Colombia: Liberan guerrilleros por presiones de Francia

Álvaro Uribe siempre se caracterizó por una posición dura frente al grupo terrorista denominado Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Desde el inicio de su mandato se mostró contrario a negociar con la banda subversiva e incluso manifestó que la incursión militar en su territorio es la única manera de combatirla. Es por eso que llama la atención que ahora haya ordenado la liberación de sus integrantes.

Como una de sus propuestas para llegar a la presidencia de su país, Alvaro Uribe planteó que las FARC debían ser combatidas con energía y decisión, para acabar así con la insana actuación de esta organización terrorista que ha provocado miles de muertos desde el inicio de sus acciones en 1964. Y es gracias a este planteamiento que el mandatario colombiano obtuvo la mayor cantidad de votos de sus compatriotas.

Sin embargo, esta liberación de guerrilleros ha provocado consternación y extrañeza entre los analistas políticos de Colombia y la región sudamericana, sobretodo porque Uribe ha invocado a una “razón de Estado” para excarcelar de manera unilateral a los terroristas presos, cuyas identidades tampoco han sido dadas a conocer desde que se ordenó su liberación.

Lo que queda claro es que la decisión de Uribe se encuentra estrechamente ligada a las presiones abiertamente ejercidas por el flamante presidente francés Nicolas Sarkozy, para lograr la liberación de la ex candidata presidencial, Ingrid Betancourt, de nacionalidad colombo-francesa, quien se mantiene en poder de las FARC desde el 2002, cuando participaba en una campaña electoral.

Aunque ese sea el motivo, aún llama la atención que el gobierno colombiano haya cedido a las presiones de Sarkozy para negociar bajo la mesa con las FARC. No es la primera vez que Colombia haya sido objeto de presiones, tanto internas como externas, para proceder a una conversación con los terroristas a fin de liberar a los rehenes y lograr la pacificación de una de las naciones más violentas del orbe.

Para las FARC, Betancourt, otros 19 civiles, 14 militares, 20 policías y 3 contratistas estadounidenses del Plan Colombia rehenes, saldrán de la selva sólo cuando se abran las puertas de las prisiones para todos los guerrilleros presos tras una negociación dentro de Colombia y con el gobierno colombiano, sin ninguna clase de intermediario u observador internacional.


Presiones en altas esferas

Todo parece indicar que la presión no sólo provenía de Sarkozy. Algunas versiones señalan que el presidente francés planteó en la reciente reunión del Grupo de los Ocho países más poderosos (G-8), celebrada en Alemania, que se le inste a Álvaro Uribe a liberar como un primer gesto al líder de las FARC, Rodrigo Granda.

Los medios dieron cuenta que Sarkozy llamó por teléfono a Uribe tras la liberación de un evadido de las FARC, el subintendente Frank Pinchao, que había permanecido prisionero en la selva durante ocho años y medio. Luego del dramático relato de Pinchao sobre las condiciones de cautiverio, Uribe “suplicó” en tono de mando a sus tropas que rescatarán por la fuerza a todos los rehenes.

Ante esa provocación a las FARC, el mandatario francés llamó muy preocupado a su homólogo colombiano para manifestarle que Francia se oponía de plano al rescate militar, y que si Uribe insistía en él, llevaría el caso a la Comisión Europea y ante la cumbre del G-8.

Es por ello que Uribe se habría visto contra la espada y la pared. La presión de la nación francesa desencadenó pues esa liberación compulsiva de guerrilleros, la cual no asegura en lo absoluto la misma medida recíproca para los civiles y militares en manos del grupo terrorista.

Por lo pronto, las FARC emitieron un comunicado afirmando que el grupo de 200 personas que el gobierno presenta como guerrilleros excarcelados, es un grupo de “desertores” o de civiles acusados o condenados por el delito de rebelión. Y a reglón seguido, agregan que “mientras se distrae con la propaganda de la liberación de los presos, las tropas oficiales continúan intentando rescates a sangre y fuego, sin importarles para nada la vida y la integridad de los prisioneros”.

El comunicado finaliza que un guerrillero preso no es libre para representarlas. Por eso Granda, cuya situación jurídica no está clara, manifestó estar dispuesto a ser facilitador del canje únicamente si la cúpula de esa guerrilla así lo dispone.

Julio Panduro
jpanduro@gmail.com

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