Chávez propone “eje central” con tres realidades distintas

Las aparentes buenas intenciones de Hugo Chávez para formar un “eje central” en América del Sur, chocaría con las realidades totalmente diferentes que presentan Argentina, Brasil y Venezuela. De ser así, las fisuras de este nuevo eje serían tan evidentes como las del Mercosur y la Comunidad Andina de Naciones.

La cumbre tripartita de los presidentes, el venezolano Hugo Chávez, la argentina Cristina Fernández y el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva el 4 de Agosto último, sirvió tanto como otros encuentros para expresar únicamente buenas intenciones. Esta vez, Chávez dijo que la reunión era para afrontar juntos “la crisis alimentaria, financiera y moral”. Lo cierto es que más allá del eje central de Chávez, del apoyo a Fernández en su conflicto con las entidades rurales, y del intento de Lula por recomponer relación con Argentina, dañada después de la reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC), queda claro que a los presidentes sudamericanos les gusta formar nuevos organismos.

Para empezar, el eje central surgiría con algunas dificultades porque Argentina, Brasil y Venezuela tienen tres realidades absolutamente diferentes. En un lúcido análisis del diario argentino La Nación, se demuestra, por ejemplo, que la realidad de Lula, con un promedio de 73 por ciento de popularidad en su país, nada tiene que ver con la pelea doméstica de los Kirchner con los agricultores de su país, ni con los afanes expansivos y revolucionarios de Chávez.

Para muestra, un botón. Chávez retomó su pasatiempo favorito: estrechar vínculos con los adversarios de Estados Unidos. Después de las idas y venidas con el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, por su preocupante relación con las FARC, ofreció a su par de Rusia, Dimitri Medvedev, que instalara bases militares en Venezuela. Además, firmó contratos millonarios para la compra de armas, y se reunió con el presidente de Belarús, Alexander Lukashenko.

Por su parte, Lula asistió a Beijing para asistir a la inauguración de los Juegos Olímpicos y rubricar la postulación de Río de Janeiro para la edición 2016. Todo ello demuestra, según el analista Jorge Elías del diario La Nación, que el “eje central del Sur” no conjuga los mismos tiempos de verbo: el presente y el pasado son a unos lo que el futuro es al otro, por más que ese otro, curiosamente, tenga menos futuro como presidente que los otros dos y, sin embargo, se cotice en alza.

Con las cosas planteadas de esa manera, es de esperar una actitud de desconfianza de potencias como EE.UU., que al considerar a un país como enemigo suyo, se torne susceptible y prolongue sus reticencias a las naciones vecinas. No vaya a ser que el eje central del sur se convierta para Bush en el nuevo “eje del mal”.

Julio Panduro
jpanduro@gmail.com

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