dentro de la economía nacional y las expectativas de su pueblo.

Más arriba, el voltaje de la disputa entre Colombia y Venezuela no cesa. Chávez, empeñado en emular a Bolívar, con una política de corte socialista, amiga de Cuba y en abierto apoyo a gobiernos como el de Cuba, Nicaragua, Bolivia, Honduras y Salvador, trae desde hace varios años un alegato con Uribe, el presidente colombiano, por diferencias políticas, y de enfoque con respecto a la dirección de sus propias naciones.

Chávez no ha ocultado su simpatía y tolerancia con el movimiento terrorista colombiano de las Farc, y dos sucesos detonaron definitivamente su enemistad con el mandatario colombiano: el que tropas colombianas hayan dado de baja al dirigente guerrillero de las Farc, Raúl Reyes, en territorio ecuatoriano y el reciente traslado de las operaciones militares de Estados Unidos en Manta, Ecuador, a siete bases colombianas.

Mientras Estados Unidos y Colombia manifiestan que esta alianza estratégica tiene como fin controlar las rutas del narcotráfico, Chávez y Cuba aseguran que se trata de otra avanzada de Estados Unidos en el Cono Sur, para “dinamitar” la revolución bolivariana que acaudilla Venezuela.

Más al sur, no bien parecían opacados los ecos de la disputa entre Uruguay y Argentina por la instalación de una compañía papelera en predios limítrofes, la cual, aseguran los movimientos ambientalistas, traería contaminación a las aguas, la elección del ex-líder guerrillero José Mujica en Uruguay, atizará, seguramente, el fuego de las diferencias políticas en esta región del mundo, donde la izquierda, al menos en Brasil, ha podido mostrar resultados dentro de las vías democráticas.

*Escritor colombiano

Medardo Arias Satizabal
medardoarias@yahoo.com

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