DEPORTES: Chapecoense Campeón: El fútbol debe continuar… Escribe: Jorge Alatrista

Por un momento el mundo del fútbol se paró totalmente. La noche del Lunes 28 de Noviembre un avión de la compañía Boliviana Lamia se cayó cerca a Medellín, Colombia y fallecieron 71 de los 77 ocupantes. El avión transportaba la delegación del equipo de fútbol de Brasil, Chapecoense que debía jugar la final de la Copa Libertadores frente a Nacional de Colombia, a los dos días.

La noticia recorrió como un reguero de pólvora y por un momento nos olvidamos de las genialidades de Messi, de las fintas de Pelé en los vídeos, de la potencia de Cristiano Ronaldo, de las irreverencias del talento de Neymar, de los goles interminables de Suárez, de los penales atajados por Keylor Navas, de los resultados de nuestros equipos favoritos… Todo eso se hizo a un lado y dejó paso a la tristeza, a la consternación y a las muestras de afecto y solidaridad.

El internet y las redes sociales hicieron su parte, la información llegó al instante, con fotos del avión, con imágenes del rescate de los sobrevivientes, testimonios de los jugadores que se salvaron por no viajar, la sorpresa del jugador al enterarse que iba a ser padre y que ya nunca verá a su hijo, todo plasmado en escenas como de una película impensada.

A 10 días del trágico accidente, ya se comprobó que el problema fue la falta de combustible y que el piloto del avión intentó aterrizar infructuosamente porque no pudo llegar a su destino. Las investigaciones están a pleno y la búsqueda de responsables también. Pero el fútbol mundial, como pocas veces se vistió con el color verde oscuro de la camiseta de un club, el Chapecoense.

La noche en que se tenía que jugar el partido final de la Copa Libertadores, en simultáneo en Brasil y Colombia, se realizaron homenajes al equipo desaparecido. En el Arena Condá, de la ciudad de Chapecó, en el Estado de Santa Catarina de Brasil, una multitud se reunió bajo la persistente lluvia, representantes del gobierno, dirigentes, jugadores, familiares de los fallecidos que se unieron en abrazos interminables y los aficionados con sus cantos, con sus silencios, sus artefactos para iluminar como antorchas en una noche conmovedora.

A la misma hora, en el famoso Atanasio Girardot de Medellín, Colombia, con el plantel completo del Nacional, otra multitud mostraba su apoyo y solidaridad con los rivales futbolísticos. Ahí también nació la idea, que luego lo formalizaron los dirigentes, que la Copa Libertadores se la den al Club Chapecoense. Título que la Conmebol, recientemente le otorgó al equipo sensación de la Copa del 2016, además de los 2 millones de dólares en premio.

Luego vendría el homenaje en el partido fútbol mas visto, entre los clásicos Barcelona y Real Madrid. Y esto se repetiría en cada cancha donde se jugase un partido. Uno de los mas emotivos fue el del equipo argentino San Lorenzo, a quien eliminó dramáticamente el Chapecoense en semifinales. Ellos jugaron con las camisetas del equipo brasileño y en un hecho inédito, llamaron al equipo rival para que se sume a la foto del recuerdo (ver foto).

Esta sección es de Deportes y como tal no entraremos en detalles de la investigación del accidente, vaya mas bien nuestro homenaje a ese joven equipo, que supo llegar a una final de Copa Libertadores a base de fútbol, coraje y humildad. Ahora y parafraseando lo que se dice en el Teatro, “El fútbol debe continuar”…

 
Jorge Alatrista
jorge@identidadlatina.com
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