¿Cómo evaluar un Restaurante?

EL GASTRONAUTA

El precio es un factor determinante. El placer de salir a comer con los amigos o la familia, no debe convertirse en un factor de preocupación antes, durante y después de nuestra visita.

El restaurante exitoso va mucho más allá de servir comida de calidad; busca lograr buenos amigos (clientes) y mantenerlos a través del tiempo. La generosidad es una inversión a largo plazo que todo dueño de restaurante o gerente debería practicar. Un simple detalle como una rosa a las madres en su día, puede hacer que una familia completa nos considere su restaurante favorito, y mejor aún, hacer que nos recomiende a otras familias. Aquí les brindo una guía simple de cómo evaluar las propuestas:


El Servicio

Desde la recepción, e inclusive antes de sentarse, debemos percibir un equipo amistoso y atento, feliz de que hayamos venido a visitarlos y cuidadoso de que cada detalle haga nuestra visita especial. El uso de uniformes concede seriedad al local y es una medida del respeto que se tiene por los clientes. El tiempo crítico para el plato de fondo son 20 minutos. La comunicación fluida con los comensales y la sonrisa a flor de labios, son las mejores credenciales de cualquier mesero. Todo aquello que ya no sea necesario, debemos exigir sea retirado de la mesa. Es imperdonable pues que el mesero se ausente por un periodo prolongado, haciéndose presente sólo cuando observa que la mesa está lista para retirarse. Más imperdonable aún es que el personal se encuentre comiendo, hablando por celular o vociferando entre ellos mientras dura nuestra visita. La compensación final para el mesero, de cumplirse lo mencionado, deberá estar entre 15-20% del consumo total.


Las Instalaciones

La decoración del local varía mucho de acuerdo con el tema del restaurante, sin embargo, los altos niveles de ruido pueden hacer un ambiente menos acogedor. El tapizón o alfombra ayuda a conferir ese nivel de acústica necesario. Los servicios higiénicos son también parte importante de nuestra visita, especialmente para las damas siempre preocupadas del aspecto personal. Si el baño está descuidado, nos preguntaremos: “¿Cómo estará esa cocina?” De regreso a las mesas, debemos mencionar que en todos los restaurantes se generan desperdicios e utensilios sucios en el comedor, lo que hace la diferencia es la velocidad con la que éstos se retiran de la mesas o del piso, fuera de la presencia de los comensales.


La comida

Es aquí donde el término generosidad se aplica con mayor claridad. Como clientes, nos damos cuenta rápidamente si el plato vale lo que estamos pagando por él. Las porciones deben ser razonablemente generosas, el grado de cocción adecuado (especialmente carne de res) y la temperatura precisa (sopas). La comida principal debe llegar para todos al mismo tiempo; nunca debemos esperar por nuestra comida mientras los demás empiezan a disfrutar. Más allá del tipo de comida que estemos probando, todo cliente aprecia los ingredientes frescos del día y no guisos recalentados del día anterior. El plato de fondo es el artista estelar del show, puede redondear exitosamente una faena o puede traerse abajo el espectáculo.


Finalmente, debemos decir que hasta los restaurantes más famosos, debido al alto volumen de clientela, son susceptibles de cometer errores y ofrecer una mala experiencia, y es aquí, una vez más, donde se encuentra la diferencia entre un restaurante de categoría y otro que no la tiene. Un gran restaurante aprovechará esta oportunidad para pedirle sentidas disculpas por este involuntario inconveniente mientras busca la compensación económica adecuada para usted. Si no lo hace, estimado Gastronauta, no vale realmente la pena que usted regrese para favorecerlos una vez más, con su dinero y con su presencia.

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