Comienza un nuevo año escolar

Setiembre es el mes en el cual el caluroso verano llega a su fin y las escuelas abren sus puertas para recibir a miles de estudiantes. Algunos de ellos pisarán una escuela por primera vez en su vida, evento que dará inicio a largos años de preparación para, al final, emerger de las aulas listo para enfrentar la vida.

La educación escolar del ser humano es una de las etapas más importantes de su vida. Ella marcará su futuro y, por lo tanto tendrá una influencia importante en el desarrollo de su vida adulta. Desde semanas antes de que se inicien las clases los padres de familia se preocupan en hacer los preparativos logísticos para la ocasión, léase ropa nueva, lo más pegado al último grito de la moda que sea posible. Útiles escolares al por mayor y todo lo que sea necesario para iniciar el año escolar en la mejor forma posible. Sin embargo, existe algo que, muy rara vez se toma en cuenta y que también es muy importante, conocer a la persona que estará con el estudiante los próximos diez meses. El maestro o maestra será el encargado de guiar al estudiante, por lo tanto la relación de los padres con el maestro debe ser estrecha y constante.

El padre de familia debe de visitar la escuela donde estudian sus hijos por lo menos un par de veces al año y no esperar la noche de las conferencias con los maestros para hacerlo. Si bien es cierto que el trabajo es indispensable, lo es también la educación de sus hijos. Los inmigrantes hemos venido a los Estados Unidos en busca de mejores oportunidades para nuestros hijos, procuremos que ellos las aprovechen al máximo. Que no sean parte de las estadísticas que muestran un alto porcentaje de deserción escolar entre la población hispana.

En este mes de iniciación de las clases escolares creo es conveniente dar una mirada a la información del Fondo de la Defensa de la Niñez sobre los niños nacidos en los Estados Unidos:

-Uno de cada dos niños vive con uno de sus padres en algún momento de su niñez.

-Uno de tres vivirá en estado de pobreza en algún momento de su niñez.

-Uno de cada tres está atrasado, al menos un año en la escuela.

-Dos de cinco nunca completarán un solo año de universidad.

-Uno de cada cinco es nacido en extrema pobreza.

-Uno de cada cinco es nacido de madre nacida en otro país.

-Uno de siete no tiene seguro.

-Uno de cada veinticuatro niños no vive con ninguno de sus padres.

-Uno de cada mil morirá por arma de fuego antes de cumplir veinte años de edad.

También se estima que, alrededor de 750,000 niños en edad escolar viven en refugios, carros, parques, edificios abandonados u familias que les ofrecen refugio temporal. Para esos estudiantes ello significa crecer con un futuro limitado por la “abundancia” de nada.

Todo lo arriba mencionado lleva, según un informe estadístico, hecho el año de 1999 por el Centro Nacional de Estadísticas Educacio-nales, a que en la última década hayan desertado 544,000 estudiantes del décimo, once y doce grado. Esta situación no tiene visos de mejorar a menos que no haya un esfuerzo conjunto de padres, maestros y autoridades escolares, es decir de todos los que, de una u otra forma, tienen que ver en el proceso educativo de nuestros hijos.

Este año que empieza debe ser mejor que el anterior, unámonos para que así sea. Los niños y jóvenes de este país serán los beneficiados y, en un largo plazo, lo será la nación americana.
Armando Zarazu

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